Termas para elegir

En Argentina, veinte provincias ofrecen aguas cálidas para dejar atrás el estrés. Sus beneficios se combinan con rutinas saludables y alternativas para disfrutar los paisajes y las actividades de cada lugar.

Distenderse en un ambiente cálido y de relax que trae muchos beneficios para la salud: ese puede ser uno de los objetivos para este invierno. En ese marco, los centros termales argentinos son lugares de relajación, bienestar, curación y cuidado personal que también invitan a desconectarse a través de las actividades recreativas locales. La oferta en el país es amplia, con 20 provincias termales de distintas características.

Las termas tienen distintos orígenes: pueden ser volcánicos, como las del volcán Copahue (en Neuquén), o geotérmicos. Además, las propiedades del agua varían según la geografía y la composición del terreno de cada lugar. Así, mientras más profundas sean, mayor va a ser su temperatura: las hay hipertermales (más de 40º C), mesotermales (de 30º C a 40º C), hipotermales (de 20º C a 30º C) y frías o atermales (menos de 20º C). Por otro lado, en su recorrido a través de las capas rocosas van recolectando minerales que resultan beneficiosos para el cuerpo. Y eso, sumado a los distintos tratamientos alternativos que agrega cada destino, forma un combo perfecto.

Un abanico de opciones

Las termas de Entre Ríos son ideales para las familias por sus parques acuáticos y diversas actividades recreativas.

Para las parejas, las termas con spa y tratamientos de aromaterapia en Cacheuta (Mendoza) son perfectas para disfrutar, además, de los vinos mendocinos en una escapada romántica. También las de Oberá (Misiones), en medio de la selva; las de Roque Sáenz Peña (Chaco); las de Epulafquen en Neuquén o las de Buenos Aires (Carhué).

Termas de Río Hondo (en Santiago del Estero), uno de los principales centros de este tipo en Sudamérica, es una verdadera ciudad termal: sus aguas cálidas salen hasta de las canillas en cualquier habitación de hotel, por lo que el relax está en todos lados.

Otras, como las de Reyes y las de Caimancito (Jujuy), Rosario de la Frontera (Salta), San Juan y San Luis, ofrecen descanso en medio de paisajes imponentes que se combinan con el turismo aventura y el ecoturismo.

Por su parte, La Pampa, Tucumán y La Rioja prometen aguas relajantes en paisajes serenos para encontrar tranquilidad. Y las de Fiambalá (en Catamarca, donde también hay fuentes termales en Tinogasta y la zona de Hualfin) están rodeadas de montañas, con piletas de piedra cordillerana y un entorno natural increíble.

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