Danzas, tradición y festejos

La Rioja. Rituales ancestrales rompen con la formalidad capitalina.
La Rioja. Rituales ancestrales rompen con la formalidad capitalina.

Del 8 al 12 de febrero se realizará la Chaya, una de las más famosas fiestas riojanas, que cambia la fisonomía de las calles con su algarabía. Durante seis días, la celebración instala a locales y visitantes en un reino de música, festival y danzas.

La celebración de la chaya contará con la presencia de más de 30 artistas locales, a los que se sumarán otras figuras de la escena folklórica nacional. El festival que se desarrolla de manera paralela a las diversas actividades tradicionales de la agenda chayera tendrá su espacio central en el Autódromo de la ciudad de La Rioja.

La fiesta riojana se vive en los barrios, pueblos y calles donde se mezclan la harina, la albahaca y el vino para celebrar una tradición ancestral. Se trata de la celebración de la Chaya, un hechizo festivo con matices y actividades diversas.

Topamientos en los barrios, el Festival de la Chaya, las fiestas de harina y albahaca y los corsos, se mezclan en una suerte de festejo continuo donde los pobladores, enmascarados tras la harina o pomada de zapatos, esfuman las fronteras sociales y económicas en un hermanamiento.

Los topamientos son clave en el festejo y consisten en enfrentamientos amistosos entre hombres y mujeres que se arrojan agua y harina como símbolo de confraternidad.

Durante toda la tarde, el barrio está sumergido en el ritmo de la música folklórica, en una fiesta que culmina al atardecer. Desde hace más de diez años se realiza un mega festival folklórico que congrega a más de 15 mil personas.

Mito chayero. El origen de la chaya se dice data de tiempos en los que en los valles y quebradas riojanas eran ocupadas por los diaguitas, aborígenes de la zona noroeste del país. Ellos, cada año, agradecían a la Pachamama las bondades recibidas y la fructífera cosecha, principalmente la del algarrobo, el árbol más importante de la economía y la tradición de esa cultura.

Estudiosos de esas leyendas coinciden en que en una de estas tribus vivía una bella joven llamada Challai (Chaya), que era tan hermosa que los diaguitas creían que era un homenaje vivo a la Madre Tierra.

Algunos señalan que Chaya se enamoró de Pujllay pero la suerte no acompañó al romance y Chaya desengañada, huyó a las montañas y cuando su familia la divisó en una quebrada se convirtió en nube y ascendió a los cerros.

Cada febrero, según la creencia, regresa convertida en rocío, para endulzar las flores del cardón, como una lágrima derramada por su amor perdido. Por su parte, Pujllay, en estado de ebriedad cayó a un fogón y murió.

La leyenda cobra vida en la fiesta y Pujllay, representado por un muñeco desgarbado, preside la celebración desde su desentierro al comenzar los festejos hasta la quema, que marca el final de fiesta.

Mientras tanto, en los topamientos barriales, el “cumpa” y la “comadre” son coprotagonistas de la ceremonia, porque la fiesta es presidida por el muñeco que representa a Pujllay.

Cada barrio tiene su particular ritual chayero con fogatas, juegos con agua y barro y bailes.

Cronograma

Viernes 8: Abel Pintos, Facundo Toro, Nacho y Daniel Campos y Los Changos.

Sábado 9: Jorge Rojas, Coplanacu, Por siempre Tucu y Orellana Luca.

Domingo 10: Sergio Galleguillo y sus amigos, Los Manseros Santiagueños; Los Huayras y Los diablero de Orán.

Lunes 11: "Chaqueño" Palavecino; Ambos y Néstor Garnica.

Martes 12: Trulalá y Nene malo.