Delta: el gran escenario natural del Paraná

Imágenes preciosas del Delta del Paraná, en Entre Ríos. (Foto: Agencia Télam)
Imágenes preciosas del Delta del Paraná, en Entre Ríos. (Foto: Agencia Télam)

Entre Ríos. Algunos puntos de interés de esta provincia litoraleña ideal para el avistaje, la pesca, el turismo rural y mucho más.

Entre Ríos, con su mezcla de verde y azul en sus paisajes y el multicolor de su historia, flora, fauna y gente, alberga de este a oeste uno de los mayores escenarios naturales y atractivos: el Delta del Paraná.

Ríos, arroyos y lagunas, barrancas, bosques, cultivos, zonas urbanas y también pueblos colmados de historia captan los sentidos y contagian de emociones, calma y calidez. Es un jardín de naturaleza que mezcla música silvestre y silencio, aromas, sabores, amabilidad y tranquilidad, con diversos cuadros paisajísticos.

Con destinos poco conocidos, es posible transitar caminos rurales y acuáticos, de la mano de la aventura o de la tranquilidad, y conocer su complejidad biogeográfica, social, cultural y ambiental.

Un paisaje completo

El paisaje es completo: además de las especies de río bajo la superficie, en las pintorescas zonas terrestres se erigen montes, bosques, humedales y pastizales nativos con sus animales y aves en el cielo.

Imágenes preciosas del Delta del Paraná, en Entre Ríos. (Foto: Agencia Télam)
Imágenes preciosas del Delta del Paraná, en Entre Ríos. (Foto: Agencia Télam)

El delta entrerriano ofrece todo el año safaris y avistamientos, caza y pesca deportiva, ecoturismo, y recorridos históricos con mitos y leyendas que cruzan más de dos siglos. También se recorre a través de senderismo, mountain bike, excursiones en 4x4, kayaks, lanchas o a caballo.

Desde el sur, se puede iniciar el en Ibicuy, a orillas del Paraná Ibicuy, uno de los brazos del delta. En este rincón privilegiado la belleza y la fuerza del río se prodiga en un abrazo de agua mansa y profunda, lleno de magia.

Ideal para la pesca deportiva, los paseos en lancha, cabalgatas y días de campo con avistamiento de aves.

Se combina con Villa Paranacito, de 5.000 habitantes dispersos en unas 197.000 hectáreas, en especial de islas, con gran cantidad y variedad de embarcaciones y viviendas típicas sobre pilotes. La propuesta central en época estival es Delta adentro.

Más destinos de Entre Ríos

Unos 100 kilómetros al noroeste está Gualeguay, capital provincial de la cultura y punto clásico para la pesca, rodeada de ríos y arroyos.

Fundada en 1783, conserva vestigios coloniales en sus casas y calles de adoquines, lo que hace de sus city tours un gran plan, que puede completarse con un día de turismo rural en antiguas residencias de campo.

A 100 kilómetros está Victoria, con sus “Siete Colinas”. Unos tres kilómetros antes de llegar al casco urbano está la Abadía del Niño Dios, el primer monasterio asentado en Hispanoamérica, en 1899, por monjes de Francia. El lugar se mantiene con los votos de “oración y trabajo”, con una exquisita y variada industria artesanal de productos naturales, en particular de miel y licores.

El reconocido Casino de Victoria, el Terror do Corso en el verano y un Museo del Ovni proponen un día exótico por fuera de las termas, pesca y la Reserva de Usos Múltiples con sus islas y humedales.

En el Parque Nacional Pre Delta

Para cerrar el viaje, tras otros 83 kilómetros por la ruta 11, el Parque Nacional Pre Delta cuenta con dos grandes senderos peatonales autoguiados y los miradores “Laguna Las Piedras” y “Laguna Irupé” para recorrer y conocer su gran biodiversidad, en un paisaje de islas, arroyos, bosques, lagunas y riachos.

En la zona predomina un clima templado húmedo, con temperaturas medias de 13 grados en invierno y 23 en verano, aunque con heladas y días de más de 40 grados, por lo que es recomendable visitarlo en otoño y primavera.

Unas 28 especies de reptiles, 185 de peces y más de 200 de aves -varias en peligro de extinción-, entre otros animales, conviven en las 2.750 hectáreas de área protegida, con más ambientes acuáticos e isleños que terrestres.

Antes de finalizar la recorrida por Entre Ríos, a siete kilómetros se puede visitar Diamante y su reserva natural “Tierra Chaná”, con varios senderos para conocer árboles de más de 500 años y especies autóctonas.

Además, la “Ciudad Blanca” -por el color de su suelo- custodia miradores y tesoros en sus calles, arquitectura y rincones desde 1836; con un Cristo Pescador que marca la fe regional y una rica cultura popular de chamarritas, artesanías, gastronomía y tradiciones.

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