La Casa Mínima, un lugar para visitar cuando volvamos a Buenos Aires

La Casa Mínima se encuentra en pasaje San Lorenzo 380. (turismo.buenosaires.gob.ar)
La Casa Mínima se encuentra en pasaje San Lorenzo 380. (turismo.buenosaires.gob.ar)

En el barrio de San Telmo está la casa más angosta de la ciudad.

Cuando el coronavirus sea un recuerdo y el aislamiento termine, las escapadas volverán a formar parte de nuestras vidas. Y Buenos Aires siempre fue una buena opción para un viaje de fin de semana; con innumerables recorridos y atractivos para visitar.

Entre los más curiosos se destaca uno particularmente pintoresco: la Casa Mínima. Está ubicada en el barrio de San Telmo y, con sus 2,30 metros de frente y 13 de profundidad, es la casa más angosta de la ciudad.

Su fachada resalta entre los edificios que la rodean, no sólo por su tamaño sino también por sus materiales y su diseño: una puerta verde, un balcón con barrotes de hierro y partes de la superficie en ladrillo visto hacen que no pase desapercibida entre los peatones que recorren la zona.

Viaje al pasado

Además, está rodeada de mitos e historias. Fue parte de una vivienda de la segunda década del siglo XIX, y es, en rigor, un espacio residual que quedó luego de las sucesivas reformas que se aplicaron en la manzana.

Y si bien uno de los datos más populares asegura que fue la casa de un esclavo liberto (a quien su amo le habría asignado el espacio para que se construyera su propio hogar), estudios arqueológicos realizados en la zona revelan que no fue así, ya que esa información no figura en ningún documento.

El inmueble pasó por varios propietarios. Más tarde se subdividió y funcionaron allí distintos conventillos y, muchos años después, un anticuario.

Datos útiles

La Casa Mínima se encuentra en pasaje San Lorenzo 380 (casi esquina con Defensa), San Telmo, y forma parte del complejo histórico El Zanjón de Granados. Si bien temporalmente no puede visitarse debido a las medidas de cuarentena impuestas para frenar el avance del coronavirus, desde hace unos años está restaurada y se encuentra abierta al público.

En las visitas guiadas, de alrededor de una hora, se puede dimensionar su paso por el tiempo a través de objetos cotidianos que se encontraron en el lugar, los habitantes que pasaron por ahí y otros relatos.

Agendala para cuando sea posible volver a viajar.