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Puerto Madryn en primavera: el reino animal en su hábitat natural

Cómo disfrutar de unas vacaciones sobre la costa del mar patagónico, una experiencia enriquecedora y que es difícil poner en palabras. 

Por Agustina López.

Puerto Madryn está bañada por las aguas del Golfo Nuevo. Desde ahí, se puede tener una experiencia con animales en su hábitat natural muy difícil de explicar con palabras. Desde septiembre y hasta diciembre, el calendario de la fauna que llega a la Península Valdés está que explota.

No es posible decir cuántos animales se ven, es imposible contarlos. Están por todos lados: mar, cielo y tierra. La naturaleza sí que se siente cerca en Madryn. Todos juntos: Ballena Franca Austral, pingüinos de Magallanes, lobos y elefantes marinos, aves marinas y mamíferos de estepa te esperan para que los conozcas.

Las reinas de la península

Si hablamos de esta ciudad chubutense, la relacionamos inmediatamente a las ballenas: ellas son las verdaderas protagonistas de este paisaje patagónico. Son las estrellas de esta película. Más de mil ejemplares llegan cada año a estas aguas templadas a reproducirse, tener crías, a amamantar y a enseñarles a las pequeñas cómo ser independientes.

La Ballena Franca Austral empieza a llegar al golfo en junio e inicia la retirada en diciembre, cada año. Hay dos lugares que recomendamos para admirarlas: El Doradillo y Puerto Pirámides. Aunque también se puede tener la suerte de verlas desde la playa de la ciudad de Puerto Madryn, porque hay en cantidad nadando por doquier.

La primera opción, a 15 kilómetros de la ciudad, es el Área Natural Protegida “El Doradillo”, con 25 kilómetros de una extensa playa de piedras y arena. La costa tiene una particularidad: es de gran profundidad y permite que las ballenas, cuando hay marea alta, se acerquen lo suficiente para observarlas con claridad.

Mate en mano y picnic para la familia, es el mejor plan. El lugar ideal para verlas es la zona de “Las Canteras” y el mejor tip que podemos dar es tener paciencia, darles tiempo. De todas formas, hay dos índices que usan los guías para encontrarlas: si hay gaviotas, puede que anden cerca, ya que se apoyan en su lomo para comer los restos de piel que desprende y la pican para comer su grasa, o puede ser donde vean una gran cantidad de gente en la playa. Ahí están.

Por otro lado, si se quiere tener una experiencia de cerca y en el mar, salen excursiones embarcadas y cuidadas desde Puerto Pirámides, a 100 kilómetros de Madryn, por camino asfaltado. Gomones semirrígidos, lanchas, catamaranes y un semisubmarino con ventanas bajo el nivel del agua salen a avistarlas, siempre respetando su espacio. Las excursiones tienen una duración promedio de una hora y media.

El nombre en inglés es right whale, la ballena correcta. Es una especie muy curiosa y demasiado sociable, y entonces el avistaje de ballenas es responsable y tiene su propia técnica: las embarcaciones deben permanecer a una distancia mínima de 50 metros del animal, permitiendo que sea su decisión si quiere acercarse o no; no se las puede perseguir o acosar, ellas se tienen que acercar; la distancia normal al animal observado es de un cuerpo de ballena.

Una vez que las reglas están claras, ingresa la embarcación al agua y hacemos unos metros mar adentro y las empezamos a ver. Están por todos lados. Son muchas. Son inmensas. Para hacer una comparación rápida y entender su tamaño: las hembras adultas pueden llegar a medir de largo como un colectivo.

Se detiene el motor a varios metros y las más confiadas se acercan al bote. De cerca, podemos disfrutar de verlas en detalle, observar silenciosamente su comportamiento y cada detalle de su inmenso cuerpo. 

Un ejemplar adulto puede llegar a pesar entre 30 y 50 toneladas, pero nadan lento. Asoman la cabeza con sus blancas callosidades, que son como nuestras huellas dactilares, y por sus orificios respiratorios exhalan en la superficie una “nube” de vapor que emociona. También suelen dar shows, como saltos, golpes de cola o las aletas pectorales contra el agua. Son de un color negro profundo y lo más común es ver una ballena hembra y madre descansando con su ballenato pegado a su lado. Estos cachorros están constantemente saliendo a superficie porque tienen que salir respirar a cada rato para sobrevivir. Cuando vemos una ballena, es muy factible que veamos dos.

Este animal es Monumento Natural Nacional, y la experiencia es de admiración y de contemplación en nuestros mares.

Millones de pingüinos

En septiembre, empiezan a llegar los pingüinos a las costas de Chubut para reacondicionar el nido de años anteriores, poner dos huevos por pareja y criar pichones. Hay tres colonias de pingüinos de Magallanes que se pueden visitar hasta marzo.

La primera y más importante es Punta Tombo, a 180 kilómetros al sur de Madryn. Cuenta con una población de más de un millón de ejemplares, y es la colonia más grande del mundo de esta especie. La reserva cuenta con un largo sendero de alrededor de 3 kilómetros, ida y vuelta, donde se camina entre los pingüinos, viendo sus nidos. Desde noviembre, empiezan a asomar los pichones.

Si se deciden por esta opción, antes o después pueden pasar por Gaiman y tomar el típico té galés en alguna de las tres casas abiertas: la tradicional Casa de Té Gaiman, la histórica Ty Gwyn o la más antigua Plas y Coed. Para fans de los dinosaurios, se puede entrar al Museo Paleontológico Egidio Feruglio.

Otro lugar para verlos es el área protegida Punta Norte, para el lado de Península Valdés, en la Estancia San Lorenzo (que tiene un restaurante en el que no hay que perderse el cordero patagónico). Es privada, y queda a 70 kilóemtros de Puerto Pirámides.

La tercera colonia y la más nueva queda del otro lado, en Punta Ninfas, y se accede con excursiones a Estancia El Pedral. Se contrata el traslado y el almuerzo o también se puede quedar a dormir.

Lobos y elefantes marinos

Ellos sí que están todo el año y se pueden ver en varios lados, pero específicamente en las reservas de Punta Pirámide y Punta Loma. Al primer lugar, lo vemos cuando nos embarcamos en el avistaje de ballenas en Puerto Pirámide. Pasar a verlos es parte del recorrido. Al segundo, se puede llegar por tierra hasta ingresar a un mirador panorámico donde los vemos desde arriba, o hay prestadores que realizan excursiones de buceo y snorkeling con lobos marinos. Las reglas son siempre bajo el estricto protocolo de no dejar impacto en la naturaleza con este tipo de actividades turísticas. Hay que tirarse al agua (con traje normal o traje seco) y esperar a que ellos, que se identifican por su curiosidad, se acerquen y jueguen con vos.

Y mucho más

Por la estepa, también nos sorprende la fauna con mamíferos y roedores: guanacos, maras patagónicas, choique, piche, zorro gris, zorrino, cuises, ovejas. Y también aves que acompañan al viento como cormoranes roqueros, gaviotas cocineras, garzas blancas, pato vapor, biguás y más.

En los meses de verano, las costas son visitadas por delfines que también se dejan ver. La naturaleza en Puerto Madryn no tiene límites.

Además, están las orcas, que nadan por ahí desde septiembre a abril y pueden verse en cualquier momento. Pero es más probable verlas en marzo y abril por Caleta Valdés cuando nacen los lobos marinos y se acercan a alimentarse de ellos.

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