Una guía para aprovechar Villa de Merlo, en San Luis

Por su microclima único, la ciudad puntana es una atracción turística todo el año. Qué se puede hacer.

Ubicada a 289 kilómetros de Córdoba Capital y separada por el camino de las Altas Cumbres, la villa puntana de Merlo se caracteriza por tener el tercer microclima del mundo, después de Suiza y California, que la hace visitable durante casi todo el año con una temperatura promedio anual de 20 grados.

La vida de sus habitantes y visitantes pasa principalmente por la Avenida del Sol, donde está ubicada la mayoría de los negocios, bares, restaurantes y el moderno Casino Flamingo, principal atractivo para muchos turistas ya que tiene además de los juegos, un salón donde todas las noches hay karaoke y espectáculos artísticos con música para bailar, y el restaurante Faustina con exquisitos platos regionales.

Hay hoteles para todos los gustos y bolsillos con unas 11.300 plazas que se ocupan totalmente durante los meses de enero, febrero, Semana Santa, Carnaval y julio. La caminata sobre la avenida principal se hace amena por la variedad de negocios, como La Galería del Sol, las ferias de artesanías, los food truck en El Patio, el centro comercial Paruati, y la venta de regionales.

Pero además, Merlo tiene su propio casco antiguo con calles adoquinadas alrededor de la plaza Marqués de Sobremonte, protegida por árboles de plátanos y al frente la Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Rosario, construida antes de la fundación de la villa, en 1751, con paredes de más de un metro de espesor de adobe, vigas de algarrobo y el piso original con grandes ladrillones.

Para subir a su campanario hay una vieja escalera de madera sin barandas, con troncos encastrados en la pared. El lugar es muy pintoresco con bares y peñas alrededor de la plaza donde también se ubica la Secretaria de Turismo con la agradable atención de Emilse quien facilita la folletería e información necesaria para una buena estadía.

Excursiones

Hay varias empresas que se encargan de llevar a los turistas rumbo a los lugares emblemáticos de la zona, pero si se cuenta con auto propio es posible realizarlas con un menor costo y disponiendo del tiempo propio.

Por ejemplo, se puede ascender hasta los 2.850 metros para llegar a El Filo, a unos 8 kilómetros del centro, que es el lugar más alto de la Sierra de Comechingones, pasando previamente por el Mirador del Sol desde donde se tiene una vista panorámica muy buena del Valle de Conlara y de la villa de Merlo.

Allí hay numerosos puestos de artesanías y productos regionales; también hay baños, y una tirolesa de dos tramos de 450 y 350 metros, aunque para regresar hay que caminar 80 metros en subida.

En El Filo, además de una moderna confitería donde los precios no son baratos, se pueden realizar diversas actividades con el paso por puentes colgantes, escaladas, parapentes, cabalgatas y una extensa tirolesa.

Fuera de temporada funciona de jueves a domingos, pero en temporada alta abre todos los días. Al descender se puede ingresar a la reserva floro faunística para llegar al arroyo del Rincón, con aguas cristalinas, y pasar por el barrio Rincón del Este.

El astroturismo es otra de las actividades explotadas en la zona debido a su cielo límpido y despejado que permite la observación de estrellas y planetas. La visita al antiguo Algarrobo Abuelo, de 1.200 años de antigüedad, y el Reloj de Sol más grande de Sudamérica son paseos que se pueden hacer en auto propio.

Otra opción es un corto viaje por el Camino de la Costa por la Ruta Nº 1, pasando por Carpintería, Los Moles, Cortaderas y Villa Larca, el complejo turístico Chorro de San Ignacio y llegar al Dique Piscu Yaco, pequeño pero pintoresco espejo de agua, con playas de arena a su alrededor y kioscos de venta de bebidas y comidas, que se convierte en el punto de atracción en verano. Luego se pasa por Papagayos y Villa del Carmen por un camino rodeado de palmeras Caranday para desembocar en la autopista que conduce a La Toma, capital nacional del ónix, y Villa Mercedes.