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Turismo sustentable

Mil viajes en un viaje al noroeste argentino

El camino por quebradas, valles y yungas del noroeste argentino propone paisajes tan diversos como sorprendentes, y alternativas para aprovechar el contacto con la naturaleza. 

Por Daniel Santos (Especial).

Colores, contrastes, historias, costumbres ancestrales, tradiciones. El mapa del noroeste argentino deslumbra con la variedad de recursos culturales o naturales, a través de la asombrosa región de los valles, las quebradas y las yungas que atraviesan las provincias de Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy.

Recorrer aquellos paisajes de indiscutible belleza y reconocer la riqueza a través de los caminos que unen ciudades, pueblos y hasta desiertos encantadores, ofrece un plan de descubrimiento de las principales características paisajísticas, históricas, humanas o recreativas.

Para el turismo en tiempos de pandemia, y pensando en la salida de la crisis sanitaria en la que el viajero buscará mayor contacto con destinos naturales que con grandes urbes, la ruta natural por esta región propone el contacto con las maravillas de nuestro noroeste.

Variedad de regiones. En pocos kilómetros, Salta pasa de la exuberancia de la selva a la aridez de la Puna. PH: Emilio White / Minturdep / Inprotur

Nadia Loza, secretaria de Turismo de Salta, dijo a Voy de Viaje que las expectativas para lo que viene son alentadoras: “Hicimos una campaña promocional muy fuerte en todo el país, con énfasis en el mercado regional, que sabemos que es el que reacciona rápidamente, como ocurrió en el país en verano y en Semana Santa”.

Loza agregó que al trabajo conjunto con el sector privado se sumó el proceso de vacunación, que avanzó rápidamente. “Más del 80 por ciento de los trabajadores del turismo están vacunados, los protocolos están aceitados, y como requisito para ingresar sólo pedimos el permiso de circulación nacional. Esperamos una temporada aceptable. Sabemos que no llegaremos a los niveles de 2019, pero va a generar oxigenación para que el sector pueda empezar”. 

La oferta natural salteña es sorprendente, con sus parques nacionales, sus áreas protegidas y las regiones de los Valles Calchaquíes o las yungas, que atraviesan buena parte del NOA.

La sorprendente imagen de las yungas. PH: Emilio White / Minturdep / Inprotur

La propuesta de paisajes escénicos para la contemplación o la visita a esos pueblos mágicos norteños se complementan con actividades de pura adrenalina, desde las más riesgosas, como la práctica de parapente o de rappel, hasta las más accesibles, como el senderismo, el mountain bike o el avistaje de aves.

“De Salta, decimos que está bendecida por la naturaleza”, detalló Loza, tras destacar los tres parques nacionales y las 36 Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (Aica). “Son áreas protegidas para la observación de aves. Nuestra provincia es la que tiene la mayor cantidad de especies del país: de las mil que existen en la Argentina, 665 están en Salta. Esto ocurre por la gran diversidad geográfica y los microclimas que tenemos”.

Atractivos salteños

El crecimiento que vivió la infraestructura hotelera y de servicios turísticos en la última década, el posicionamiento de su gastronomía y las artesanías características de la zona, han posicionado al norte como una alternativa para todo el año. 

“En Salta, pasás de la exuberancia de la selva a la aridez puneña en pocos kilómetros de distancia, eso determina la gran biodiversidad, y podemos promover actividades como el senderismo, trekking, turismo aventura y la ruta natural en la que nos enfocamos en la observación de aves”, destacó Nadia Loza. 

La Quebrada de las Conchas, la Quebrada del Toro, San Lorenzo, Chicoana o La Caldera son algunos de los hermosos rincones salteños para enamorar a los amantes del turismo natural. Y, por supuesto, el encanto de los parques o la Vuelta a los Valles Calchaquíes.

Centinelas del paisaje. Los cardones forman parte de la imagen más característica de las provincias del noroeste. PH: Kevin Zaouali / Minturdep / Inprotur

El Parque Nacional Los Cardones está a 100 kilómetros de Salta capital, en el departamento de Cachi. De abril a noviembre es la temporada ideal para conocerlo, pero se puede disfrutar todo el año, siempre teniendo en cuenta los consejos para cada momento y para cada paseo (que van desde llevar agua y calzado adecuado hasta protector solar), y la amplitud térmica que va de máximas de 30º en verano y mínimas bajo cero en invierno. 

