Sir Chandler: “Los extranjeros que conocen nuestro país sienten amor por la Argentina”

El bloguero Santiago Torre Walsh, Sir Chandler. Foto: gentileza Sir Chandler
El bloguero Santiago Torre Walsh, Sir Chandler. Foto: gentileza Sir Chandler

Santiago Torre Walsh es conocido. Pero aún más su alter ego: Sir Chandler. Viajero experto, cinéfilo consumado, es uno de los que mejor entendieron la comunicación digital, y tanto su web Cines Argentinos como su blog de viajes se han convertido en proyectos exitosos.

Hace pocos días, Sir Chandler compartió su experiencia en el Tren Patagónico con Voy de Viaje, y el resultado no sólo puede medirse en miles de visitas al video de YouTube o a través de las redes sociales, sino también por el descubrimiento de lugares que para otros creadores de contenidos pueden pasar inadvertidos.

¿La motivación? “Quería mostrar cómo era el servicio en este tren que atraviesa la Patagonia, en lugares que sin ese tren estarían muy complicados. Nosotros lo podemos ver de manera turística, pero hay que pensar en toda esa gente que lo utiliza por necesidad, porque es fundamental para unir tantos pueblos. Es un tren necesario que cumple con los viejos requisitos de los trenes en el país”, detalla Santiago.

–¿Cómo elegís qué viajes hacer? ¿Es el destino, la historia, el paisaje, la gente? ¿Un poco de todo?

–Un poco de todo, pero fundamentalmente elijo aquellos lugares sobre los que la gente requiere información. Por eso puedo repetir Miami, Madrid, Nueva York, Bariloche, Córdoba o Rosario. Y en esos lugares no voy a mostrar qué hacer en Córdoba en tres días. Voy y descubro un sitio para comer, cómo moverse en transporte público. Eso sí, voy a las ciudades que me gusta ir, no voy adonde no me gusta. Y busco lo que la gente puede demandar en el destino. Por eso también hago viajes por mi cuenta. El Tren Patagónico es un viaje que quizás no va a hacer mucha gente, pero era algo que yo quería contar y sé que la gente quiere ver.

Sir Chandler: sus lugares en el mundo

El bloguero Santiago Torre Walsh, Sir Chandler. Foto: gentileza Sir Chandler
El bloguero Santiago Torre Walsh, Sir Chandler. Foto: gentileza Sir Chandler

–A esta altura, ¿ya tenés tus lugares favoritos del mundo?

–Muchísimos. Siempre dije que Londres es mi ciudad favorita, porque fue mi primer amor. Mi primer gran viaje fue a Londres y me shockeó. Pero claro que disfruto de una París, una Madrid, fui a Tokio y me rompió la cabeza.

–¿Y de Argentina?

–Me gusta mucho viajar por el país, y poder ir, por ejemplo, a Bariloche, que voy mucho; a Mar del Plata, que tiene un encanto fuera del verano que no mucha gente conoce. También haber descubierto Tilcara en Jujuy o el Chaltén en Santa Cruz, que es algo sorprendente. Y todo lo que es Salta es para mí un ejemplo del turismo en la Argentina. Disfruto de su profesionalismo.

–Cuando llegó la pandemia, ¿pensaste en algún momento que se terminaba el tema de los viajes o siempre supiste que -aun con cambios- se iba a volver?

–La pandemia me encontró con una cuarentena de dos meses sin ver a mi familia, con los cines cerrados -que impactó por mi otro trabajo- y los viajes suspendidos. La pasé muy mal. Fueron un par de meses que no sabía qué iba a pasar, y a la distancia parece una locura. Recién en mayo 2020 pude ordenar la cabeza y darme cuenta para dónde tenía que ir: que era seguir dando información a la gente. La verdad, no esperaba que pasara tanto tiempo, pero siempre estuve al pie del cañón brindando información. De hecho, tuve récord de visitas en 2020 por brindar información, y traduciendo las medidas que había, que eran complejas y necesarias.

El lado B de los viajes

El bloguero Santiago Torre Walsh, Sir Chandler. Foto: gentileza Sir Chandler
El bloguero Santiago Torre Walsh, Sir Chandler. Foto: gentileza Sir Chandler

–”Trabajar de viajar” para muchos puede ser un sueño hecho realidad. ¿Hay un lado B? ¿Se sufre a veces la dinámica de estar poco en el hogar y mucho en caminos?

–Hay un lado B, sin dudas. Hace unos días caminé como 16 kilómetros bajo el sol, haciendo contenido en una feria de aviones, corriendo de acá para allá. Sí, el trastorno horario, dormir en una cama diferente, afecta. Suena oligarca, pero a veces necesitás apagar todo y tirarte a dormir un rato porque el cuerpo te va a pasar factura. Y me ha pasado factura varias veces en los viajes. Puedo estar en un all inclusive y no tener ganas de comer, porque me trastornó el viaje, el sueño, y ni hablar de si una de mis hijas se golpeó en el colegio y estoy a miles de kilómetros de distancia sin poder hacer nada. Suena lindo, amo mi trabajo, pero el lado B existe.

–¿Hay algo que distingue al viajero/a argentino/a?

–Hay muchas clases de viajeros y viajeras. Al cordobés le gusta mucho el Caribe, al rosarino le gusta más Cuba. Muchas de esas cosas las dicen las estadísticas. Pero es difícil generalizar. Hay gente que solo viajó a Mardel toda su vida, y ahora solo a Miami. Otros sólo por el exterior. Pero sí puedo decir que, por sobre el resto de los sudamericanos, al argentino le gusta viajar más. Hay mucha demanda de información siempre.

–Cuando estás fuera del país, ¿te preguntan sobre Argentina?

–Las veces que he hablado con gente que conoce nuestro país es que sienten amor por la Argentina. Cualquier extranjero que viene disfruta muchísimo de estar acá. Y me parece que eso es algo muy bueno.

El blog y las redes

–Tu foco es el blog y YouTube, más allá de lo que ocurre en las redes sociales. ¿Cuál es tu posición sobre ellas?

–Enfoco ahí porque es donde tengo el contenido que me genera ingresos. Estoy en Twitter y en Instagram, pero retroalimento el blog. En un blog tenés toda la información, llegás por Google, Twitter, Telegram, WhatsApp. Hoy tengo 300.000 visitas por mes.

–Cuando empezaste, viste una necesidad personal y al mismo tiempo un vacío. Luego se multiplicaron opciones, pero algunas -incluso buenas- no persisten. ¿A qué atribuís la fidelidad?

–A lo largo del tiempo, sin importar las plataformas, la gente sigue, ve, escucha a alguien con el que se siente identificado o le sirve tener la información de esa persona. Lo que cambiaron son las plataformas, pero el reconocimiento de la gente es el mismo.

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