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Voy de viaje

Un viaje al noroeste

Luego de cinco años de trabajos en el edificio, para su actualización y readecuación, fue reinaugurado en Tucumán el Museo Miguel Lillo. El MUL, tal su designación, ofrece un recorrido sensorial por la flora y la fauna de la región.

Por Redacción LAVOZ.

La Fundación Lillo encaró la reforma del Museo de Ciencias Naturales, que ahora le ofrece al visitante un viaje interactivo y sensorial al pasado más remoto. El remozado Museo Miguel Lillo de Ciencias Naturales –el MUL, de ahora en más– reabrió sus puertas al público tras un intervalo de cinco años de actualización edilicia y de propuestas, en las que trabajaron conjuntamente el museólogo Gabriel Miremont y el doctor Esteban Lavilla.

El MUL ofrece al visitante un viaje multisensorial por la flora y fauna del noroeste, la presente y la que pobló la región hace más de 220 millones de años. El flamante museo, ubicado en el corazón del Abasto Tucumano (Miguel Lillo 251), está habitado por herrerasaurios; riojasaurios; logosuchus (un antecesor del dinosaurio del tamaño de un gato), y demás réplicas y fósiles originales de aquellos animales del pasado más remoto, así como por la flora de esos tiempos.

Una clave del nuevo MUL: actualizadas tecnologías al servicio de un recorrido interactivo, que le permite al visitante experimentar el entorno, sin que ello implique resignar rigor científico. 

Olor a humedad, a tierra mojada mezclada con el perfume del laurel, un chirrido suave del viento acariciando los follajes de los horco molles y los alisos. Al cerrar los ojos, se percibe el viaje por el tiempo, por las distancias, a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, donde a través de la tecnología se puede escuchar el lenguaje de la urraca y el canto de las carrasquitas.

Por el sistema backlight (iluminación desde atrás) la gigantografía de las yungas sorprende al espectador que se hace a un lado cuando comienza a escuchar la tormenta que se desata en minutos y su caída sobre piedras y follajes se hace casi real.

EJEMPLARES DE LA FAUNA DE HACE 225 MILLONES DE AÑOS. 

En sólo dos metros, el “viajero” asciende a más de 3.000 metros de altura, está frente al paisaje de alta montaña y siente el correteo de los zorrinos y el aleteo del águila mora. La vegetación es escasa y las especies varían en los valles intermontanos. Los paisajes, la fauna y los sonidos típicos de la región pueblan las salas permanentes.

El último tramo del montaje fue responsabilidad de Eduardo Ribotta, quien se encargó del diseño y del montaje de las salas que contienen la exposición permanente y temporal, donde se exhibe el patrimonio de la región noroeste, relacionado con las tres disciplinas de las ciencias naturales (geología, botánica y zoología).

En las salas temporales del flamante MUL se exhiben, en el ala sur, la famosa colección Shipton (del inglés Stewart Shipton, ex administrador del ingenio La Corona, de propiedad de los reyes de Inglaterra y primer intendente de Concepción), integrada por especies de animales que habitaron el suelo tucumano. Las piezas de esta colección fueron momificadas en el British Museum de Gran Bretaña.

En el ala norte se expone parte de la colección entomológica (insectos) y láminas ejemplares del famoso Genera et Species Plantarum Argentinarum, en sus contenedores originales, con criterios de exhibición modernos, tanto en la señalización como en el desplazamiento del público.

En las salas permanentes, los visitantes pueden ver videos y multimedias en los que se muestra el comienzo de la vida en el planeta y la evolución de las especies con recursos didácticos.

Entre las vedettes del Museo, el Herrerasaurus y el Marasuchus remiten al visitante a imaginar cómo era la fauna que merodeaba la región hace 225 millones de años. 

También atrapan los ejemplares de la fauna moderna del Cuaternario (mamíferos fósiles tales como gliptodontes, megaterios, tigres diente de sable, etcétera), así como una réplica del esqueleto de un dinosaurio que, en vida, pesó aproximadamente 70 toneladas.

El director del MUL, Eduardo Ribotta, explica: “El objeto de este museo, realizado por tucumanos, es que la gente valore la riqueza de la fauna y la flora que tuvo la región y la importancia de preservarlas”.

Lo que hay que saber

Para agendar: el museo funciona de mayo a septiembre, los lunes de 10.30 a 12.30; de martes a viernes, de 8.30 a 12.30 y de 14.30 a 18.30, y sábados, domingos y feriados, de 15 a 19.

Entradas: niños hasta 5 años, gratis; de 6 en adelante, estudiantes con libreta universitaria, jubilados y pensionados, $ 3, y adultos, $ 5.

Información: www.lillo.org.ar

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