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Visitas guíadas en Córdoba para recordar historias de amor

La Dirección Municipal de Turismo de Córdoba, ante la proximidad de la primavera, realizará una visita guiada y gratuita que abordará el perfil apasionado de figuras emblemáticas de la historia local.

Por Redacción LAVOZ.

La Córdoba que vio nacer a Luis de Tejeda, el primer poeta argentino, contaba con casi cinco mil habitantes, es decir, la dimensión poblacional correspondía a las localidades de Pocho, Minas o Sobremonte en la actualidad. La vida social en la pequeña capital era intensa, dominada por las tradiciones religiosas de la época y obediente a lo que mandaba la cultura de clases. 

Pero la ciudad también llevaba el sesgo rebelde de su fundador y supo acomodarse a las exigencias sociales al mantener las formas y un lugar secreto para lo que se consideraba prohibido.

En ese margen, el joven Luis se movió como pez en el agua, aún a riesgo de su propia vida. Su familia era de las más tradicionales de Córdoba. Su abuelo Tristán había acompañado a Jerónimo Luis de Cabrera en la campaña fundadora y había conseguido nombre, tierra y fortuna para las generaciones que le seguían. 

Plazoleta del Fundador, parte destacada del circuito.

Sin embargo, su posición social sólo complicaba aún más su historia personal, porque Luis de Tejeda ya llevaba consigo un corazón de poeta. A su afición por los libros se sumaba una inteligencia singular y un carácter apasionado, virtudes gracias a las cuales concluyó sus estudios superiores de Filosofía en el Colegio Máximo de la Compañía de Jesús como Maestro de Artes. 

Todo hacía presagiar que Luis adoptaría los hábitos tarde o temprano. Pero su camino hacia la vida conventual como religioso fue rápidamente interrumpida por la más voraz de las enfermedades: el amor hacia Ana Bernal de Mercado o Anarda, como él la denominó en versos. 

Iglesia Santa Catalina de Siena.

La joven Ana era hermana de Catalina, una atractiva muchacha de la cual estaban prendados sus dos hermanos menores, Gabriel y Gregorio. Fue Gregorio quien finalmente se casó con Catalina en secreto, aunque los secretos de ese tipo eran difíciles de guardar y la noticia llegó por fin a los oídos de Juan de Tejeda, el padre. 

La familia de ambas jóvenes era de menor alcurnia que la de los Tejeda y la represalia paterna hacia el recién casado fue de extrema magnitud ya que hizo anular el matrimonio, encarceló a Gregorio, obligó a Gabriel a casarse y decidió el viaje de Luis a España, a fin de alejarlo de malos propósitos. 

Lo que pasó después, bien merece la visita guiada al Museo Juan de Tejeda, que la Dirección de Turismo realizará de manera gratuita, en un recorrido en el cual se visitarán otros monumentos históricos que guardan más secretos ocultos de las historias de amor a la cordobesa. 

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