Catamarca: la joya por descubrir

Turismo en Catamarca
Turismo en Catamarca

Injustamente, la provincia no tiene la popularidad de algunas de sus vecinas. Sin embargo, le sobran encantos naturales y postales asombrosas.

Un operador turístico de una provincia vecina aseguró en confianza, pero casi secretamente: “Catamarca tiene destinos más increíbles que los nuestros, pero no los han desarrollado lo suficiente todavía”.

A ojos de un buen turista, la situación podría estar empardada entre con todas las provincias del Noroeste, pero sí es cierto que Catamarca necesita desarrollar aún más su infraestructura para poder conquistar a viajeros y a viajeras no sólo del país, sino de todo el mundo.

Puna: un parque temático natural en altura

Si se trata de los paisajes, los tiene todos. Los desiertos, la selva, los senderos, las postales que parecen de otro planeta, la noche más estrellada de la Argentina, la historia, la cultura y las tradiciones, la gastronomía ancestral.

Pero todavía hay lugares increíbles a los que cuesta llegar o no hay dónde dormir. Es parte de su encanto cierta virginidad, pero también aleja a quienes buscan la sorpresa pero son menos propensos a la aventura.

Vale la aclaración, para que nadie se ofenda: hay algunos destinos catamarqueños que sí tienen una tradición en materia turística y que sí han crecido, y la promoción de sus encantos va en aumento.

Turismo en Catamarca
Turismo en Catamarca

Antes del inicio del último verano, la provincia lanzó su spot publicitario con un eslogan: “Girá, y vení a Catamarca”, con Facundo Arana como espectador más que protagonista del entorno.

Aunque la promoción juega con girar el celular para contar historias, hay que girar en la ruta para animarse a algo distinto para contar.

Las Dunas de Tatón, la Ruta de los Seismiles, la Laguna Celeste, el Balcón de Pissis, las Minas Capillitas, Andalgalá, las Dunas Mágicas, la Ruta del Adobe, las Termas de Fiambalá, Santa María, los Castillos de Villa Vil, el Aconquija, Belén.

La lista de imperdibles es tan larga que uno tendría que irse a vivir una temporada para conocer al dedillo todas las sorpresas catamarqueñas, con sus historias, su gente, con su cultura ancestral presente.

Hay numerosas experiencias para aprovechar en uno, dos, tres o más días, entre los paseos por la fe, los tesoros arqueológicos, la oferta de tranquilidad, las artesanías típicas y los paisajes para visitar la provincia todo el año. Aquí, destacamos algunas posibles alternativas para girar hacia Catamarca la próxima vez que decidamos un viaje.

La Puna Catamarqueña

Es una de las regiones más hermosas, emparentada con el encanto puneño de otras provincias del Noroeste argentino. Desierto, rústico, inmenso, este lugar está repleto de volcanes, montañas, salares, campos de lava o de piedra pómez. Y también destaca por su gente, en medio de esas grandes extensiones, que requieren tiempo para quien visita (que además tiene que tomar en cuenta las recomendaciones de los lugareños).

Campo de Piedra Pómez Catamarca
Campo de Piedra Pómez Catamarca

El Campo de Piedra Pómez es un tesoro de otro planeta, en Antofagasta de la Sierra. Se parece a un mar de piedras blancas moldeadas por el viento y el tiempo, con obras de arte naturales y fascinantes de tonos que van al gris, a la terracota.

A 60 kilómetros de la villa de Antofagasta y a 35 de la localidad de El Peñón, es una de las visitas imprescindibles.

Otra posibilidad es ir al Salar de Antofalla, al pie del gigantesco volcán que le da nombre. Es el más largo del mundo, con una longitud de 150 kilómetros.

En la villa vive una comunidad originaria de unas 60 personas que viven del pastoreo de llamas y ovejas.

Está a 87 kilómetros de Villa de Antofagasta, y el circuito para llegar es de fácil circulación. En el lugar se pueden conocer géiseres inactivos (pequeñas lagunas de colores), aguas termales y sedimentos volcánicos.

En la zona hay tres lagunas conectadas, de distintos colores, que son conocidas como “Ojos del Campo”. Ofrecen una postal increíble para quien quiera llevarse un recuerdo.

Los más osados pueden ir en una expedición a la cima del volcán, nada menos que a 6.409 metros sobre el nivel del mar. Arriba hay un altar ceremonial con una pirámide de piedra.

Como todo en la zona está en la gran altura, además del salar más largo está el géiser termal más alto del mundo: Paraje de la Vega Botijuela.

