Tres sabores para probar en Mar del Plata

Medialunas São. No hay viaje a "Mardel" sin medialunas, y no hay medialunas sin "Mardel". Parada obligada en tu visita: cualquiera de las seis sucursales de São, pero te recomendamos la más tradicional de todas, en la Peatonal (San Martín 2468), que tiene su historia. Un producto clásico que marca un diferencial en cada persona que las prueba. La receta viene guardándose bajo llaves desde hace 70 años, y su sabor es el más buscado por aquellos que llegan a La Feliz.

Lea, embajador turístico de Mar del Plata con su blog en Instagram (@dondecomemos_), cuenta por qué estas medialunas son imperdibles: “Dicen que el secreto está en el agua, pero a mí me gusta decir que son las manos marplatenses las que hacen la magia”.

Hay simples, dulces o saladas, que son suaves y esponjosas, pero también tienen productos estrella como las medialunas de “autor” rellenas de Nutella, Bon o Bon, crema pastelera, dulce de leche y más. La docena de clásicas cuesta .

Churros Manolo. Cuando pedís recomendaciones gastronómicas a tus conocidos antes de viajar a Mar del Plata, todos repiten lo mismo: ¡No dejés de probar los churros Manolo! Y tienen razón. Una delicia.

Manolo es una empresa familiar fundada en 1930 en España, por don Manuel Benito y su esposa, doña Claudia Ortiz. Por la guerra civil española tuvieron que emigrar cruzando el océano Atlántico, llegando a Uruguay, y trajeron con ellos esta receta que iba a causar furor. Ahí abrieron la histórica Churrería Manolo en Punta del Este y luego se instalaron en Argentina. Hoy, famosa e imperdible parada.

Un planazo para la tarde es ir a la sucursal clásica de Playa Chica, comprar churros (nuestros favoritos indiscutidos son los rellenos de dulce de leche), y tomar dos opciones: quedarte en la terraza del local acompañándolos con un rico café o cruzarte a la Costanera, por el Paseo de las Rocas, y quedarte saboreándolos cerca del mar.

“Los churros, el mate y la playa nacieron con Mardel para estar juntos”, agrega Lea. Los churros simples cuestan $ 50 cada uno y la docena $ 500; rellenos, $ 60 cada uno, y la docena $ 600.

Helados Il Calabrese. Punto especial para los fans de las heladerías de cada destino argentino. Es un producto casero, 100% artesanal, de sabores distintos a cualquier otra heladería. Crema de café, higos al coñac, tres leches, frutilla con albahaca y chocolate dark con cristales de sal son algunos de los sabores que tienen, aparte de los ya clásicos. ¿Un diferencial? Trabajan con productos de estación, todo natural.

Hace 19 años, Pablo Commisso abrió esta heladería y hoy es un imperdible en el itinerario gastronómico de Mar del Plata.

Lea confiesa que le hace helado de pera cada tanto, y es de sus gustos favoritos en el mundo.

La heladería está ubicada en la calle Córdoba al 3556. Un cucurucho cuesta $ 350; un cuarto kilo cuesta $ 500; medio kilo, $ 900, y el kilo $ 1.400.