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Argentina

La Rioja: itinerario para exigentes

Desde la ciudad de La Rioja se plantean numerosas excursiones por ese territorio provincial. Cuestas, desfiladeros y cornisas revelan valles encantados, minas abandonadas y el imponente Parque Nacional Talampaya.

Por Sandra Bonetto (Especial).

Las cuestas riojanas dibujan caminos sinuosos que invitan a recorrer la antojadiza geografía andina entre valles y laderas. Algunas con suaves pendientes y otras, con profundas cornisas aunque es la cuesta de Miranda la que más se destaca.

Sobre la mítica ruta nacional 40, de 5.000 kilómetros de extensión, este espectacular corredor, flanqueado por insondables desfiladeros, suma al atravesar la provincia de La Rioja, un gran valor agregado.

El sol riojano, que nunca descansa, va marcando en el camino, según el momento del día, las distintas intensidades del bermellón que acompaña gran parte del trayecto de 800 vueltas, característica que demanda precaución máxima al conducir.

Una vez adentrados en la cuesta de Miranda comienza la trepada que bordea al río Miranda, a medida que aparecen los primeros cardones con sus brazos de candelabro. El paisaje recupera su verdor gracias al río, y en ciertos lugares crecen altos álamos, sauces y nogales.

En el mirador llamado “Bordo atravesado”, a 2.020 metros sobre el nivel del mar, el punto más alto de la cuesta, se acaba el asfalto por un trecho de 10 kilómetros (de todos modos, el camino se encuentra en muy buen estado y se puede transitar con auto común). Aquí surgen dos alternativas para seguir viaje.

Una es continuar por la ruta 40 un total de 57 kilómetros hasta Villa Unión, para usar esa ciudad como base para visitar destinos como el Parque Nacional Talampaya y la Reserva Natural Laguna Brava.

La otra opción es seguir a Chilecito y valerse de esta ciudad como base para hacer excursiones en 4x4 a las minas de metales preciosos abandonadas en la zona, llamadas El Oro y la Mejicana. Si la opción es Chilecito, se avanza en paralelo a las sierras del Velazco, y a la vuelta de la primera curva, ya se asoma una vista grandiosa de la ciudad.

Recuerdos de oro. Con unos 50 mil habitantes, Chilecito es considerada la segunda ciudad riojana, después de la capital, por población. Combina la infraestructura de una urbe mediana con un rico pasado minero y singulares paisajes. Vides y olivares perfuman toda la ciudad, emplazada sobre el sistema de Famatina, con algunos de los cerros, no cordilleranos, más altos del mundo, y la también imponente formación del Velazco.

El cerro Famatina, que domina el paisaje desde el oeste con sus 6.250 metros de altura, le dio esplendor a la ciudad con sus reservas de oro y hoy marca un recorrido turístico que mezcla los caprichos de la naturaleza con la mano del hombre.

Desde comienzos y hasta la mitad del siglo 20 la ciudad tuvo un crecimiento exponencial, base de la importancia, de la mano de la actividad de La Mejicana, la mina de oro enclavada en el emblemático cerro.

El cable carril, inaugurado en 1904 y que aún se conserva, fue el medio para bajar el oro desde la mina a lo largo de unos 35 kilómetros, en los que ascendía 3.510 metros. Tenía 262 torres, hasta conectar con las vías del ferrocarril que llevaba el material a Buenos Aires.

Esta obra –una de las más largas del mundo–, fue construida por iniciativa de Joaquín V. González y se la utilizó hasta 1930 para transportar unas 400 toneladas diarias de minerales.

La mina de oro se siguió explotando -con algunos vaivenes y cambios de concesión- hasta 1950 y, luego de 30 años de abandono, fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1982.

A lo largo de nueve estaciones enclavadas en lo alto de la montaña, que van desde la ciudad de Chilecito, a 1.075 metros sobre el nivel del mar, hasta la Estación 9 La Mejicana (a 4.603 metros), se disfruta de una privilegiada vista de los cerros precordilleranos.

En la Estación 1 se conservan algunas de las 450 vagonetas que transportaban la riqueza del cerro. Desde lo alto de esta estación, a unos 10 metros de altura, se puede apreciar cómo el cable carril atraviesa parte de la ciudad y se introduce en la falda de la imponente montaña.

A pasos de esa estación está el Museo de la Minería donde se atesoran herramientas y elementos técnicos, como el teléfono de marca Siemens de la primera línea del país, que utilizaban profesionales y trabajadores de la mina. La antigua película argentina El hombre que debía una muerte (1955), protagonizada por Amelia Bence y Carlos Cores recreó la vida del lugar en tiempos de la explotación del cerro.

Actualmente, en el Ente Municipal de Turismo La Rioja los viajeros pueden encontrar opciones para hacer el recorrido de la monumental obra dormida, en tramos con 4x4, trekking o bicicleta, con posibilidades de parar en refugios en la Estación 3 o en otro instalado en la misma legendaria mina.

Para quienes prefieran combinar el paseo con un poco de deporte, desde Chilecito se puede subir en camionetas por la cuesta de Piqué hasta la parte alta conocida como Las Chúcaras, para luego descender en bicicletas.

Otra alternativa para los amantes de la aventura incluye el ascenso en camioneta hasta la Estación 3 para luego hacer un trekking de dos horas y media hasta un mirador y desde allí a la mina de oro en camioneta para pasar la noche en el refugio emplazado en las viejas instalaciones recicladas del yacimiento minero.

Hay otro circuito que consta de un ascenso en camioneta hasta la Estación 3, luego a la 4 para pasar la noche, y al otro día continuar la marcha hasta la Estación 5.

Los interesados pueden pasar una segunda noche en la Estación 6 conocida como Estación Cielito. La excursión más completa cuesta $350 sobre una base de cuatro personas.

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