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Voy de viaje

Una vuelta a la manzana

Por Redacción LAVOZ.

Como se dijo antes, uno de los barrios que conforman la ciudad de Nueva York, Manhattan, es conocida como “la Gran Manzana”. Y también se dijo que es ideal para “caminarla”. En consecuencia, vamos a dar una vuelta a la manzana.

¿Qué se puede hacer a pie en Manhattan en cinco o seis días? Mucho, si se planifican las jornadas. Hay sitios para visitar y cosas que hacer, que no implican un lugar específico en sí mismas.

Si se es amante de la tecnología, particularmente de la que lleva una manzanita mordida, no se puede obviar la tienda de Apple (Apple Store) de la 5ª Avenida y 59 St. Abierta las 24 horas, es un universo aparte para los usuarios de smartphones, tablets, PCs, notebook y todo lo que se le pueda ocurrir.

Resulta llamativo ver a los fans de la marca que acaban de comprar alguno de sus productos y en la puerta de la tienda, o en la plazoleta, se sacan la foto con cara de nerds sonrientes y muestran la bolsita de Apple.

Al lado, en la misma plaza pero en la esquina de la 58 St, está el local de FAO Schwartz, la enorme juguetería que fue uno de los escenarios de Mi pobre angelito perdido en Nueva York.

Desde la puerta de FAO, mirando al frente, verá el imponente edificio de otro ícono neoyorquino: el antiguo, lujoso y señorial Plaza Hotel. También escenario del filme mencionado, vale la pena entrar hasta el hall central donde, si encuentra lugar y tiene ganas, podrá sentarse a tomar un café o una copa entre mármoles, maderas, espejos y palmeras.

Y luego de las dos o tres horas que invierta en esta mini recorrida, cruzando la 5ª Avenida puede ingresar por el portal sur de Central Park, otro de los imperdibles.

Aquí tiene varias alternativas: subir a un mateo que lo llevará a recorrer el parque; hacerlo en una bicicleta alquilada; dejarse llevar en una bicitaxi, o caminar. Tenga en cuenta que Central Park tiene 4.000 metros de largo por 800 metros de ancho; son 320 hectáreas de árboles, prados, lagunas, una intrincada red de calles internas e incontables rincones para demorarse.

Como seguramente durante el paseo lo sorprenderá la hora de comer, será el momento de una de “las cosas por hacer”: comerse un hot dog (nuestro popular pancho) en uno de los carritos que están sobre alguna de las veredas externas del parque. Y, para ayudar a la digestión, continuar la caminata.

Dentro del perímetro del parque se cruzará con un afroamericano tocando el saxo, una pareja con arpa y xilofón y hasta un coro cantando el Ave María; hombres y mujeres practicando reiki o tai chi; parejas con sus niños; jóvenes que caminan o corren; ciclistas; personas mayores que pasea sus perros, o simplemente, gente sentada en los bancos sumergidos en la lectura o escuchando música. Es el jardín de miles de neoyorquinos y así lo disfrutan.

Si se está en Central Park, es imperdonable no visitar el Strawberry Fields, homenaje al inolvidable Beatle John Lennon y su himno, Imagine. Y al frente, cruzando la Central Park West, el edificio Dakota, en cuya puerta fue asesinado. Imaginamos que después de tremenda caminata quedan pocas ganas o energías para algo más. Así que a cenar algo y al hotel.

Un buen programa para el día siguiente es visitar museos. En Nueva York hay muchos y muy buenos, pero recomendamos el Metropolitan Museum of Art que está dentro de Central Park, al 1000 de la 5ª Avenida; el American Museum Of Natural History, en la 8ª avenida que a esa altura se llama Central Park West, entre las calles 77 y 81; el Guggenheim Museum, en el 1071 de la 5ª Avenida, y el Museum of Modern Art, más conocido como Moma, 11 W 53rd St. Los tres primeros están en un área de no más de 400 metros de distancia, y el Moma un poco más alejado, al sur de Central Park.

Y ya que la onda es cultural, a la noche se puede ir a ver alguno de los muchos y variados espectáculos de Broadway. Las entradas para las obras rondan los U$S 140 promedio, pero en Times Square hay un local de TKTs donde se consiguen hasta un 40 o un 60 por ciento menos.

Otro buen programa de caminata es llegar hasta el extremo sur de Manhattan, al lado de Battery Park y en la terminal allí existente, abordar el ferry que, gratis, cruza el East River, hasta Brooklyn. Allí, en el Brooklyn Bridge Park, tendrá las mejores vistas de Manhattan para la foto.

Para regresar, lo mejor es cruzar el puente de Brooklyn a pie, por la senda peatonal que circula al lado de la vía dedicada a los automóviles. Si bien el puente está en obras, cruzarlo y desde las alturas ver la Gran Manzana y el vecino puente de Manhattan, es una experiencia inolvidable. Eso sí, cuando camine por el puente de Brooklyn, respete la senda destinada a ¬ciclistas para evitar ser atro¬pellado. Otros sitios emble¬máticos de Manhattan que no se deben obviar son: el Empire State Building, que cuando cayeron las Torres Gemelas, volvió a ser el más alto de Nueva York, y el Top of the rock, en Rockefeller Plaza, desde cuyas alturas se obtienen tomas increíbles de la ciudad.

El Ground Zero o Zona Cero, donde estaban las torres y ahora hay un parque evocativo, el Memorial 11S, y se levanta la Freedom Tower, que cuando lo terminen tendrá 541 metros de altura y pasará a ser el más alto de Nueva York.

St. Patrick Cathedral es otro ícono neoyorquino. Está en la Madison Avenue, entre las calles 50 y 51. Lamentablemente, hace mucho que está en obras y su hermoso frente no puede ser fotografiado.

Gran Central Terminal, en la calle 42 y Park Avenue, es la terminal inaugurada en 1871, de exquisito estilo beaux arts, que en las horas pico parece un auténtico hormiguero.

Visitar Times Square, donde se cruzan las avenidas 7ª y Broadway, es obligatorio. No admite excusas, pues es el ombligo del mundo. Las luces, la variada fauna humana, los miles de turistas y locales que circulan por allí y la vida que fluye como en un caleidoscopio de colores, lo hacen imprescindible.

De compras. Pero Nueva York, además de pasear, conocer y sacar fotos, es un lugar con una excelente oferta para ir de compras.

A la ya mencionada tienda de Apple (no es la única, hay otra en Gran Central Terminal y una más en el Soho), se suman otras opciones.

Si lo que busca son cámaras fotográficas u otros artículos de electrónica, hay dos esquinas recomendables: B&H, en el 420 de la 9th Avenue, esquina con W 34th St, atendido por judíos ortodoxos y J&R, en la esquina de Park Row y Broadway, a metros del Ground Zero, donde estaban las Torres Gemelas.

También hay varios locales de Best Buy, gigantescos almacenes con todo lo que le ocurra buscar.

En materia de ropa, a las tiendas de las grandes marcas en la 5º Avenida, en las que hay que sacar turno para asistir (y a las que no entramos, por supuesto, se suman Century 21, en el 22 de Cortlandt Street, a metros del Ground Zero, y el Jersey Gardens, en Nueva Jersey, con muy buenos precios y gran variedad de marcas y productos.

Seguramente la lista no está completa, pero eso tiene Nueva York: en cada viaje se puede redescubrir.

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