Parque Nacional San Guillermo, un destino que probablemente no conozcas

Ubicado en San Juan, este lugar protege la mayor población de vicuñas del país. Ideal para los amantes del turismo aventura.

El norte de San Juan guarda un tesoro impensado: unas 152 mil hectáreas de tierra conforman lo que hoy es el Parque Nacional San Guillermo. El acceso sólo se puede hacer en vehículos 4x4, pero la recompensa es impresionante.

Situado a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar, el parque se creó en 1998 con la intención de proteger la mayor población de vicuñas que existe en Argentina. Los amantes del turismo aventura, las caminatas por lugares extraordinarios, los cambios climáticos repentinos, las buenas fotografías y la compañía de animales que no se inmutan ante la presencia de turistas estarán felices de descubrir este destino.

En la visita se pueden realizar dos recorridos: el Circuito Punto Panorámico y el Circuito Caserones. El primero comienza en el Centro Operativo Agua del Godo y llega al Punto Panorámico, un mirador a más de 3.700 metros de altura desde donde se puede ver desde el Llano de Los Leones hasta el cerro Imán, a unos 5.000 metros de altura. La imagen es digna de los grandes paisajes. El segundo circuito parte desde el mismo punto de origen y recorre los pies del cerro Potosí hasta llegar a la vega de Caserones, un sendero entre grandes formaciones rocosas redondeadas. Es un lugar con mucho viento: conviene ir bien abrigado y si es con rompeviento, mejor.

Debido a los cambios climáticos y las condiciones extremas que caracterizan a San Guillemo, algunas recomendaciones y aclaraciones a tener en cuenta son que si bien el acceso es gratuito, se debe entrar acompañado de un guía habilitado (hay varias excursiones que permiten contratar alojamiento, traslado y guía propio) y que es obligatorio presentar una ficha médica para ingresar al parque (puede descargarse en parquesnacionales.gob.ar/wp-content/uploads/2013/08/Ficha-de-Salud-PNSG.pdf).

En este lugar de kilómetros y kilómetros de tierra donde parece no haber vida, el secreto está en explorar y descubrir pequeños rincones de belleza extrema.