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Postales de la historia de Córdoba

La Dirección Municipal de Turismo ofrece todos los jueves de este mes, en el marco de las visitas guiadas gratuitas, un recorrido por los principales sitios de interés histórico y anima a los participantes a captar imágenes con sus cámaras fotográficas.

Por Redacción LAVOZ.

En el corazón del Centro Histórico cordobés se encuentra la iglesia Catedral, de gran valor patrimonial, y cuyas primeras obras se iniciaron en 1574, aunque el templo fue terminado luego de casi 200 años. De allí que su arquitectura resulte una unión de estilos que se entremezclaron y lograron una amalgama única.

Los materiales originales fueron la piedra, el ladrillo y la cal, aunque el techo fue ejecutado con vigas de madera y unas 30 mil tejas llamadas “musleras”, ya que se fabricaban de manera artesanal en barro con la forma torneada del muslo del alfarero. 

Patio del museo Juan de Tejeda, para revivir tiempos coloniales.

Los habitantes de los pueblos originarios que trabajaban bajo la supervisión de los jesuitas en las estancias, fueron los encargados de realizar las tareas rudas, pero también las más delicadas, ya que eran considerados magníficos artesanos. Tal es el caso de los detalles de ángeles y figuras de la naturaleza que ornamentan los exteriores del campanario. 

El edificio fue consagrado en 1706 y la fachada, culminada en 1729 por Andrés Blanqui (originalmente Andrea Bianchi). Recién, a principios del siglo 20 se elevó el Cristo Redentor que bendice a los transeúntes desde las alturas.

Al cruzar la calle San Jerónimo, se encuentra el solar de la familia Tejeda. No es casual esa ubicación, ya que Tristán de Tejeda llegó a estas tierras como capitán del fundador Jerónimo Luis de Cabrera, quien como recompensa a sus hombres les legó las principales tierras que rodeaban la Plaza Mayor, según la cuadrícula urbana original que diseñó para la Córdoba de la Nueva Andalucía.

Aferrada al pasado

Detenida en el tiempo, la casa Tejeda mantiene aún hoy las construcciones originales que Tristán y posteriormente su hijo Juan le hicieron con el fin de albergar a sus fecundas familias. En ese solar nació y creció Luis, considerado el primer poeta argentino, su hermana Leonor, quien construyera el primer monasterio de clausura de la región y Magdalena, la más pequeña de quien se cuenta que enferma de muerte revivió por milagro de Santa Teresa. 

En cumplimiento de la promesa y el milagro, su padre destinó parte de su vivienda para el funcionamiento del Monasterio de Carmelitas Descalzas y fundó el templo destinado a Santa Teresa. 

Peatonal Obispo Trejo, una de las vías que entrelaza distintos edificios históricos.

El otro sector de la casa se transformó en el Museo de Arte Religioso Juan de Tejeda, el cual conserva como bastión de otras épocas un patio interno colonial lleno de frutales y enredaderas. 

Al girar por calle Caseros se llega a peatonal Obispo Trejo, donde se encuentra una esquina de la Manzana Jesuítica. 

Los primeros jesuitas que arribaron a Córdoba convirtieron rápido la ciudad en centro de interés de la región y en 1599 les fue donado el predio para sus edificios. 

En 1606 se abrió el Noviciado, en 1610, el Colegio Máximo y en 1671 se consagró la iglesia de la Compañía de Jesús.

En 1767, el rey Carlos III ordenó la expulsión de los jesuitas de América y tan pronto e intensa como fue su llegada, ocurrió su partida. No obstante, lograron dejar un legado histórico y educativo invaluable en todas las regiones que se desarrollaron a su paso. 

Ya en peatonal Obispo Trejo, el recorrido se dirige hacia el edificio del actual Colegio de Escribanos de Córdoba, en cuyo séptimo piso funciona el restaurante Juan Griego, desde cuyos ventanales se pueden ver sectores de la casa Tejeda y de la Manzana Jesuítica que no pueden observarse desde la calle.

Desde ese “mirador” privilegiado, se pueden conocer pequeños detalles de la magnífica obra colonial que integra el patrimonio cordobés.

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