Un salto encantador de Misiones

Salto Encantado, un rincón de Misiones por descubrir. (Foto: Daniel Santos)
Salto Encantado, un rincón de Misiones por descubrir. (Foto: Daniel Santos)

La provincia se destaca por las rutas más hermosas, entre la abundante vegetación y el color rojo intenso de la tierra. Además, por sus saltos de agua que no son exclusivos de Iguazú.

Ejercicio de periodismo turístico: cómo hablar de Ushuaia sin decir “fin del mundo”; cómo hablar de Misiones sin referirse a las Cataratas; cómo escribir de Mendoza sin referirse al vino.

Se puede, pero ¿para qué forzar lo que no es necesario forzar? Por suerte, en este caso ni siquiera hace falta, porque Misiones es una provincia tan encantadora en toda su extensión que no ir a Iguazú no perjudica ninguna experiencia.

Salto Encantado, un rincón de Misiones por descubrir. (Foto: Daniel Santos)
Salto Encantado, un rincón de Misiones por descubrir. (Foto: Daniel Santos)

Viajar por esas rutas de contrastes, entre el gris del asfalto, la vegetación abundante y siempreverde, y el rojo intenso de la tierra, ya es una experiencia en sí misma.

Kilómetros y kilómetros de belleza, con plantaciones de yerba mate, con plantaciones de té, con plantaciones de árboles de madera hermosa, ríos, arroyos, cascadas escondidas.

La oferta se multiplica incluso a cientos de kilómetros de Iguazú y sus saltos encantados y encantadores.

Rumbo a Salto Encantado

Por ejemplo, se puede hacer una visita a Salto Encantado, justamente, que sirve para una escapada entre senderos preciosos misioneros.

Hay que estar atentos a si llueve mucho el día antes de ir, porque algunos de los caminitos se cierran por precaución, y la propuesta se reduce demasiado.

Salto Encantado, un rincón de Misiones por descubrir. (Foto: Daniel Santos)
Salto Encantado, un rincón de Misiones por descubrir. (Foto: Daniel Santos)

De todos modos, el salto siempre está ahí, y la visita nunca será en vano porque se lo puede disfrutar desde los balcones miradores.

Se trata de un parque provincial que está entre las superficies protegidas más grandes de Misiones. Se puede llegar desde lugares muy diversos, como Posadas, el mismo Iguazú, San José o San Pedro

Es posible encontrar en el parque variedades altísimas de árboles guayubira, palmeras pindó, lapachos, el yacaratiá, entre muchas otras.

El contacto con la naturaleza es perfecto, a pesar de que en el lugar hay un registro insólito de la mano del hombre: una aerosilla para la que se gastó una fortuna y que nunca funcionó.

Allí están los rieles, las máquinas herrumbrándose, a la vista de todos: el mirador para ver el Salto Encantado termina siendo también el mirador de la vergüenza.

Salto Encantado, un rincón de Misiones por descubrir. (Foto: Daniel Santos)
Salto Encantado, un rincón de Misiones por descubrir. (Foto: Daniel Santos)

Pero volvamos al agua. Si uno ve la caída libre del agua se sorprende, aunque haya épocas con más caudal y épocas con menos, pero lo más increíble es ver el arroyito que nutre el Salto: parece pequeño, ni siquiera tan correntoso, y al llegar al borde crece de la nada y se vuelve espumoso y caudaloso.

No hay un mirador para verlo, hay varios. Y desde los alrededores parten varios caminos para meterse en el medio de esa Misiones selvática y encantadora.

Para los que no se entusiasmen con la caminata, también hay un restaurante donde se come muy bien. Cada uno hace el turismo que prefiere.

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