Santa Fe, imperio de las aguas

Rodeada de islas, riachos y lagunas, la ciudad de Santa Fe invita a recorrer la región litoral, de manera intensa y de la mano del turismo rural y de aventura.

Con frecuencia sucede que cuando uno se adentra en regiones no conocidas a primera vista queda encantado.  Eso mismo pasa con Santa Fe.

La provincia de Santa Fe se encuentra ubicada en la región centro-litoral de la Argentina. La ciudad esta construida en torno a los atributos naturales que le dan vida y dinamismo.

Así, ríos, islas, bicicletas, costaneras, pescadores, quesos, cerveza y una variada fauna, se mezclan con el tranquilo pulso urbano que marca la ciudad.

Los santafesinos proponen un completo abanico de ofertas de turismo de aventura a lo largo y ancho del mapa y dan lugar, con estilo y prepotencia, a una Santa Fe distinta, turística y urbana, abierta a todos aquellos amantes de la naturaleza.

Santa Fe es una de las primeras ciudades fundadas en el país. Fue Juan de Garay, en su carácter de “capitán de Justicia Mayor en la conquista y población del Paraná y Río de la Plata”, quien fundó la ciudad el 15 de noviembre de 1573. Según se sostiene, a causa de las inundaciones y los ataques de los aborígenes originarios, Garay resolvió reubicar a la ciudad en el lugar en que hoy se emplaza.

Cayastá. Una propuesta para conocer el lugar original que ocupó la ciudad, se encuentra en la comuna de Cayastá, a 82 kilómetros de la capital de la provincia. Allí se encuentran las ruinas de la Ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, desde su fundación y hasta su traslado.
Las Ruinas de Santa Fe la Vieja son un complejo recomendable para visitar, con un museo de más de dos kilómetros cuadrados, donde se restauraron varias de las construcciones originales. Según afirman los guías, sólo se ha excavado el 25 por ciento.

Cayastá es fundamentalmente una localidad pesquera, donde ejercen su oficio muchos pescadores artesanales, pescadores del Paraná o “isleros”, como se los denomina habitualmente.

Desde el patio del museo, durante un breve descanso que se aprovecha para tomar la merienda, se divisa la imponente costa de Cayastá. Es una barranca alta y escabrosa, con alturas que en algunos lugares llegan a los 15 metros. A simple vista se percibe que las crecientes deben haber sido todo un problema.

La diversidad cultural de la ciudad de Santa Fe invita a recorrer todos sus alrededores, con edificios, museos, iglesias y casonas. Además de una profusa oferta de opciones hoteleras, caben destacar los puntos más sobresalientes de su  distinguida gastronomía regional.

Cerveza y pescado. Vayamos por partes. La cerveza es casi la bebida oficial del lugar, donde se la toma con frecuencia en vasos transparentes y altos, denominados "lisos".

No sólo el clima de la región justifica tal comportamiento, sino que, además, en la ciudad está uno de los polos productivos cerveceros más importantes del país que produce y exporta muchas de las más conocidas marcas que se consumen en territorio nacional.

Entre tanta abundancia de agua e islas, el pescado es  una marca registrada de los santafesinos; dorado, boga, surubí, pati, moncholo amarillo y el armado, sólo por nombrar algunas especies, terminan de completar el sabor local. Y para el postre hay otra especialidad de la provincia: los alfajores.

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