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Playas

Playas Doradas, el sitio de mar y arena argentina del que todos hablan

Es una parada obligada entre Las Grutas y Puerto Madryn. En este lugar casi virgen de la Patagonia, la oferta para desconectarse es total.

Por Ximena Salkind (Especial).

Las Grutas hace muchos años es un nombre bien establecido a la hora de definir unas vacaciones en playas argentinas. También Puerto Madryn, un poco más al sur. Pero del lugar que se habló mucho en este verano 2021 fue otro, valorado por los turistas nacionales que descubrieron este lugar del sur argentino: Playas Doradas.

A medio camino entre los destinos más conocidos, sobre la costa atlántica se encuentra este lugar de playas extensas y amplias, que, marea mediante, se convierten en un balneario muy cómodo para realizar infinidad de actividades recreativas y turísticas.

En el contexto de la pandemia, además, estas playas se convirtieron en un lugar muy seguro al momento de plantear la aplicación de burbujas sociales y los distanciamientos sugeridos por protocolos. Aquí, se aplican casi de forma natural, ya que aún con jornadas de ocupación plena es  imposible tener gente muy cerca. Gracias a la amplitud de las costas, todo en Playas Doradas fluye sin la necesidad de ningún ente organizador y controlador.

Alojarse en Playas Doradas propone un descanso con “espíritu de pueblo”, con todo el combo: tranquilidad, paz, amaneceres y atardeceres de ensueño en una localidad que tiene un gran potencial para la infraestructura urbanística e inversiones inmobiliarias. Hoy apenas asoman algunas tímidas iniciativas de crecimiento, porque todavía mantienen cierta virginidad.

Las playas son de arena fina, similares a las de Centroamérica, el agua es fresca, y el viento es una postal constante. Para transitar y convivir positivamente con la ventada, en los negocios se ofrecen unas “murallas” que pueden ser de plástico o de tela, que sirven para frenar el viento constante.

En el bolso playero es ley, además, contar con un rompevientos personal para morigerar el impacto de la brisa.

Las sombrillas tienen su propia logística de funcionamiento. Es esencial sostenerlas con varias estacas y cordones porque de lo contrario se convertirían en barriletes espontáneos (y peligrosos).

Sobre la gastronomía, los escasos restaurantes que allí trabajan ofrecen esencialmente platos a base de mariscos y pescados.

Con respecto a la conectividad, en Playas Doradas la oferta es mínima. Si la intención es ver Nextflix frente al mar, probablemente sea una misión imposible. La señal es limitada, casi inexistente para los móviles al igual que el servicio de WIFI. Estas restricciones son buenas excusas también para aquellos visitantes que buscan descansar y desconectarse. Algunos lo hacen por voluntad y otros por resignación ya que las alternativas así lo obligan.

Playas Doradas es un destino patagónico que merece ser apuntado en tu libro de viajes.

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