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Voy de viaje

Barriada de ricas aristas

El ecléctico barrio cordobés, cuna de la Reforma Universitaria y uno de los más tradicionales de la ciudad, unió a estudiantes y a marginados en el siglo 20. En la actualidad, el área muestra una gran diversidad cultural que incentiva a hacer un recorrido.

Por Sebastián Zapata*.

En tiempos coloniales, se destinaron las tierras del oeste de la ciudad a grupos de aborígenes traídos de diferentes zonas del país, como mano de obra para la incipiente urbe. 

Según las versiones, los jesuitas otorgarían las tierras a cambio del cuidado de la toma de agua, que llegaría hasta sus quintas de Santa Ana. Así nació el antiguo pueblo La Toma.

En esas tierras fértiles y sencillas se misturaron calchaquíes; diaguitas; los henia locales (grupo de comechingones); quilmes, y todos aquellos aborígenes que llegaron a la ciudad para establecerse y trabajar. 

Con el tiempo se les sumaron afro descendientes, libertos o fugitivos, algunos criollos humildes y más de uno fuera de la ley. Sin embargo, la libertad en la que vivían y su vida apacible, duró hasta que los gobiernos liberales de la llamada Generación del '80 usurparon esas tierras, a las que pusieron límites, y empujaron a sus centenarios ocupantes a los reductos más empobrecidos, cerca del centro.

Paseo de la Reforma Universitaria,   en pasaje Aguaducho.

Les sacaron las tierras, pero su mano de obra barata continuaba teniendo utilidad. 

El nombre nuevo (Alberdi) fue una verdadera ironía. Juan Bautista Alberdi, autor de Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, proponía reemplazar a todos esos nativos, mestizos y mulatos, por una idealizada y selecta inmigración europea. Antes de morir mostró su disgusto por haber cometido semejante error.

Los revolucionarios

Con una delimitación que trataba de seguir el damero céntrico, se inauguró la calle principal del barrio y la primera plaza, ambas con el nombre Juárez Celman, y que al término del ejercicio presidencial de ese mandatario pasaron a llamarse Colón.

Los habitantes de la zona seguían humildes. Los negocios inmobiliarios no funcionaron como se esperaban y tras la construcción del edificio del Hospital Nacional de Clínicas, en 1913, el barrio se pobló de guardapolvos blancos, que sumaron una nueva identidad. 

Hospital Nacional de Clínicas, un emblema en la ciudad.

Esos estudiantes, hijos de la aristocracia cordobesa y otros venidos desde otras provincias, convivieron en sus estudios con los marginados y conocieron las verdaderas necesidades de la gente. 

Los reclamos de los estudiantes, que veían cómo su Universidad estaba muy alejada de la realidad que los rodeaba, iniciaron en 1918 la revolución estudiantil que exigió la Reforma Universitaria, sobre los pilares del cogobierno, la libre elección de cátedra, el laicismo y la necesaria modernización en la educación.

Tras la creación de la Ciudad Universitaria y en las últimas décadas, la mayoría de los estudiantes se dispersó hacia Nueva Córdoba y aquellos espacios de Alberdi, de manera paulatina, se ocuparon por obreros de diferentes procedencias que le aportaron un nuevo color y tradiciones a esa barriada, identificada hoy como pluricultural.

Íconos

El Hospital Nacional de Clínicas tiene una presencia destacada y dentro de su órbita funcionan varios museos. Algunos de ellos son:

Museo en Ciencias de la Salud. En su muy interesante propuesta museográfica, se abordan temas sobre la creación e historia de la Facultad de Ciencias Médicas y el Hospital-escuela universitario. Del mismo modo también resalta la trayectoria de médicos destacados de la institución, así como el desarrollo de las especialidades médicas, entre otros. 

Museo Anatómico Dr. Pedro Ara. Con impactantes estudios del cuerpo humano, que recuerda al prestigioso médico que embalsamó a Evita, cuenta con 1.108 preparaciones anatómicas humanas en las que se pueden observar y estudiar diferentes elementos y estructuras, tratadas con técnicas de conservación diversas: parafinado, glicerinados, transparencias y otras. 

Plaza Colón, el paseo que marca la frontera entre el área céntrica y el popular barrio Alberdi, que atesora valiosos capítulos de la historia cordobesa.

La gran mayoría de las piezas data del período comprendido entre 1928 y 1969.

El museo está orientado principalmente a la docencia y a la formación de los estudiantes de medicina, aunque también es muy visitado por alumnos secundarios y terciarios y permanece abierto a todo público.

Museo Casa de La Reforma. Conserva, preserva y difunde el patrimonio referido a la reforma universitaria de 1918, al movimiento reformista y al movimiento estudiantil, desde sus orígenes hasta la actualidad. Asimismo, convoca permanentemente a los reformistas de todas las épocas, a los fines de promover el encuentro entre diferentes generaciones de estudiantes, con el propósito de rescatar la historia oral de los protagonistas.

El museo ofrece una biblioteca y un archivo temático abiertos a la consulta del público en general.

Club Atlético Belgrano. En barrio Alberdi, tan rico en historia y en matices, también puede visitarse el Centro Cultural, la Fotogalería y el cineclub “La Piratería”, espacios recientemente creados por el Club Atlético Belgrano. También, en calle Chubut, puede verse por fuera la casa del “Chango” Rodríguez; el Colegio Nacional Manuel Belgrano, y la cercanía del río Suquía con la isla de los Patos es una buena opción para recorrer. Del mismo modo, se suman a la propuesta el Centro Cultural la Parisina, en la antigua casa Emiliani, de Neuquén 223, y el cementerio San Jerónimo, donde mausoleos y monumentos recuerdan a muchos de los protagonistas de la historia. Porque Alberdi es un barrio para caminarlo y disfrutarlo en este soleado invierno.

*Especial

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