De la mano de un “canaya”

El Sunderland Bar, con sus manteles a cuadros rojo y blanco, uno de los reductos preferidos del “Negro” Fontanarrosa, donde incluso celebró los cumpleaños de sus 50 y 60.
El Sunderland Bar, con sus manteles a cuadros rojo y blanco, uno de los reductos preferidos del “Negro” Fontanarrosa, donde incluso celebró los cumpleaños de sus 50 y 60.

La ciudad de Rosario rinde homenaje a uno de sus hijos más dilectos, el escritor y humorista gráfico Roberto Fontanarrosa, fallecido en 2007. Un circuito que lleva su nombre desanda bares famosos, donde, entre mesas de café, mantuvo encuentros memorables.

La ciudad de Rosario le rinde homenaje a uno de sus hijos más dilectos, el escritor y humorista gráfico Roberto Fontanarrosa con un circuito que lleva su nombre.

La presentación del Circuito Fontanarrosa tuvo lugar en el bar El Cairo, junto a viejos amigos del “Negro” e integrantes de la Mesa de los Galanes en un acto realizado por el Ente Turístico Rosario (Etur) y representantes del área a nivel provincial y de otras instituciones.

En el relajado encuentro donde no faltó una cuota de humor se destacó la fidelidad de Fontanarrosa por Rosario; el profesionalismo en el trabajo, su pasión por el fútbol y por la amistad, y su bajo perfil aún en su condición de figura pública.

Además de sus famosas historietas, con personajes que trascendieron fronteras como Inodoro Pereyra o Boggie el Aceitoso, el Negro Fontanarrosa dejó un legado de tres novelas (Best Seller, La gansada y El área 18) y una vasta serie de cuentos incluidos en libros como El mundo ha vivido equivocado, La mesa de los galanes, No sé si he sido claro, Uno nunca sabe, El rey de la milonga, Usted no me lo va a creer, y otros.

Escritor y humorista gráfico de indiscutido reconocimiento internacional, Fontanarrosa nunca dejó su ciudad, lugar donde escribió sus historietas, cuentos y novelas. Rosario fue su vida y su inspiración.

Por esa razón el nuevo circuito recorre espacios que por distintos motivos lo evocan, como el Sunderland Bar, el Teatro El Círculo, el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa, el bar El Cairo, el bar La Sede o el “Gigante de Arroyito”, como se conoce al estadio de su querido club Rosario Central.

Vale agregar que el circuito Fontanarrosa nació como un programa de la Usina Joven de la Secretaría de Turismo de la Municipalidad de Rosario. Fue desarrollado junto a jóvenes estudiantes de los diversos institutos educativos terciarios y universitarios de turismo de la ciudad.

Entre mesas

La vocación del “Negro” por los encuentros y las charlas compartidas entre mesas de café se refleja en el trazado de este circuito, que entre otros lugares abarca los siguientes bares y restaurantes:

Sunderland Bar: de manteles a cuadros rojos y blancos y buena gastronomía, Sunderland Bar fue uno de los restaurantes elegidos por Fontanarrosa para reunirse con amigos y hasta para festejar su cumpleaños (celebró allí sus 50 y sus 60).

De origen portuario, el bar fue guarida de marineros y con el correr del tiempo se volvió trastienda de la bohemia y la vida cultural de la ciudad. “Reconocido nido de piratas que atienden cautivas rusas”, como lo describe Joan Manuel Serrat, Sunderland es lugar de anécdotas e historias.

Hoy, con el sonido del piano de visitas de fondo, se pueden observar dibujos y fotos de Fontanarrosa como también de las grandes figuras que pasaron por el bar de paredes verdes y buenos vinos.

Bar El Cairo: en Rosario se mantiene la vieja costumbre de reunirse con amigos alrededor de la mesa de un bar, en distendidas charlas café de por medio. El bar El Cairo es símbolo de esta tradición rosarina y en gran parte se lo debe a la legendaria Mesa de los Galanes. Como Rosario, la mesa no tiene fecha de fundación, aunque los primeros encuentros datan de 1980.

Belmondo, Chelo Molina, Chiquito Martorel, Ricardo “el Negro” Centurión, “el Colorado” Vázquez, los turcos Jaraj y Carlos Galli, el Peruano, Pedro Jáuregui, Postiglione y el Zorro son algunos de los galanes que, junto a Fontanarrosa, dieron cátedra de fútbol, política y mujeres. Sus anécdotas fueron fuente de inspiración para muchos de los cuentos más famosos del Negro.

Bar La Sede. “¿Y si nos mudamos de acá?”, preguntó Fontanarrosa en algún momento en que el legendario bar El Cairo perdió atractivo entre intelectuales y artistas y pasó a tener cada vez menos visitantes.

Luego de recorrer otros bares, fue La Sede –a una cuadra de la facultad de Humanidades y Arte– el elegido para instalar la Mesa de los Galanes. Durante 10 años “el Negro” se reunió allí con amigos y desconocidos.

En la actualidad, La Subsede, debajo del mítico bar, alberga espectáculos en su nombre y suele poner en cartelera el humor de sus más prestigiosas obras.

Restaurante Escauriza. “Pocos rosarinos conocen que, lejos de designios tan elevados como el de la creación de nuestra enseña patria, pero cerca de los placeres cotidianos y domésticos, Rosario fue cuna del fenómeno gastronómico conocido como picada”.

Así expone “el Negro” en “La Picada, ¿una creación rosarina?” donde un grupo de ingleses es sorprendido por esta invención gastronómica.

El lugar elegido para estas escenas fue Escauriza, un mítico restaurante en la ribera norte de la ciudad, famoso por sus exquisitos pescados de río, su excelente vista del Paraná y sus tablas de picadas.

Lo que hay que saber

Circuito Fontanarrosa. Ciudad de Rosario. Más información: Secretaría de Turismo de la Municipalidad de Rosario, teléfonos (0341) 4802002/027. E-mail: comunicacion@rosarioturismo.com