Una vuelta a los orígenes más tradicionales

Enólogos y cocineros comparten la misma pasión: vinos para comer y platos para beber con los productos de esta bendita tierra.

Cuando recién comencé con esta profesión de comunicadora de los vinos y los platos, algunas bodegas solían recibir con deliciosas empanadas perfumadas con comino a los visitantes y periodistas.

El premio después de una cata minuciosa. Eran pocas, 20 o 30. Con el tiempo, fueron creciendo en cantidad y calidad, cambió el estilo de los vinos, todo se fue sofisticando: canapés de salmón y sushi reemplazaban a las empanadas. Lástima.

Ahora en esta cosa tan pendular de los vinos y los platos hay una vuelta al origen, como hay una vuelta a las vinificaciones tradicionales, una revolución.

No sólo disfruto otra vez de las empanadas calientes recién salidas del horno de barro para terminar las catas. Muchas bodegas mendocinas, casi todas, tienen restaurantes decididos a recuperar las riquezas de la región, el verdadero sabor de las cosas.

Enólogos y cocineros comparten la misma pasión: vinos para comer y platos para beber con los productos de esta bendita tierra, que da mucho más que uvas.

*Periodista especialista en vinos y crítica gastronómica