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Puerto Deseado: un paseo y muchas experiencias

Sobre el extremo sur de la isla, se encuentra el faro que data de 1903. En su inicio, se utilizaba querosén y en la actualidad es eléctrico, a base de paneles foto voltaicos. A su lado, una vieja construcción, ahora en desuso, fue una factoría de subproductos de lobos marinos. 

Por Redacción LAVOZ.

Sobre el extremo sur de la isla, se encuentra el faro que data de 1903. En su inicio, se utilizaba querosén y en la actualidad es eléctrico, a base de paneles foto voltaicos. A su lado, una vieja construcción, ahora en desuso, fue una factoría de subproductos de lobos marinos. 

Ante tanta magnitud, es imprescindible aprovisionarse de unos prismáticos que permitan disfrutar de lo grandioso que es llegar a esta región del sur argentino.

Cerca de dos mil pingüinos llegan para recomenzar el ciclo reproductivo.

El pingüino de penacho amarillo es el atractivo destacado de Deseado, cuyas autoridades lo adoptaron como mascota y en fecha reciente lanzaron el logo de “Penachito” (una caricatura) como identificación de la zona, ubicada a 120 kilómetros de la ruta nacional 3.

Una gruta milagrosa

Cada año, la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes en Puerto Deseado, concentra a miles de fieles ávidos de renovar sus promesas y otros tantos que hacen sus peticiones para que con la bendición de María en la advocación de esta Virgen, puedan cumplirse. Desde 1947, se erige a 14 kilómetros de la ciudad el santuario que renueva sus creencias en el culto católico.

En el extremo sur de la isla Pingüino, se levanta un faro que data de 1903.

Sin lugar a dudas para creyentes y no, el lugar forma parte de los atractivos más importantes con que cuenta esa comunidad sureña de Santa Cruz. La Gruta de Lourdes está emplazada camino a ruta nacional 281, a través de un desvío de tres kilómetros, donde se alza un majestuoso santuario en el cañadón “De las Bandurrias”, que nace en el paraje Tellier y desemboca en la ría Deseado, luego de recorrer aproximadamente 15 kilómetros. Luego de atravesar un macizo de rocas volcánicas, formadas hace más de 150 millones de años, se llega al sector donde las paredes naturales superan los 20 metros.

Los fieles dejan muestras de su devoción al encender velas que hacen del lugar un sitio muy atractivo, contemplativo y sagrado para quienes buscan refugio en las bendiciones que cada año recibirán de la patrona del lugar.

La necesidad de fe fortalece la peregrinación que a fines de febrero se realiza hasta el santuario, como una huella peregrina que atesora la tierra santacruceña. 

Miradores naturales

Uno de los sitios imperdibles dentro de la reserva, son los Miradores de Darwin. Llamados así en honor al naturalista, se ubican al fondo de la ría, como una profunda grieta en mitad del llano. Se trata de un conjunto de formaciones rocosas, producto del paso de las agua por el cañón del río Deseado. Impacta con sus vistas fantásticas, a las que se accede, tanto por circuitos terrestres, como por navegación. Por tierra, se accede a través de la estancia La Aurora, a 70 kilómetros de Puerto Deseado.

Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, patrona del lugar

A 88 kilómetros al norte de Puerto Deseado, se encuentra la Reserva Cabo Blanco. Un páramo de belleza extrema, llamado así, en referencia a la coloración con la que el guano de las aves tiñe las rocas. Hasta mediados del siglo 19 revistió importancia económica por sus salinas, hoy sólo queda como fiel testigo del paso del tiempo, un estoico faro. Un cúmulo de morros, islotes y dos caletas separadas por un istmo, que albergan uno de los mayores apostaderos continentales de lobos marinos de dos pelos. Además de visitar el lugar y extasiarse con su belleza extrema y la imponente presencia de los lobos marinos, se puede realizar un circuito pedestre a través de las 900 hectáreas que comprende el área de las Salinas.

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