El único habitante del lugar es Simón Morales, quien administra y protege la zona. La llegada es en 4x4 con algún guía que conozca el camino.

Sitios arqueológicos

Desde Turismo de Catamarca destacan algunos sitios de gran valor arqueológico, que cuentan la historia de los pueblos originarios del lugar.

Astroturismo en Catamarca
Astroturismo en Catamarca

En Peñas Coloradas, sobre el curso medio del Río las Pitas, hay varios sitios por conocer, con representaciones rupestres que incluyen figuras de camélidos, rastros o pisadas, figuras humanas, máscaras, cabezas con tocados, entre otras cosas.

También está el Pucará del Coyparcito, asiento de una población de agricultores primitivos. Sobre la ladera de un cerro que domina el valle, está formado por un conglomerado de murallas de defensa. Y el Pucará La Alumbrera está al pie del volcán de ese nombre, cerca de la villa de Antofagasta.

Campo de Piedra Pómez Catamarca
Campo de Piedra Pómez Catamarca

A unos 10 kilómetros se encuentra el Campo de los Tobas, donde la belleza del lugar se combina con la historia de los antiguos habitantes. Allí hay petroglifos sobre planchones de roca toba, a 3.700 metros de altura, donde se ven grabados de serpientes, diversas pisadas, figuras humanas y de animales andromorfos.

Los volcanes y los Seismiles

Catamarca es una de las provincias que cuenta con mayor número de volcanes. Se destacan el Antofagasta. Alumbrera, Peinado, Carachi Pampa, Galán.

A muchos se puede llegar en vehículo, a caballo o caminando, pero hay otros que demandan otra complejidad. Todos, eso sí, proponen unas vistas panorámicas increíbles hacia todas las latitudes.

El Galán es ideal para quienes quieren realizar montañismo, o safaris fotográficos. Es considerado un fenómeno de la geología: su nombre proviene del quechua “Kkala”, que significa desnudo. Esto se debe a la ausencia de toda vegetación, resultado de una erupción de hace 2.200.000 años.

Una de las mejores rutas para recorrer en Catamarca es la Ruta de los Seismiles, por un tramo de la ruta nacional 60 que empieza en Fiambalá y termina en el Paso de San Francisco. El nombre tiene una explicación algo obvia: recorre una gran cantidad de picos andinos que superan los 6.000 metros sobre el nivel del mar. Por si hiciera falta, es la segunda zona más alta del mundo después del Himalaya.

¿Cuáles son los picos? Uno es el Monte Pissis, que con sus 6.792 metros se queda con el récord del volcán inactivo más alto del mundo. Pero Ojos de Salado lo supera en altura (no es un volcán) con 6.864 metros, detrás del Aconcagua.

El Cerro San Francisco, el Tres Cruces, Los Patos, el Incahuasi son otros de los puntos para descubrir en esta ruta sorprendente.

El recorrido total es de 200 kilómetros, y sin detenerse lleva unas tres horas de marcha por un camino totalmente pavimentado. Sí hay que saber que no hay servicio alguno para los viajeros, y no hay que olvidarse de cargar nafta antes de salir.

En todo el recorrido por esta ruta nacional 60 (que vincula Córdoba, Catamarca y La Rioja), sólo hay dos poblados importantes: Tinogasta y Fiambalá. En un momento se sobrepone con la 40.

Estos son sólo algunos de los lugares más hermosos de Catamarca, pero ni siquiera llegamos a contarlos todos.

Al planificar un viaje por las rutas argentinas, habrá que girar allí varias veces.

Tres rutas para recorrer Catamarca

La provincia de Catamarca es una de las que más encantos naturales tiene, y también variedad. Por eso no es casual que sus bellezas integren varias de las Rutas Naturales definidas por el Ministerio de Turismo de la Nación.

Por la provincia pasa la Ruta de la Puna, a más de 3.000 metros de altura, con paisajes espectaculares y pueblos milenarios.

También forma parte de la Ruta de los Desiertos y Volcanes. En el oeste del país, los lugares parecen de película. Desiertos rojos, naranjas y blancos, campos volcánicos, ríos torrentosos que atraviesan cañones y dunas son el principal atractivo. Hay parques nacionales y provinciales, Patrimonios Mundiales, yacimientos arqueológicos y paleontológicos y la ruta 40.

Y está en la Ruta de los Altos Andes, donde el camino de los Seismiles disputa con sus bellezas a la cordillera de Mendoza, San Juan, La Rioja y Salta. En todo ese cordón reinan Pissis, Bonete, Tres Cruces, Mercedario, Cazadero, Ojos del Salado y Aconcagua, los grandes hitos del recorrido.