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Argentina

El norte argentino profundo

Paisajes, climas, costumbres y rituales trazan una identidad de los pueblos del norte argentino. El valioso patrimonio histórico y arquitectónico exige una formal preservación

Por Gustavo Rebord (Especial).

Como dice Saramago “cada viaje contiene una pluralidad de viajes”. Esto sucede cuando transitamos por la Quebrada de Humahuaca en Jujuy. Paisaje deslumbrante, arquitectura que es parte de él y sobre todo las sorpresas que tienen las culturas originarias con sus costumbres, rituales  y comidas.

Como no se trataba de tiempo de vacaciones transitamos desde la capital de Jujuy hasta Humahuaca en camioneta, disfrutamos del entorno donde pequeños poblados se suceden: Yala, Volcán, Tumbaya, Maimará y Uquía y otros. En cada uno repasamos historias vividas y al comparar nos dimos cuenta que la declaración como Patrimonio de la Humanidad y la creciente actividad turística está dañando la imagen y el motivo que generó la declaración. Principalmente la invasión de construcciones de poca calidad que buscan más los réditos económicos que la preservación de usos y costumbres del lugar. Da la impresión de que se busca atraer al turismo con un escenario ficticio que finalmente anula el paisaje.

Llegué con la familia a la localidad de Humahuaca donde nos esperaba el mercado, las escalinatas del monumento, la feria, el pequeño centro.

Buscamos un hospedaje y llegamos a La Salteñita. El establecimiento es humilde con habitaciones con o sin baño, donde también hacen noche algunos campesinos de paso.

Bajamos lo imprescindible del vehículo y partimos a gozar de las callecitas, el clima cálido con sol alumbrando a pleno, poco turismo dejaba ver la ciudad de verdad, un privilegio.

En minutos algunos niños nos recitaban coplas por monedas, teníamos bolsitas con hojas de coca, pulóveres y medias, reconociendo las excelentes cualidades para la venta que tienen. En una esquina cualquiera una chola sobre una mesa amasaba tortillas que luego cocinaba en un tacho de 200 litros y las entregaba calientes en una hoja de diario. Todo un placer culinario.

La luz del atardecer cubría de magia al mercado, un puesto al lado del otro, cargado de coloridos tejidos, alguna que otra wiphala (bandera cuadrangular de siete colores usadas por algunas etnias andinas); paredes cubiertas de sobres con especies, mil tonos de ajíes, pimentones, bolsas con papas y un mundo de granos de maíces.

Cuando la calle y la tarde comenzaron a mudarse, nos dejamos llevar hasta que se hizo la noche. Teníamos tortillas, queso de cabra y un vinito, ¿para qué más?.

Como salimos muy temprano de Córdoba (recorrimos 1.100 kilómetros), con el cuerpo en el refugio caliente y con el alma satisfecha, el sueño se apoderó de nosotros.

Rumbo a Iruya. Conocedores del clima de la Puna, madrugamos para anticiparnos al viento y partimos en camioneta hasta el poblado de Iturbe a unos 25 kilómetros.

El pequeño pueblo de no más de 300 habitantes está en el límite entre la Quebrada de Humahuaca y la Puna, a orillas del río Grande y a 3.200 metros sobre el nivel del mar. El nombre es homenaje al ingeniero Octavio Iturbe quien proyectó el trazado de la línea férrea entre

Jujuy y Bolivia. Con apenas unas luces fuimos metiéndonos en lo que parecía un pueblo fantasma. Íntegramente construido de adobe y cada parcela rodeada de tapias.

En la calle de ingreso gigantescos cardones formaban una fila de soldados cuidadores. Nos detuvimos en una pequeña plazoleta donde se conmemoraban hechos históricos zonales.

No supimos nunca de dónde, comenzó a aparecer gente, todos cubiertos con mucho abrigo y con sus particulares bolsas para llevar mercadería. Preguntaron si los podíamos transportar a Humahuaca que estaban dispuestos a pagarnos. Pero lo nuestro era una escala técnica. Pronto otra camioneta se acercó a negociar el transporte, en la caja por supuesto. Tras discutir el precio subieron con sus cargas  hasta que no entró ninguno más.

Buscamos alguna canilla para cargar agua, de todas colgaban estalactitas de hielo.

Un habitante salió a barrer la vereda y le solicitamos agua y nos ofreció una jarra repleta, pese a la escasez.

Esto es lo que valoramos de andar por el país, la solidaridad, la colaboración, querer ser parte del emprendimiento. El gentil vecino también nos brindó datos valiosos del camino con kilometraje exacto de las distancias a cada puesto y dónde podríamos encontrar agua si hacía falta.

Lo que hay que saber

Alojamiento

Humahuaca. Hospedaje La Salteñita, habitación para cuatro personas con baño privado $ 180, con baño compartido $ 140.

Iruya. Hospedaje Asunta (tipo hostel dispone de cocina y comedor), $ 30 por persona. En calle Belgrano cerca del Polideportivo. De este tipo de alojamiento hay 23 familias que ofrecen esos servicios.

Tilcara. Posada Guardalacabra $ 85, por persona, con baño privado y pava eléctrica. Quebrada Sarahuaico s/n Tilcara rural, teléfono (0388) 495-5470.

 

Más información

-Trepada en bicicleta al Abra del Cóndor

Temas: #Puna #Humahuaca
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