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Ciudades

Carina Lago nos guía por Buenos Aires a ritmo de tango

La milonga y el tango se encuentran en las raíces del pulso porteño: la guía nos introduce a los rincones más emblemáticos de ese mundo.

Por María Cruz Mercado Luna (Especial).

El fileteado, el obelisco, los conventillos y los bares notables forman parte de los símbolos más emblemáticos de la capital argentina, pero si hay algo indudablemente representativo es el tango. Tanta es su importancia que fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco.

Carina Lago es guía en Buenos Aires y se especializa en hacer tours temáticos. Una de sus rutas es específica de este ritmo. “El tango es identidad porteña aunque muchos de los habitantes no estén conectados con él. Hay generaciones más jóvenes que, en los últimos años, se han unido con la danza, y a partir de ahí con la música”, explica.

De puertos y esquinas

Ante la pregunta de dónde comenzó este baile, Carina afirma que “no comienza en una esquina específica, sino en los suburbios a fines del siglo XIX con la llegada de inmigrantes a los conventillos”. Además, nos deja detallados los sitios imprescindibles a la hora de recorrer, como en un mapa, la historia del tango porteño. El primer destacado es el colorido Caminito, en el barrio de La Boca, donde es común ver bailarines demostrando su agilidad.

El Morocho del Abasto

“Carlos Gardel, el Zorzal Criollo, vivió en la zona del Mercado de Abasto que, a principios del siglo 20, era un sector suburbano de clase trabajadora”. Carina destaca en este sitio dos lugares donde la huella del famoso cantante sigue presente: uno es el Museo Casa Carlos Gardel, donde el artista vivió con su madre y donde compuso varias de sus canciones.

Cada sala relata parte de la vida y carrera de uno de los personajes más icónicos de la música nacional ¿Dónde se encuentra? En la calle Jean Jaurès al 735. En la esquina de Jaurès y Zelaya se esconde el segundo imperdible; el Pasaje Zelaya, un callejón intervenido con murales que retratan al cantante, “en sus muros decorados se plasmaron letras de tangos y personalidades de la historia”, añade la guía.

Barrio y nostalgia

“El lugar que más me gusta es San Telmo, con sus calles empedradas y faroles en las esquinas. Meterse en La Poesía y ver fotos antiguas de varones bailando entre sí o escuchar por una ventana una radio pasando tango es llamativamente evocativo”, relata Carina.

 
 
 
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Café La Poesía, el bar que menciona, forma parte de los cafés notables de la ciudad. Creado como espacio de encuentro para artistas e intelectuales, es un buen lugar para transportarse al pasado. Se alza en la calle Chile al 502. El último lugar que recomienda, también en San Telmo, es el Centro Cultural Torquato Tasso, un célebre club de música donde, claro, se puede ir a escuchar tango.

Ya sea escuchando sus melodías, aprendiendo sobre sus personajes o conociendo sobre su historia, las formas de disfrutar este ritmo son muchas. Además, cualquier excusa es buena para sintonizar un rato al Zorzal Criollo.

 

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