Cinco lugares cordobeses donde la Madre Tierra se lució

En los bosques de La Cumbrecita se pueden animales silvestres. (La Cumbrecita)
En los bosques de La Cumbrecita se pueden animales silvestres. (La Cumbrecita)

Desde los árboles que crecen en las veredas hasta los cerros que cuentan millones de años y la fauna autóctona que los puebla tienen hoy su fecha de celebración. El 22 de abril es el Día Internacional de la Madre Tierra, proclamado por las Naciones Unidas para generar conciencia sobre el cuidado de los ecosistemas que sustentan la vida del planeta. Tomamos el día para celebrar esos espacios cordobeses donde la naturaleza volcó su creatividad.

Una cascada en Río Ceballos

Los Hornillos es uno de los puntos más conocidos de la localidad de Río Ceballos. Se destaca por ser un salto de agua de considerable altura y estar a pocos kilómetros de la ciudad cordobesa. Para encontrarla hay que ingresar a la Reserva Hídrica Natural y Provincial La Quebrada.

Bosques para elegir, en la Cumbrecita

Este pueblo está inmerso en una región de gran riqueza ambiental. Entre los espacios más lindos a recorrer están el Bosquecito de Abedules, de ramas plateadas y hojas verdes, también el Bosque de Pinos, formado por cedros, cipreses y otras coníferas y el Bosquecito Bajo, atravesado por una vertiente natural.

Los Gigantes

Este macizo tiene entre 300 y 350 millones de años, increíble ¿no? Tiene formaciones de piedra que fueron tomando perfiles únicos por la erosión de los elementos y conserva una de las reservas de tabaquillo (una especie de árbol de bosque de altura) más grande del mundo.

Paisajes surrealistas en Las Salinas

El atardecer en las Salinas Grandes de Córdoba, una experiencia para vivir. Foto: Daniel Santos
El atardecer en las Salinas Grandes de Córdoba, una experiencia para vivir. Foto: Daniel Santos

La gran extensión blanca de las Salinas Grandes juega con la vista generando reflejos y perspectivas imposibles. No sólo es un paisaje imponente de día, al caer la noche se puede ver uno de los cielos más despejados de la provincia.

Una laguna digna de una diosa

Como no podía ser de otra forma, Mar Chiquita tiene su propia leyenda de amores y deidades. Se dice que su salinidad fue el precio que pagó la diosa del agua, que vivía en la laguna, a cambio de poder sanar al hombre del que se había enamorado ¿El final?: Feliz, su enamorado se durmió en la orilla y amaneció curado.