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La asombrosa experiencia de subirse a un globo

Con las sierras o las montañas de fondo, el paisaje de los campos de Córdoba y Mendoza se ven distintos desde el aire. Actividades para descubrir en un próximo viaje.

Por Redacción Voy de Viaje.

No serán cinco semanas sobre un globo aerostático, como imaginó Julio Verne en su primera novela –que escribió incluso antes de subirse a uno, y antes de que se hicieran vuelos con tripulación sobre estos aparatos–, pero la experiencia de trasladarse entre las nubes sobre una canasta es fantástica. El tiempo que sea, y mejor aún con un paisaje inolvidable.

Volar siempre es atractivo, y se trata de una actividad elegida por aquellos que se inclinan hacia la adrenalina, sin embargo, hacerlo en globo es la que más se aproxima a todo público (menos para los que sufren de mucho vértigo). 

Disfrutar del contorno de las sierras, saliendo desde Alta Gracia, o de la Cordillera de los Andes sobre los campos del este mendocino, es una actividad que vale la pena agendar para unas vacaciones o para una escapada. 

Foto: Gentileza Aventuras de Alto Vuelo

En Córdoba, la experiencia es completa, desde el llenado del globo con aire caliente, la subida a la canasta y el vuelo en sí. "El despegue es muy suave y tranquilo, el globo gana altura de forma progresiva, sin movimientos bruscos, la barquilla es totalmente estable. El paisaje se vuelve mágico y el mundo de siempre nos muestra una cara diferente", dijo este verano José Luis "El Negro" Saieg, de Aventuras de Alto Vuelo, una empresa cordobesa con más de 10 años de experiencia.

Arriba y abajo

El piloto va subiendo o bajando en busca de las corrientes de aire más favorables. El globo no tiene ni volante ni timón, y a pesar de todo, el piloto sabrá aprovechar el viento reinante para ofrecer un vuelo entretenido y variado. La vista será el principal de los sentidos que se llenará de estímulos durante el trayecto.

Graciela, que voló desde la base de Los Barriales en Junín (Mendoza), contó su experiencia cuando retornaron los vuelos, tras 10 meses de cuarentena por la pandemia: “No se le parece a nada. Es apacible, tranquila. Sentir el aire en la cara es maravilloso”.

El lugar no es el preferido por casualidad: Junín está considerado “el jardín de Mendoza”, con el 90 por ciento de su suelo cultivado.

El globo de la empresa Mendoza Balloons, en conjunto con la compañía aeronáutica local Aerotech y el aval del municipio juninense, realiza vuelos matutinos y vespertinos, con ocho pasajeros que sobrevuelan los verdes campos cultivados de la zona este mendocina.

El piloto Javier Barozza asegura que por momentos “es posible volar a unos pocos metros de altura y luego ascender para tener una visión panorámica que permita observar muchos kilómetros a la redonda”.

Tanto en Córdoba como en Mendoza, o en cualquier lugar en el que se practiquen vuelos en globo, las condiciones meteorológicas son las que permiten subir o frustan el intento. "Dependemos muchos de las condiciones climáticas. Cuando los vientos a más de 200 metros superan los 5 kilómetros por hora, se complica el vuelo”, detalla “El Negro” Saieg, un apasionado de las experiencias de aventura y del contacto de la naturaleza en Córdoba. 

Experiencias de altura

Foto: Turismo Junin, Mendoza

Javier es piloto de avión, hijo de piloto también y desde hace 26 años vuela en globo. Asegura que Mendoza, y en particular la zona este, es ideal para la práctica de la globonáutica a nivel mundial. Él es de Buenos Aires, pero eligió vivir en la provincia en la que el 70 por ciento de los 365 días son aptos para volar.

Cuando se instaló en Junín, comenzó a recibir a muchos turistas, extranjeros la mayoría, y ya en el primer año (2018) superaron los mil vuelos. Con los protocolos sanitarios, los vuelos que antes eran para 12 pasajeros, ahora son de ocho. 

En el caso de Experiencias de Alto Vuelo, en Córdoba, sobre el canasto pueden subir como máximo dos personas, ya que con el instructor no pueden superar los 300 kilos en total. "Para nosotros, es fundamental la charla previa, el conocimiento. Para saber si nos podemos enfrentar a alguna dificultad una vez que estamos arriba, y correr riesgos innecesarios. Hay quienes nos dicen una cosa, pero la realidad es otra", detalla. 

Para José Luis, el riesgo siempre está, por supuesto maximizado en actividades como el parapente, ala delta o paracaidismo, aunque siempre tratan de minimizarlo desde las charlas previas y la preparación. 

“El Negro” Saieg describe las sensaciones que se viven en el aire: "A intervalos regulares se escucha el rugido de los quemadores, pero entre ellos reinará el silencio. Tanto que en ocasiones se pueden escuchar conversaciones en tierra a cientos de metros bajo nosotros, o también los cantos de los pájaros y otros sonidos de la fauna local. Es curioso, pero también podremos oler la hierba húmeda, e incluso los aromas de las comidas que se preparan en casas y restaurantes bajo nosotros. Todos nuestros sentidos están alerta ante esta nueva experiencia, y tal vez sea el tacto el menos activo de los sentidos. La barquilla es muy cómoda y en ella disponemos de suficiente espacio para todos", detallan.

En otoño, mejor

Foto: Turismo Junin, Mendoza

En Junín, Mendoza, destacan que estamos en la mejor estación: “En el otoño empiezan a cambiar las tonalidades de las hojas de los árboles, es un espectáculo muy bonito", dice Javier. El campo de vuelo está ubicado a 45 minutos del centro de Mendoza, en el cruce de ruta 60 y calle Miguez. La actividad, desde que comienza el inflado del globo hasta el retorno al campo de vuelo, es de aproximadamente dos horas y media. 

“Se puede apreciar una vista magnífica de toda la región sobrevolando viñedos y olivares. La dirección de vuelo está determinada por el viento predominante de ese día, es decir que no hay una ruta fija”, explica.

Para Barozza, el vuelo es “tan plácido y sereno” que no produce ningún tipo de malestar ni sensación de vértigo. “Una vez que aterrizamos, les entregamos un certificado de vuelo mientras se guarda el globo y regresamos por tierra al lugar de despegue”.

Saieg coincide con que es más una experiencia de paz, tranquilidad y relajación que de adrenalina. "Nuestros músculos se relajarán, nuestra mente se tranquilizará, nos sentiremos cómodos con esta experiencia que nos permitirá sentir la libertad de volar, de poder ver todo desde otro punto de vista, de sentir el aire en tu cara".

Habrá que apuntarse para el próximo despegue.

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