Circuito de vinos y carrovelismo

La provincia de La Rioja está despertando al turismo con sus novedosas propuestas, casi exclusivas de esas tierras. Para los amantes del enoturismo, los pueblos de la Costa Riojana elaboran vinos caseros con métodos ancestrales y para aquellos que buscan una dosis de adrenalina, el Barreal de Arauco es un oasis perfecto para subirse a un carrovela y sentir el viento en toda su plenitud.

Por una copa de vino casero. A 150 kilómetros al norte de la ciudad capital, por la ruta 75, descansan pueblos sumergidos en la quietud. La Costa riojana, al pie de las Sierras de Velasco está conformada por una cadena de poblados de menos de 800 habitantes, abrazados por pinos, nogales y álamos. El paseo se puede hacer en un día, con partida, casi al alba, de la Capital.

En este corredor, los pequeños productores vitivinícolas idearon un nuevo circuito de vinos artesanales, que involucra a ocho establecimientos situados  en Sanagasta, Huaco, Agua Blanca, Aminga, Anillaco, Los Molinos, Anjullón, San Pedro y Santa Vera Cruz. Ellos son los responsables de la elaboración de vinos caseros que hacen  varietales como Malbec; Torrontés blanco y vinos dulces como “añejo” cocido, de la mano de técnicas ancestrales.

En cada uno de estos pueblos enlazados, se pueden degustar los tradicionales vinos casero y acompañarlos del abanico de sabores riojanos con la producción de dulces, quesos, nueces confitadas y variedades de frutos en almíbar realizados, siempre, de manera artesanal.

El recorrido comienza en la capital y una de las escalas es en Santa Cruz, la última localidad del departamento de Castro Barros. Allí existen 13 pequeñas bodegas que rescatan la producción artesanal y, algunas, están abiertas al público. Los pequeños productores aún conservan la vieja tradición de hacer vino patero para consumo propio en sus versiones de dulce o cocido.

La manera artesanal de elaborar estos vinos permite obtener productos de sabores y con colores particulares que engalanan el histórico desarrollo vitivinícola de la provincia.

A la orilla de la montaña se pueden visitar las bodegas artesanales Lomas Blancas, Casa India, San Huberto y Los Navarros, entre otras.

Los vinos se producen a través de un sistema rudimentario y en algunas de las bodegas se pueden degustar estos elixires, como Casa India, en el pueblo de Agua Blanca. El trabajo de esa bodega busca revalorizar la producción aborigen de vinos y es por eso que su nombre es un homenaje a los antiguos dueños del lugar.

De la mano del viento. En el vértice nordeste del mapa de La Rioja descansa un desierto bañado en viento: el Barreal de Arauco.

De lejos, parece un salar pero es una extensa planicie de arcilla color té con leche reseca, donde hace miles de años se secó una gran laguna. Rodeado por las Sierras del Velasco, este oasis es uno de los mejores lugares del mundo para practicar deportes de viento como carrovelismo o kitebuggy, gracias a los vientos constantes que superan los 50 kilómetros por hora, que, sumados a la magnitud de la superficie superan esa marca.

Las montañas que la encierran en forma de herradura, cual centinelas, abrazan al valle solitario. No hay rastros de vegetación a la vista, ni huellas de animales, y sólo se vislumbran las construcciones de adobe del complejo turístico Vientos del Señor, elevadas sobre el suelo liso y pulido como un espejo.

El valle de El Barreal está emplazado en el extremo sudeste del departamento de Arauco que limita con Catamarca al norte y al oeste.

Queda a 30 kilómetros de la ciudad de Aimogasta -Capital Nacional del Olivo y cabeza del departamento-, y a 90 de la capital riojana.

Custodiado desde siempre por la Peña del Señor (piedra de 12 metros de altura con el perfil de un Cristo tallado por los años), se levanta como una Meca para los entusiastas de deportes extremos, durante todo el año.

El Barreal, además de ser es un paisaje solitario y bello, es una de las mejores pistas de carrovelismo del mundo, junto con la Pampa del Leoncito en San Juan.

Un carrovela es un triciclo, donde las dos ruedas traseras están fijas, y una delantera -más chica- hace de volante y se maneja con los pies.

Dos bastidores de acero con fuselaje donde el piloto se recuesta y un mástil de aluminio, que sostiene una vela (como de veleros), lo hace avanzar con el viento.

Vientos del Señor dispone de refugios en altura para tener una platea preferencial para observar las competencias que se disputan con frecuencia. También hay cabañas bien equipadas para pasar unos días.

En el caso de los principiantes de esta especialidad pueden tener su primera experiencia en los carrovelas especiales para dos personas, una de ellas adiestrado conductor.

Pero el que quiere aprender la disciplina, puede maniobrar un poco y dibujar figuras como inclinar el carro hacia un lado y levantarlo para ir en dos ruedas o zigzaguear con curvas de hasta 200 metros.

Otra opción es hacer kitebuggy: un pequeño carrito parecido a un triciclo y traccionado por el viento a través de una vela como de parapente.

El piloto se sienta más o menos en la mitad del buggy -casi al ras del piso- y el barrilete se sujeta al piloto con un arnés. La palabra kitebuggy deriva del inglés (kite, barrilete y buggy, carrito).

Además, hay otras actividades para acceder a los paisajes más escondidos de este exótico paraje natural como cabalgatas, mountain bike, y trekking.

Así, el Barreal se erige como un destino único para disfrutar de la naturaleza, ideal para el turismo de aventura.
El escenario es ideal para dejar volar la imaginación y abandonarse a esperar lo inesperado.

Datos

Cómo llegar. El Barreal de Arauco se encuentra en el extremo sudeste del departamento Arauco, a 30 kilómetros de Aimogasta y a 90 kilómetros de La Rioja capital. Desde la ciudad de La Rioja se puede atravesar la zona de La Costa o por ruta nacional 38. Todo el camino es de asfalto hasta los últimos 400 metros, que son de camino consolidado.
Más información en las siguientes páginas de Internet: www.vientosdelsenor.com
www.turismolarioja.gov.ar