El Circuito del Atuel: tierra de aventuras

El circuito de El Atuel, en Mendoza
El circuito de El Atuel, en Mendoza

En la zona de San Rafael, con el marco de la cordillera, hay un extraordinario lugar: Valle Grande. Para un plan de viaje perfecto a Mendoza.

En un valle rodeado de montañas y viñedos se encuentra San Rafael, la segunda ciudad más importante de Mendoza. Y más allá de la uva como bien preciado y sello distintivo, la zona ofrece un espectáculo natural digno de ser nombrado: Valle Grande y el magnífico El circuito de El Atuel, en Mendoza.

El Circuito del Atuel comprende al embalse El Nihuil, el dique Valle Grande y al río Atuel que llega hasta la ciudad de San Rafael. El Atuel comienza a la altura de 3.500 metros, alimentado por lenguas glaciares que descienden de la Cordillera andina entre los cerros Morado y Paso de las Leñas. En su parte más angosta, fue construido el dique que dio lugar a la formación de un hermoso lago de aguas cristalinas y tranquilas.

Con una extensión de más de 50 kilómetros, esta formación se puede recorrer desde sus extremos. Una distinguida paleta de colores que va desde los azules y verdes de sus ríos hasta los rojos, ocres, grises, verdes y amarillos de las rocas combina con la flora y fauna local que se hacen bien presentes.

El circuito de El Atuel, en Mendoza
El circuito de El Atuel, en Mendoza

A medida que se asciende hacia el Cañón, entre curva y curva, ya comienzan a descubrirse retazos del río. Al costado de la ruta aparecen propuestas turísticas donde prima la aventura: rafting, catamarán y kayak entre otros. Banderas y stands que invitan a integrarse a la adrenalina del entorno: experimentar la velocidad, desafiar las alturas o recorrer zonas poco exploradas para disfrutar sin ser expertos deportistas.

Los paisajes difieren de acuerdo al trayecto, se destaca la zona alta por ser desértica en donde el río casi no existe y llega a ser solo un hilo de agua, mientras que en la parte baja, corre con fuerza con un torrente celeste y espumoso.

Sin embargo, no todo es obra de la naturaleza, ya que la mano del hombre también se hace presente al utilizar el agua del río en la zona alta para generar electricidad y regar cultivos, provocando de esta manera, que el Atuel corra entubado desde El Nihuil hasta la represa de Valle Grande. También se pueden vislumbrar tres usinas con lagos artificiales.

Para los más aventureros
El circuito de El Atuel, en Mendoza
El circuito de El Atuel, en Mendoza

Las propuestas de rafting abundan y son hoy un signo distintivo de la zona, con diferentes grados de dificultad. Se practica en equipo en el marco de las aguas turbulentas del río Atuel. Todos los tripulantes de la balsa reman y orientan su peso de manera coordinada para recorrer los rápidos y mantenerse a flote. El guía, que conoce al detalle cada parte del río, es quien dirige los movimientos de la embarcación. Las empresas que prestan servicios en la zona, brindan los accesorios para disfrutar sin riesgos de la aventura (remos, casco, chaleco salvavidas, chaqueta seca e incluso traje húmedo de neoprene que aísla del frío).

Otra actividad similar es Cool River, que consiste en el descenso del río por medio de una embarcación individual en forma de herradura inflable, también orientada por un guía.

Para los más osados, y aquellos sin vértigo a las alturas, hay propuestas de parapente, para apreciar las formaciones montañosas que modelan el relieve desde una perspectiva distinta. Por último, encontramos escalada, rappel, tirolesa, mountain bike, windsurf y 4x4.

Aquellos que persiguen la calma

Montañas, lagos, islotes y una espesa vegetación. Valle grande atrae sobre todo a turistas que persiguen el silencio y la calma. Para ellos, lo mejor es una excursión en bote o recorrerlo en un kayak para disfrutarlo a remo, dejarse impactar por las geoformas, especialmente por el «submarino» en el embalse Valle Grande.

El circuito de El Atuel, en Mendoza
El circuito de El Atuel, en Mendoza

Tanto en el lago de Valle Grande como en Los Reyunos se realizan paseos en catamarán, una forma de disfrutar de las tranquilas aguas de los diques tomando fotografías desde perspectivas poco conocidas. Los catamaranes realizan recorridos de una o dos horas e incluso salidas por medio día con posibilidades de pesca. En el lago Valle Grande, estas embarcaciones se utilizan también para cruzar a la playa de arena que no posee otra forma de acceso y queda ubicado en la margen opuesta al paredón del dique.

Para turistas pacientes, la pesca es otro pasatiempo que ofrece el lugar con distintos escenarios según la época del año. Sobre todo, la pesca deportiva de trucha (con devolución obligatoria) se ha consolidado en esta zona como fuente de esparcimiento.

Otra opción, para los amantes de las cabalgatas, es recorrer los senderos de montaña y valles para encontrar cascadas, vertientes y disfrutar la naturaleza en su estado más puro. No es necesario ser un experto, una rápida charla con el guía es suficiente para tomarle la mano a las riendas y a la boca del animal.

La primavera/verano es la época por excelencia para practicar estas actividades y aprovecharlas al máximo. La naturaleza hace del lugar un paisaje en sí mismo y el clima cálido acompaña. Espejos de agua, hermosas arboledas y una ciudad en movimiento que rebalsa de propuestas para adentrarse un poco en el turismo aventura.

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