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Voy de viaje

Atacama: energía vital en el desierto chileno

Volcanes, salares, lagunas, géiseres, termas y una gran extensión de arena con diversas especies de fauna y flora autóctona, revelan que en el desierto de Atacama, el más árido del mundo, hay vida. El Altiplano muestra antiguos y encantadores poblados.

Por Juan Carlos Lopresti*.

Ubicado a 1.673 kilómetros al norte de la capitalina ciudad de Santiago, la ciudad de San Pedro de Atacama se erige, entre muros de adobe, como el centro ideal para alojarse y desde allí acometer las distintas travesías que ofrecen las numerosas agencias de viajes del lugar.

Instalados en el confortable hotel Tierra Atacama, con vista desde todas las habitaciones al volcán Licancabur, de 5.900 metros de altura y la cima nevada, partimos a recorrer San Pedro de Atacama. El pueblo tiene poco más de 5.600 habitantes y es la puerta de entrada a numerosos programas para conocer la diversidad de atractivos naturales de la región.

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Calles de tierra, con una peatonal, desandan la urbanización de viviendas con paredes de adobe, coloridos locales comerciales y numerosos bares y restaurantes de buen nivel. El conjunto invita a caminarlo y adentrarse en la idiosincrasia de la gente.

Un museo Arqueológico con unas 380 mil piezas del pasado en la zona y la iglesia San Pedro de 1641, declarada Monumento Nacional en 1951, son motivos suficientes para destinar un tiempo para recorrerlos. La iglesia sustituye los clavos por correas de cuero de llama y tiene paredes de adobe, techo de madera de chañar y algarrobo, barro y paja y actualmente lleva casi dos años en obras.

San Pedro de Atacama, pintoresco pueblo muy visitado por extranjeros.

San Pedro de Atacama se encuentra a 2.436 metros de altura, lo que obliga a tomar ciertas precauciones a la hora de recorrerla. Los consejos son: comer poco, evitar excesos de alcohol y consumir mucha agua durante todo el día, aunque sin dejar de tomar por lo menos un té de coca diario, que en los hoteles está incluido en todo momento.

Una de las visitas sugeridas es participar del tour astronómico durante la noche, propiciado por el limpio y puro cielo de Atacama, que permite observar a ojo desnudo las distintas estrellas, planetas y constelaciones que lo pueblan.

Desde el Observatorio Ahlarkapin, en lengua kunza “estrella brillante”, con un poderoso telescopio y las explicaciones de Danilo, el guía, desentrañamos los misterios de Júpiter y sus habituales tormentas; Saturno abrazado por los anillos; Venus, la estrella más brillante; Beta Centauro; la constelación de Orión; la Cruz del Sur y su falsa réplica llamada Cuervo, que solía confundir a los antiguos navegantes, y las conocidas Tres Marías.

Por los valles

Un imperdible es recorrer el Valle de la Muerte, formación rocosa de color rojizo, desde donde se observan las cordilleras de los Andes y de la Sal, y una serie de volcanes.

La estadía exige aclimatar el cuerpo a las alturas y para ello es recomendable participar de los circuitos de menor a mayor exigencia, mientras se hidrata el cuerpo de manera permanente.

Uno de los recorridos imperdibles es el Valle de la Muerte, distante tres kilómetros de San Pedro por ruta CH-23 que conduce a Calama.

Se trata de una formación rocosa de color rojizo desde la que se observan las cordilleras de los Andes y de la Sal y una serie de volcanes.

El aspecto de la zona es sobrecogedor por la variedad de formaciones que dejó de manera paulatina la erosión del viento y del agua.

Muy cerca está el Valle de la Luna, en la Reserva Nacional Los Flamencos. Saturado de sal dispersa sobre la superficie de arcilla y yeso, se asemeja a un paisaje lunar que puede contemplarse desde el mirador de la Piedra del Coyote. 

Sal dispersa en el camino que atraviesa el desierto de Atacama.

Las formaciones rocosas y los caprichos de la naturaleza dejaron su rastro de rocas y sal, por ejemplo, en las Tres Marías, aunque el daño ocasionado por un turista determinó prohibir el acceso. Ahora, sólo se puede mirar desde cierta distancia. 

Poco más adelante y tras pasar por el llamado Anfiteatro, una de las curiosas formas que adquieren esas laderas, se llega a la abandonada Mina Victoria, a la que se accede por una escalera a seis metros de profundidad y sin mayores riesgos. Desde el corazón de la montaña se la escucha crujir.

En todos los recorridos se encuentran muchos turistas que hacen los trayectos en bicicletas, las que están a disposición de los huéspedes aunque también hay lugares que las alquilan. Los más osados se animan a participar de cabalgatas por las dunas.

Lo que hay que saber

Cómo llegar. Desde Córdoba a Santiago con LAN y luego al aeropuerto de Calama. A continuación, vía terrestre, se cubren los 100 kilómetros de distancia hacia San Pedro de Atacama.

Gastronomía. El tradicional pisco sour, los jugos de chirimoya y los vinos Casablanca, son algunas de las sugerencias en bebidas. Y en materia de comidas se recomiendan el atún sellado con timbal de quinoa y vegetales; mero grasado con pesto de alcachofa; las brochetas de llamo y costillas de cerdo con salsa whisky con guarnición de papas asadas.

Excursiones. Géiseres del Tatio. 25.000 chilenos que incluye la entrada.

  • Valle de la luna y de la Muerte. 12 mil chilenos (incluye entrada).
  • Termas de Puritama. 15.000 chilenos.
  • Tour astronómico. 20.000 chilenos.
  • Alquiler de bicicletas. 5.000 chilenos por día.
  • Ingreso al salar y laguna Chaxa 2.500 chilenos.

Lo que hay que llevar. La gran diferencia térmica entre el día y la noche exige usar sombrero, protector solar y labial, ropa abrigada para la noche y liviana para el día.

Lo más común es iniciar las excursiones por la mañana bien abrigados, y a medida que calienta el sol despojarse de la ropa, al estilo cebolla. El agua es imprescindible en todo momento.

*Especial

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