Memoria de los gauchos judíos

Villa Clara. En la antigua estación de ferrocarril funciona el museo que, en cinco salas, contiene buena parte de la historia de los inmigrantes.
Villa Clara. En la antigua estación de ferrocarril funciona el museo que, en cinco salas, contiene buena parte de la historia de los inmigrantes.

A fines de 1800, la Jewisch Colonization Association, creada por el barón Mauricio Hirsch, generó 49 aldeas destinadas a afincar a inmigrantes judíos procedentes de Rusia. En Entre Ríos, se pueden recorrer sinagogas, cooperativas agrícolas y cementerios.

El fenómeno de la inmigración en el siglo pasado hacia Argentina generó, en distintos puntos del país, características que se sumaron a las autóctonas de esas regiones.

Cuando chico escuché innumerables veces a mis abuelos hablar de los gauchos judíos.

Decían, que también eran inmigrantes, pero yo no los ubicaba en una determinada geografía.

Una nota al cineasta Edgardo Cozarinsky referida a su infancia y al lugar natal de su padre, aportó las coordenadas necesarias para asociar a los gauchos judíos en un espacio.

Descubrí que la geografía en cuestión estaba en cercanías a mi lugar de nacimiento y que el sitio al que la abuela nos llevaba en tren (colonia ruso alemana) a visitar parientes era asentamiento de las colonias judías donde se forjaron los gauchos judíos.

En el corazón de Entre Ríos a fines de 1800, la JCA (Jewish Colonization Association), organización fundada por el barón Mauricio de Hirsch creó 49 aldeas con inmigrantes judíos procedentes de Rusia. Hoy se puede armar un circuito y recorrer algunos de estos lugares a partir de las instituciones que sirvieron para colonizar las cuchillas de Montiel, en ese entonces cubiertas de monte, en la actualidad, sólo soja.

El recorrido por las colonias debe necesariamente buscar como referencia la vida del barón de Hirsch, ideólogo y fundador de las mismas.

Osvaldo Quiroga, el director del Museo Histórico Villa Domínguez es un apasionado del tema y brinda los datos necesarios para comprender el periplo. Mauricio de Hirsch, fue un empresario judío alemán con título nobiliario, que logró fortuna con la obra del tendido del Expreso a Oriente para unir Constantinopla con Viena.

Casado con Clara, hija de banquero, tuvieron dos hijos que fallecieron tempranamente. Una niña a los pocos años de nacer y Lucien un varón que murió a los 30 años. Ante tremenda fatalidad Hirsch afirmó: “he perdido a mi hijo, pero no a mi heredero, la humanidad recibirá mi herencia”.

Siempre comprometido con obras de caridad y filantropía creó una fundación para socorrer al pueblo judío perseguido por las políticas del Zar de Rusia. El 24 de agosto de 1891 organizó la Jewish Colonization Association (JCA) donde depositó su herencia mediante un acuerdo con el gobierno ruso, para sacar del país a los judíos en un período de 25 años y con ellos crear colonias en Canadá, Brasil y Argentina.

La contraprestación fue el cese de las persecuciones. Con ese fin movilizó a sus colaboradores para la adquisición de tierras fértiles, que abarcaran varios miles de hectáreas juntas, que hubiera un medio de comunicación cercano y otras comunidades de extranjeros para compartir conocimientos.

La JCA adquirió 80.200 hectáreas en el entorno de la estación Domínguez, en el corazón de Entre Ríos, y los primeros contingentes arribaron en 1892. Al finalizar la compra llegó a abarcar 700 mil hectáreas diseminadas en las provincias de La Pampa, Santiago del Estero, Santa Fe, Chaco y Entre Ríos.

Villa Domínguez 

En torno de la estación de trenes el urbanista francés Arístides Sol en 1897 hizo el plano de la aldea al modo de una ciudad europea. Organizó las calles que como rayos nacían de una plaza central, tal como L’Etoile de París. El plano original se puede ver en la actualidad en el Museo y Archivo Regional de las Colonias Judías porque en los hechos la traza diseñada no logró completarse nunca.

En esas coordenadas se instaló el centro administrativo que recibía a los contingentes que al llegar a Buenos Aires eran transportados en barcazas por el río Uruguay hasta Concepción del Uruguay y desde ahí en vagones cargueros del ferrocarril hasta Villa Domínguez.

Según la visión del barón Hirsch, hoy considerada “filantrópica asistencialista” se debían entregar herramientas a los inmigrantes para lograr su inserción en el nuevo medio.

Cada familia llegaba a Argentina a través de un viaje pagado por la fundación y salía del Hotel de los Inmigrantes con un contrato firmado a través del cual se le financiaba por 20 años en cuotas anuales el costo de los pasajes, la tierra, el equipamiento, las semillas, animales y materiales para construir la vivienda. De acuerdo al número de hijos era la extensión de tierras que se otorgaban que partían de un mínimo de 50 hectáreas a un máximo de 150.

El loable proyecto de Hirsch tropezó con dos inconvenientes: no tuvo en cuenta el tiempo que demanda extraer el monte virgen y adaptar la tierra a los cultivos y también ignoró que la mayoría de los inmigrantes no eran agricultores. Otro escollo importante fue que durante tres años consecutivos se registraron condiciones climáticas adversas.

Según crónicas de la época, la primera cosecha se obtuvo al tercer año de afincados, cuando los colonos estaban en una dramática situación de morosidad.

Lo que hay que saber 

Museos. Los museos abren de lunes a viernes de 8 a 12 y de 16 a 18. Sábados y domingos la visita es con reserva.

Museo Histórico de Villa Domínguez San Martín 99, Villa Domínguez. Teléfono (03455) 49-2191.