Se puede recorrer en dos horas el Sendero del Valle Encantado, con sus cuatro kilómetros en pendiente; o en media hora, con baja dificultad, el Ojo de Cóndor o el Camino del Pasado. Desde la Recta del Tin Tin se puede disfrutar de uno de los cardonales más extensos de Sudamérica (10.000 hectáreas) y un bosque de churquis. 

El parque también es un muestrario de varias ecorregiones de la zona, como los Altos Andes, la Puna, el Monte de sierras y bolsones -donde se estima que hay un millón de cardones-, y hasta un sector con pastizal de neblina, propio de las Yungas. 

Otro parque nacional salteño es El Rey, en los ambientes de la selva de las yungas y del bosque chaqueño.  En auto sólo se pude llegar fuera de la temporada de lluvias (entre noviembre y marzo), cuando los ríos están bajos y el camino seco, y aunque se puede acampar, no hay alojamiento en las inmediaciones. En este parque se destacan los senderos pedestres, y en auto se puede ir a Campo Santa Elena, Cascada Los Lobitos y Río Popayán.

A la vista. La fauna autóctona se mezcla en el paisaje del noroeste. PH: Darío Podestá / Mintrudep / Inprotur

De nuevo estoy de vuelta

El tradicional circuito de los Valles Calchaquíes es imposible de resumir en pocas palabras. Entre las quebradas y los cerros de múltiples colores se encuentran los pueblos más increíbles, que proponen un viaje en el tiempo entre las callecitas de tierra y sus casas de adobe y paja.

Desde Salta capital, el recorrido de esta “vuelta” circular se puede empezar rumbo a Cafayate, por la ruta nacional 68, o a Cachi por la ruta provincial 33 (la de la Cuesta del Obispo, amada por los ciclistas). El orden de los factores, no altera el producto. 

La sorprendente imagen de las yungas. PH: La Huella Films / Minturdep / Inprotur

En el camino se puede descubrir Seclantás, uno de los mejores conservados de Salta. Por su calle principal se pueden disfrutar de las antiguas casonas de adobe con galerías y grandes patios. El cementerio tiene una de las iglesias más lindas, de 1885, declarada Monumento Histórico Nacional. Desde lo alto del pueblo está la mejor vista del valle. 

En la visita es posible descubrir paraísos naturales como la laguna de Brealito o las cuevas de Acsibi, pero en un viaje seclanteño es una obligación recorrer el camino de los artesanos tejedores en la “cuna del poncho salteño”, emblema argentino.

Otra opción es atravesar la Quebrada de las Conchas, un recorrido de 83 kilómetros en el que la erosión eólica e hídrica generó formas en las montañas color terracota. Antes de llegar a Cafayate, en el corazón de los valles, se pueden apreciar formaciones como “el Anfiteatro”, “el Sapo”, “el Fraile”, “el Obelisco” y “los Castillos”, 

Pasando Cafayate se encuentra San Carlos, un lugar que parece detenido en el tiempo. Su iglesia de 1801 es la más grande de los valles, y es la sede de una fiesta patronal cada 4 de noviembre, que es una multitudinaria demostración de la fe católica. No hay que irse sin probar los vinos pateros artesanales y de altura, o los quesos de cabra de Amblayo, en medio de las montañas multicolores. 

Entre los paseos naturales se destacan el dique La Dársena, que a pocos kilómetros tiene alternativas para practicar kayak, pescar pejerreyes o simplemente descansar; o el río Calchaquí, en cuyas orillas hay arboledas de algarrobo y playas con arenales.

La hotelería acompañó el crecimiento de Salta, y de todo el NOA, en las nuevas búsquedas de los viajeros. Para Nadia Loza, si bien previo a la pandemia la demanda estaba en aumento, “los hoteles enclavados en lugares con mucha naturaleza o en extensiones vírgenes fueron los elegidos en detrimento de grandes ciudades y grandes cadenas hoteleras”. 

“La gente quiere vivir una experiencia integral en el hotel, ya no sólo busca el alojamiento que se consumía antes”, agregó. Las estancias rurales, los hoteles boutiques o establecimientos con grandes espacios verdes como cabañas, fueron los más elegidos”. 

 

 

 

Ente Tucumán Turismo

Cabalgata. En Tucumán, entre San Javier y Raco.

 

 

 

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