Más allá de los límites capitalinos

Una caminata por la frontera urbana y suburbana entre postales de las primeras estribaciones serranas y el río Suquía, pródigas en flora y fauna.

Un sábado de esta primavera, 15 cordobeses capitalinos participaron de una caminata liderada por el guía Marcelo, profesor de Biología y Geografía, desde Villa Warcalde. El objetivo fue “redescubrir” lugares muy próximos a la ciudad y que pasan inadvertidos para la mayoría de los habitantes.

Tras adquirir algunas vituallas en un almacén que servirían para el almuerzo, el grupo se dirigió al apeadero Tristán Narvaja en Quisquisacate.

Allí, abordaron el Tren de las Sierras con rumbo a Dumesnil. Puntual, limpio, con personal uniformado y un agradable aspecto general, los participantes quedaron sorprendidos, más aún, cuando pagaron sólo un $ 1 por cada pasaje.

El recorrido que atraviesa el tren es muy agradable y contrastante: mucho verde, casas precarias y los rieles que serpentean el camino junto a las márgenes del río Suquía. Sólo 10 minutos y se arriba al destino prefijado: Dumesnil.

Bajaron del andén y comenzaron el regreso a pie por las costas del río Suquía.

Lo primero que observaron fue el dique Mal Paso construido en 1885 bajo la dirección de los ingenieros Esteban Dumesnil y Carlos A. Casaffousth y lo denominaron Mal Paso porque se levantó en un peligroso cruce del río, a unos cuatro kilómetros del centro de La Calera, hacia el noroeste. Esa represa da origen a los canales de riego Norte y Sur de la Capital cordobesa.

Sobre las aguas quietas del embalse se observaban algunos patos y en las piedras huevos de caracol. ¡Cuánto hacía que los  viajeros no veían esos sucesos naturales!

Tras cruzar la represa la caminata avanzó junto al Canal Maestro Sur hacia Villa Warcalde, punto final de la caminata.

Observaron una linda vegetación que  mantiene algo de la flora autóctona con aromitos, algarrobos y jarillas aunque se nota un avance de la flora exótica en muchos siempre verdes, mimbres y moras, en este momento llenas de fruta y de las que los caminantes disfrutaron con placer. Llamó mucho la atención el intenso verde del lugar, donde de tanto en tanto, sobresalen las impactantes flores de las pasionarias.

Los parajes por los que se avanzó invadieron de paz al grupo, aunque en algunos tramos, las precarias viviendas sumadas a alguna que otra mirada de algunos habitantes, hizo concluir que el recorrido es para hacerlo así, en grupo numeroso, por si acaso…

El comentario general fue unánime al llegar al acueducto de Saldán: si esta obra de la ingeniería estuviera en Europa seguramente formaría parte de algún importante circuito turístico.

Río abajo. Mientras la caminata seguía río abajo se atravesaron improvisados campings, pequeñas canchas de fútbol, mallines y vertientes de aguas frescas.

Bajo un árbol se improvisó un ligero almuerzo del que surgió la distendida conversación donde se narraron las experiencias de otros viajes y las anécdotas personales. Luego de un tiempo prudencial se retomó la marcha, entre la vegetación natural y las formaciones rocosas muy singulares, hasta llegar a la cascada de Saldán, tras sortear el curso de agua.

Sacaron fotos y la caminata  continuó por el Paseo de la Costanera con sus farolas y un puente sobre las aguas del río Suquía  que no tiene calle de acceso ni de salida. Increíble. Más aún cuando a escasa distancia está el puente que une Villa Rivera Indarte con Villa Warcalde el cual está saturado de tránsito y resalta su angostura.

En media hora y caminando a la vera del Suquía se arribó al punto de partida.

Eso fue todo. El balance, sumamente propicio: nuevas energías por la experiencia y el contacto con la naturaleza.

Acá nomás, a un paso del centro capitalino, que a pesar de la cercanía, no muchos conocen.

Para saber

Partida: Villa Warcalde.
En el tren de las sierras: desde el apeadero Tristán Narvaja (Quisquisacate) hasta Dumesnil.
Recorrido total de la caminata: seis kilómetros.
Circuito: desde Dumesnil hasta Villa Warcalde con desvío por el acueducto de Saldán.
Tiempo aproximado: cinco horas que incluyen el almuerzo.

Dique Mal Paso

El Dique Mal Paso es una presa de derivación sobre el río Suquía que consta de un paredón con vertedero construido para derivar agua a dos canales de riego.

Esta obra de la ingeniería hidráulica fue proyectada por los ingenieros Carlos Casaffousth y Eugenio Dumesnil, y fue construida con la dirección del doctor Juan Bialet Massé entre 1884 y 1886.

Se usó la cal hidráulica producida en el horno El Argentino, cuyas ruinas se ubican actualmente al costado de la ruta nacional 38.

El horno, llegaba a producir 26 toneladas diarias. Por debajo del mismo, existía un túnel de más de 100 metros por el cual, circulaban vagonetas que transportaban la cal hacia las vías del tren que se encargaba del traslado. Estas cales se emplearon también para el primer dique del lago San Roque.