Un castillo para Dionisio

Castillo de Dionisio, al pie del cerro Velasco a 2.000 metros de altura. Llamativa construcción que guarda los secretos de su solitario creador.
Castillo de Dionisio, al pie del cerro Velasco a 2.000 metros de altura. Llamativa construcción que guarda los secretos de su solitario creador.

En el pequeño poblado de Santa Vera Cruz, en la provincia de La Rioja, se encuentra una llamativa construcción cuyo hacedor decidió para vivir en la soledad y en la meditación.

La ruta racional 75 une La Rioja capital con la ciudad de Aimogasta por lo que se denomina el Camino de la Costa. Conforme se avanza y bordea la Sierra de Velasco se atraviesan pequeños pueblos y caseríos, algunos de arquitectura tradicional, pero todos con el denominador común de un vivir tranquilo.

Así se encuentran Sanagasta, Las Peñas, Aguas Blancas, Chuquis, Aminga, Anillaco, Los Molinos, Anjullón, San Pedro, y finalmente Santa Vera Cruz.

Santa Cruz está ubicado a 2.000 metros de altura y tiene una sola calle pavimentada que ejerce como columna vertebral del caserío cuyas laderas de montaña muestran la guardia eterna de los cardones. Cuenta con una población estable de 120 vecinos aunque si se suman los habitantes dispersos llega a 200.

En esas solitarias coordenadas se encuentra el castillo de Dionisio.

Allí recibe Pedro Fernández, quien hace pocos años se enamoró de este rincón y decidió restaurar y proteger el edificio para recordar a don Dionisio Aizcorbe, su creador.

Los vívidos relatos de Pedro conducen al mundo espiritual de Dionisio, artista, escritor y pensador, cuya obra se exhibe en una de las habitaciones de la singular vivienda-castillo. También diversos objetos personales y fotografías permiten conocer más de la personalidad del que fue propietario.

Fue el destino o quizás los astros quienes hicieron de ­Santa Vera Cruz el lugar elegido por Dionisio Aizcorbe para ­vivir.

Llegó de Santa Fe luego de decidir que su vida estaría dedicada a la meditación y al misticismo. Ermitaño, hosco y barbudo, seguramente nunca pensó que con el tiempo su obra estaría en el mapa turístico de la Costa Riojana.

La vivienda sin electricidad ni baño está acondicionada con muebles que el mismo Dionisio construyó y en rechazo a las comodidades del mundo moderno.

A lo largo de treinta años de continuo y solitario trabajo, las paredes, el jardín y el portal de entrada se cubrieron de las obras nacidas de su imaginación.

Así de manera lenta y paulatina emergieron las formas de un original castillo donde quedaron plasmadas sus creencias a través de extrañas formas y colores. Este rincón riojano conforma un ámbito rodeado de misticismo.

Cuando Dionisio un día se dio cuenta que su tiempo se terminaba, se rehusó a recibir atención médica y rechazó la atención de enfermeras. Murió como quiso en un claro rechazo a la medicina del mundo moderno.

El castillo pasó abandonado cinco años de abandono y silencio hasta que llegó Pedro Fernández para rescatarlo y abrir sus puertas al público.

Los colores que habían empalidecido regresaron; los pequeños senderos se abrieron para permitir una mejor observación del edificio y la cuidada y respetuosa restauración permite que hoy se muestre tal como si Dionisio lo hiciera renacer.

Al recorrer el castillo es imperioso volver a pasar, una y otra vez, frente a cada detalle, cada escultura, y cada brillante color para descubrir nuevos significados, reflejos y formas.

Los siete chakras, los rosacruces, el ave fénix, y un aire a Van Gogh en el portal de ingreso que recibe a los visitantes con grandes aspas de molino.

Osiris, imágenes budistas, santos cristianos, un vía crucis, un barco vikingo, máscaras de reminiscencias africanas, extrañas bailarinas. Un todo entremezclado en asimetría, color y belleza.

El castillo de Dionisio es una pausa en el camino, una oportunidad para pensar en ideales y en ciertas personas especiales que se expresan de manera contundente para poner magia en un lugar.

Lo que hay que saber

Horario de visitas. Puede ser visitado todos los días aunque es conveniente consultar por teléfono (011) 154-4734566.

E-mail: pedroarmandofernandez@hotmail.com

Actividades. Hay excursiones organizadas por la Costa Riojana que permiten realizar avistaje de cóndores y trekking de cuatro a seis horas.

En Internet: www.castillodedionisio.com.ar

También se organizan actividades que ayudan a descubrir y conocer mejor diversos rincones de esta provincia: avistajes de cóndores, excursiones a la Costa Riojana, trekking con recorridos de cuatro a seis horas, celebraciones en los jardines del castillo, etc.

Cómo llegar. Tomar la ruta nacional 75, cruzar toda la costa riojana, y desde la localidad de San Pedro recorrer ocho kilómetros por ese pueblo y luego de una corta distancia se encuentra el Castillo de Dionisio.

Distancia desde Córdoba: 588 kilómetros por rutas nacionales 38 y 75.