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Gastronomía

Los sabores de Venecia, la isla que obnubila a los viajeros

Venecia es preciosa, increíble, mágica. Más de 100 islas del mar Adriático conectadas por más de 400 puentes, generan un espacio urbano inigualable, lleno de callecitas y recovecos laberínticos donde hay una oferta de más de mil bares y restaurantes.

Por Redacción LAVOZ.

Venecia es preciosa, increíble, mágica. Más de 100 islas del mar Adriático conectadas por más de 400 puentes, generan un espacio urbano inigualable, lleno de callecitas y recovecos laberínticos donde hay una oferta de más de mil bares y restaurantes. Como en toda ciudad turística la oferta es amplia y hay que saber elegir, para vivir una experiencia realmente diferente.

Tal cosa se puede hacer en un pintoresco y delicado restaurante llamado Ristorante al Vagon. Está frente a un canal y tiene una hilera de mesas de madera, decoradas con violetas de los Alpes en paralelo al cauce de agua. Resulta un cuadro conmovedor el contraste entre los colores de la casa ubicada enfrente (a menos de cuatro metros), el agua del canal, los manteles blancos, las copas de cristal perfectamente relucientes, más las flores sobre la mesa.

Cantidad y variedad en las barras de los bares y restaurantes.

Se genera un microclima único que nos lleva a disfrutar de un almuerzo pausado, con el sonido del agua golpeando las paredes ahí nomás. Y se puede ordenar un Aperol Spritz (hielo, Prosseco, Aperol, soda y media rodaja de naranja) para sumarle todo su color anaranjado a la postal perfecta, que se genera cuando un gondolero pasea a otros turistas en nuestras narices.

El aperitivo se acompaña con aceitunas, aceite de oliva, aceto, pan. De entrada se recomienda una ensalada fría de pulpo con minihojas de rúcula, tomate y apio. Se muele sal y pimienta encima y lo que sigue es el mismo paraíso de los sentidos, al igual que cuando se prueba la lasaña: húmeda, esponjosa, con boloñesa de ricota fresca y salsa bianca.

Por último hay que probar el expresso, que como indica su nombre, se bebe rápido. En una taza pequeña de café, la medida no llega a la mitad. Y el que pide un ristretto bebe menos, pero el sabor es más intenso todavía. Una cuenta por un buen almuerzo en Venecia, ronda los 30 euros por persona.

Cicchettis y más

Un lugar tradicional, abierto desde finales del siglo 19, algo escondido del ruido y con la gastronomía típica del lugar es el Ca D'OroallaVedova. Aquí se comienza con unos aperitivos (se puede probar el vermú Braulio con soda) y unos cicchettis, que son las tapas locales, típicas de la región del Veneto: verduras asadas, albóndigas de carne, alubias en escabeche, bacalao con polenta blanca, escabeche de sardinas con cebolla dulce y pasas de uva; vieyras con oliva, perejil y pan rallado bien dorado sobre la concha, o mejillones, chipirones y pescado grillado. Todas deliciosas y bien frescas.

Ristorante Al Vagon, un pintoresco lugar de Venecia para tomarse un aperitivo, mientras por uno de los canales circulan las góndolas con turistas.

Luego de los primeros platos, se vienen los segundos. Pueden ser pastas (lingüini all'a matriciana, lasaña) o bien platos más regionales como la sepia en su tinta con polenta blanca (bien cremosa) o pulpo en salsa roja elaborada con porotos, aceitunas y el toque picante del peperoncino. También se acompaña con polenta blanca, tan única y especial para este tipo de platos guisados.

Para el postre se puede probar la torta de tres chocolates con crema o el strudel de la casa, elaborado por un cocinero de origen austríaco que trabaja en el local. Coronan un festival de sabores excepcionales. Una buena cena aquí también ronda los 30 euros.

Por supuesto que se puede comer por más y por menos dinero, tanto en Venecia como en Torino o Milán. En todos los rangos de precios hay excelentes propuestas. Se puede tocar el cielo con las manos desde, probar una porción de la mejor pizza; comer un sandwich de pan de masa madre con prosciutto, o comprar materia prima en el mercado para hacer una picada en el parque, hasta, por supuesto, visitar un restaurante formal con estrellas Michelin. El secreto es buscar referencias y disfrutar, aperitivo en mano, de lo que esa región de Italia tiene para ofrecer. 

El origen de la grappa

Una visita a Bassano del Grappa es una entrada a la historia de la grappa, un destilado tradicional de orujo de uva que tiene mucha relación con Córdoba (se produce una de muy buena calidad en Colonia Caroya). En Bassano (provincia de Vicenza, región del Véneto), es una tradición y todos en sus casas tienen varias grappas, distintas, para momentos especiales del año. La destilería más antigua de Italia (fundada en 1779) se llama Nardini y está aquí. Nació en la entrada del Puente Viejo, de Bassano del Grappa y el trabajo inicial de Bortolo Nardini es una pasión que lleva dos siglos en la misma familia. Hoy es la séptima generación la que lleva adelante la tarea de difundir la cultura italiana en el mundo.Su sala de eventos múltiples es una gran obra de la arquitectura moderna que se puede visitar.

Una destilería a vapor nueva y para recomendar es la Capovilla, una pequeña hacienda familiar comandada por Vittorio Capovilla y su hija Livia. Vittorio se fue de Nardini en la década de 1980 y emprendió una nueva aventura en solitario, elaborando grappa pero también otros destilados que hoy son productos Premium en todo el mundo: destilados de pera, de frambuesa, de cerezas, membrillos, todo con proceso orgánico y con presentaciones que justifican el precio de 50 euros el medio litro. Incluso, Capovilla se propuso hacer el mejor ron del mundo en una isla caribeña. Y vaya si está cerca de conseguirlo. El que quiera y pueda, hay un antes y un después de probarlo.

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