La ciudad vista desde el cielo

Desde el cielo, la ciudad cobra otra dimensión. La práctica de paracaidismo en el aeródromo Coronel Olmedo, nos permite emprender un viaje en sentido vertical, con un plus de adrenalina.

"El coraje no es la ausencia de miedo, es la conciencia de que hay algo por lo que vale la pena arriesgarse”. Así, con esa frase de Alex Rovira, Marcos Tissera -paracaidista deportivo integrante de la comisión directiva del Centro de Paracaidismo Córdoba (Cepac)- nos describe su experiencia en el aire.

Caer a 200 kilómetros por hora demanda tener una práctica de pensamiento práctico y veloz. La sensación de volar, nos hace sentir poderosos, pudiendo controlar nuestro cuerpo para desplazarnos a voluntad. A esa velocidad, los sentidos se intensifican a tres mil metros de altura. Al ver el horizonte curvarse, los problemas toman dimensiones menores. “Estar allá arriba me llena de una energía que en la tierra me impulsa en el día a día”, asegura Marcos.

Aires cordobeses

Cepac nació en 1972, en el aeródromo Coronel Olmedo de la ciudad de Córdoba, para poner en práctica este deporte. Actualmente, no sólo ofrece la escuela de paracaidismo para quienes quieren convertirse en paracaidistas deportivos, sino que también invita a toda la población a experimentar las sensaciones de un salto de bautismo (tándem).

Al llegar al aeroclub, veo cómo aterriza un tándem y me acerco para apreciar mejor lo que sucede. En medio de los gritos de emoción, viene aterrizando Marisa Mio, de 45 años. Después de un rato de estar sentada -asimilando las sensaciones que la dominaron tras tremenda experiencia- me mira fijamente y con seguridad me dice: “Saltar en paracaídas es una de las cosas que deben figurar en tu lista antes de morir”.

En los alrededores, los mayores esperan sus turnos recibiendo la instrucción correspondiente para el tándem, mientras las familias toman unos mates en los espacios arbolados viendo cómo los niños juegan abriendo sus bracitos para interpretar una danza de aviones y terminar acostados en el pasto. Sueñan, tal vez, que son esos paracaidistas que aterrizan cerca de donde estamos, después de su despliegue de formaciones aéreas.

Cómo volar: paso a paso

Héctor Galbucera es instructor de saltos de bautismo -o tándem- en Cepac. Al llegar, nos explica que ya no nos referimos a paracaídas sino a velas (por su perfil aerodinámico) y que el salto de bautismo consta de dos etapas: el salto y la permanencia en el aire.

Cuando el pasajero salta del avión enganchado al instructor por un arnés, lo hace con los brazos cruzados en el pecho. “El arnés fue chequeado más de cinco veces en el ascenso de 20 minutos, hasta llegar a los tres mil metros aproximadamente”, describe Galbucera.

Una vez en el aire, el pasajero debe poner el cuerpo en forma de banana con las piernas juntas y los talones apuntando a la espalda del instructor, mientras éste busca la posición de vuelo. En caída libre, se alcanzan unos 200 kilómetros por hora por 30 segundos. Una vez conseguido esto, se le permite al pasajero extender los brazos y sentir el aire en la palma de sus manos. Mientras los gritos se le escapan sin pensarlo, su cuerpo está invadido por la adrenalina y no se tiene una sola idea en su lugar.

En la segunda etapa del descenso, se acciona la apertura de la vela comenzando la parte de paseo de esta increíble experiencia. El instructor jala la manija de liberación del velamen, que llena sus tubos suavemente en 200 metros de caída para comenzar un descenso pausado y disfrutar así de la vista panorámica a lo largo de siete minutos, a unos 30 kilómetros por hora.

En esta etapa, los instructores le permiten al pasajero tener los comandos para hacer un par de giros divertidísimos. “Por lo general, las personas se preocupan por el momento del aterrizaje –continúa comentando Galbucera- pero siguiendo las instrucciones, es una experiencia suave y placentera. El pasajero debe levantar las piernas hasta que se le diga lo contrario, porque el instructor es quien controla el contacto con el suelo”.

[video:https://www.youtube.com/watch?v=126XYWcKXkM]

Plus

Pablo Orfila, instructor de la Escuela de Paracaidismo Córdoba, sugiere:

Requisitos. Para hacer paracaidismo deportivo se debe tener: aprobación del psicofísico por parte de la Fuerza Aérea y edad mínima de 15 años y nueve meses.

Modalidad. Combinación de tres estilos: cuerda estática o apertura automática; dual tándem y AFF (método acelerado en caída libre). El examen se puede dar con 16 años ante inspector de la Fuerza Aérea.

Clases. Son personalizadas, acordando los horarios con cada alumno. Teórico: equipo, elementos de seguridad, procedimientos de seguridad, emergencias o mal funciones. Práctico: simulaciones de vuelo en tierra. Se reciben instrucciones de acciones. Una vez asimilados estos procedimientos, se comienza a saltar.

Datos útiles

En Córdoba, existen varios lugares para poner en práctica esta experiencia.

CEPAC: Aeródromo Coronel Olmedo (Córdoba). Horarios: todos los días desde las nueve (con cielo despejado). Reservas con dos días de anticipación y confirmación 24 horas antes para corroborar clima. Traslados desde y hasta Córdoba. Cel. (0351) 156-878471. Más datos: Facebook.com/ParacaidismoCórdoba. De 2.200 a 3.000 pesos.

AERÓDROMO ALTA GRACIA: funciona todos los días desde las nueve hasta la puesta de sol (con cielo despejado). Reservas con dos días de anticipación y confirmación 24 horas antes para corroborar clima. Cel. (0351) 153-487628 (Carolina Zuazo). Facebook.com/paracenterag. De 2.550 a 3.550 pesos.

AERÓDROMO LA CUMBRE: abierto todos los fines de semana a partir del 4 de noviembre. Reservas con dos días de anticipación y confirmación 24 horas antes para corroborar clima. Cel. (03548) 156-39713. Facebook.com/AeroAtelier. Desde 3.500 hasta 4.600 pesos.

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