Entre el arroyo, los cerros y las pictografías: Cerro Colorado, un oasis en el norte cordobés

Recorrer las galerías es una experiencia única, en una excursión al aire libre. Siempre se hace con guía habilitado. (Foto: Gastón Sabena)
Recorrer las galerías es una experiencia única, en una excursión al aire libre. Siempre se hace con guía habilitado. (Foto: Gastón Sabena)

Además de ser un destino educativo, es una localidad ideal para tu próxima escapada de fin de semana. Alojamientos de ensueño, historia, cultura y mucha naturaleza. Spoiler: vas a querer repetir los alfajores de algarroba.

Luego de pasar 48 (fabulosas) horas en esta localidad, te cuento por qué el Cerro Colorado es un destino ideal para pasar unos días de desconexión total con amigos, con familia o en pareja.

De entrada, su geografía única

La localidad Cerro Colorado se ubica en el norte de Córdoba, con la particularidad de que se encuentra en la intersección de tres departamentos: Río Seco, Tulumba y Sobremonte. Incluso, los guías locales profesan que cada uno de sus cerros (Veladero, Colorado e Inti Huasi) está en un departamento diferente. Casi como si, desde su concepción, ya representara una configuración irrepetible.

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Es hermoso el contraste que este punto tiene con el resto de la región: cuando uno va camino al Cerro por la Ruta Nacional 9 norte, es muy fácil observar el paisaje más bien seco característico de la zona. En cambio, cuando se toma el desvío hacia el Cerro en Santa Elena, la diferencia es espectacular: el verde comienza a aparecer en todos los tonos hasta llegar a destino, donde los árboles y la vegetación autóctona contrarrestan un calor que muchas veces no da tregua.

El arroyo y el cerro, los máximos protagonistas del lugar. (Foto: Gastón Sabena)
El arroyo y el cerro, los máximos protagonistas del lugar. (Foto: Gastón Sabena)

La historia de los pueblos originarios susurrando por los cerros

El Cerro Colorado se puso en boca de todos en 1903, cuando Leopoldo Lugones publicó en La Nación un artículo sobre este “santuario de pictografías” que había descubierto en una excursión con sus hermanos. Desde allí que este lugar es reconocido por su legado aborigen, y visitado por miles de escuelas a lo largo del año.

En la actualidad, es uno de los tres puntos pictográficos más importantes de nuestro país (junto con Cachi en el norte y la Cueva de las Manos en el sur), aunque probablemente sea el que mayor cantidad de ilustraciones posee.

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El sitio está declarado Reserva Natural Provincial y también Sitio Sagrado. Por eso, para promover la conservación de las galerías naturales llenas de pictografías, los circuitos deben hacerse de la mano de un guía habilitado, que en su mayoría son nativos del lugar. El recorrido por el Cerro Colorado (que da nombre a la localidad) posibilita conocer una casa pozo como las que habitaban los sanavirones y también el cerro Inti Huasi.

Las pictografías cuenta historias que los pueblos originarios escribieron sobre sus vivencias. (Foto: Gastón Sabena)
Las pictografías cuenta historias que los pueblos originarios escribieron sobre sus vivencias. (Foto: Gastón Sabena)

Estar frente a esas pictografías es de película: uno puede leer, interpretar y soñar con relatos que fueron escritos hace miles de años. Los especialistas identificaron diferentes temas en las imágenes, desde la conquista del español hasta la vida de los animales, pasando por las cosechas y las deidades, entre otros.

Allí donde el sueño del poeta se hace golondrina: la Casa Museo de “Don Ata”

Atahualpa Yupanqui recibió condecoraciones a nivel mundial -fue reconocido incluso como Caballero de la Orden de las Artes y Letras Musicales en Francia-, pero él siempre dijo que su corazón estaba en el Cerro y con su gente. Junto con su esposa Nennete descubrió la magia del lugar y lo eligió para tener una casa, que construyó con baqueanos de la zona.

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Por eso, aun estando en vida, decidió devolver al cerro tanta gentileza y abrir un museo con una colección inigualable de escritos, fotografías y pertenencias que actualmente sigue siendo manejado por herederos del artista.

La Casa Museo de Atahualpa Yupanqui tiene frases del poeta en todo el recorrido por el predio. (Foto: Gastón Sabena)
La Casa Museo de Atahualpa Yupanqui tiene frases del poeta en todo el recorrido por el predio. (Foto: Gastón Sabena)

Visitar la casa de “Don Ata” supone una caminata de dificultad casi nula. El arroyo es el guía hasta el lugar, con el Cerro Colorado siempre a un costado casi como un guardián. Llegar es encontrarse con frases del poeta en el camino, paraísos en flor que perfuman la escena y un imponente roble que da sombra al lugar donde descansan el poeta y su amigo el Chúcaro.

Cómo planificar una visita al Cerro Colorado

Cómo llegar: Cerro Colorado se encuentra a 170 kilómetros de Córdoba capital. Se llega transitando la Ruta 9 norte hasta Santa Elena, dónde la Ruta Provincial 21 la une con el Cerro. Lo ideal es ir en auto, ya que una sola línea de colectivos accede al lugar durante la semana y con poca frecuencia.

Dónde dormir: las cabañas Casa de Piedra y El Descanso del Indio tienen una excelente relación precio-calidad, en una perfecta ubicación rodeada de un paisaje de ensueño.

El Cerro Colorado que da nombre al lugar,  imponente desde cualquier punto de la localidad. (Foto: Gastón Sabena)
El Cerro Colorado que da nombre al lugar, imponente desde cualquier punto de la localidad. (Foto: Gastón Sabena)

Dónde comer: la Cantina La Salamanca ofrece un ambiente totalmente acorde a la localidad, con piso de tierra, shows folclóricos y menús que van desde humita y locro hasta alfajores de algarroba de postre. Se come muy completo por unos $1.500 pesos por persona (octubre de 2022).

Para conocer las pictografías: recorrer las galerías pictográficas requiere contratar un guía habilitado. Soledad Ramírez (@sole.guiadelcerrocolorado en Instagram) y Jorge Cena son dos guías certificados nativos del Cerro y ofrecen experiencias inolvidables a través de la historia que cuenta cada dibujo.

Para visitar la casa de “Don Ata”: la Casa Museo abre todos los días y ofrece cada hora una visita guiada. La entrada tiene un costo de $400 por persona (octubre de 2022).

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