Buscar Buscar Enviar por email Enviar por email Menu Menu Red de sitios Red de sitios Reloj Reloj Reloj Reloj Twitter Twitter WhatsApp WhatsApp Facebook Facebook Pinterest Pinterest Instagram Instagram Instagram Instagram Tumblr Tumblr Google+ Google+ Reproducir video Reproducir video Pausa Pausa Ver Ver Expandir Expandir Video Video Imagen Imagen Lista Lista Compartir Compartir Enviar Enviar Anterior Anterior Anterior Anterior Siguiente Siguiente Siguiente Siguiente Cerrar Cerrar Cerrar Cerrar Voy de Viaje Voy de Viaje En Familia En Familia En Pareja En Pareja Con Amigos Con Amigos Solos Solos En Avión En Avión En Auto En Auto Tips de Viaje Tips de Viaje Gastronomía Gastronomía Exóticos Exóticos Ciudades Ciudades Playas Playas Teens Teens Cuaderno de Viaje Cuaderno de Viaje Bus Bus Crucero Crucero Aventura Aventura
Mundo

Viena, la de mejor calidad de vida

A orillas del río Danubio y al pie de las primeras estribaciones alpinas, se ubica la capital austríaca. Por segundo año consecutivo, Viena encabeza el listado de ciudades con mejor calidad de vida por su orden, limpieza y seguridad entre otras cosas.

Por Juan Carlos Lopresti (Especial)..

Viena está organizada en dos círculos concéntricos: Ring, una avenida de 5,3 kilómetros de largo que rodea al casco antiguo y los edificios más simbólicos, y el Gürtel, otro cinturón que empalma con las autopistas. Entre el Ring y el Gürtel están los barrios más céntricos, los museos, comercios y la “movida” cultural.

Fuera del Gürtel se encuentran casas residenciales de estilo victoriano, de familias de alto poder adquisitivo, y también barrios más humildes.
El casco antiguo de la capital  fue declarado por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad. Por ello, transitar sus calles conduce a un pasado lleno de historia, en el que la música fue, y sigue siendo, la principal protagonista.

Entre 221 metrópolis encuestadas, Viena fue considerada por la asesoría internacional Mercer, por segundo año consecutivo, como la ciudad con mejor calidad de vida en el mundo. La capital austríaca es un lugar que invita a caminar por sus calles, sin por ello dejar de disfrutar el impecable servicio de transporte público urbano, que consta de cuatro líneas de metro, autobuses y modernos tranvías, cuyo boleto cuesta 2,20 euros y habilita para todas las opciones de transporte, durante una hora.

Los taxis son autos modernos sin colores que los distingan. El costo de la bajada de bandera es de 2,50 euros, a los que se suman 0,20 euros cada 100 metros.

Un detalle curioso es que en casi todas las paradas de los tranvías hay una balanza de pie que funciona con una moneda de 0.20 euros, ideal para controlar los excesos gastronómicos.

El centro histórico se distribuye en forma de triángulo, en cuyos vértices están la Ópera, de estilo barroco; el Palacio Imperial, con siete siglos de historia, y la Catedral de la época medieval.

El río Danubio circula por el este de la ciudad y un canal cruza el centro. Si se toma el tranvía 2, que atraviesa el río, se puede descender y hacer una caminata desde la Plaza de los Suecos (Schwedenplatz), erigida en homenaje a Suecia por su ayuda durante la segunda Guerra Mundial cuando acogió a niños huérfanos de Austria.

En ese punto se encuentra la primera imagen típica de Austria: un quiosco de venta de las tradicionales salchichas (frankfurter), de distintos tamaños, que se degustan con una cerveza nacional.

La catedral. A pocas cuadras, se arriba a la Catedral San Esteban cuyo color oscuro revela el paso del tiempo y que se muestra como un coloso en medio de la urbe y se ve reflejada en los cristales de un moderno edificio ubicado al frente. Desde la torre sur del templo, de 137 metros de altura, llamada Steffl, se domina buena parte de la ciudad.

Otros 340 escalones llevan a la torre norte, cuya cúpula es de estilo renacentista. El altar mayor es una pieza barroca que evoca a San Esteban. Las torres de los Paganos y la puerta del Gigante sobrevivieron a los bombardeos.

A su alrededor, los turistas pueden disfrutar de un romántico paseo en carruajes tirados por caballos, los únicos que pueden circular a toda hora por el sector antiguo. Los restantes vehículos sólo lo pueden hacer hasta las 11.

Muy cerca de la catedral, en la calle Domgasse 5, está el único departamento de Wolfgang Amadeus Mozart que se conserva en Viena. Se llama Figarohaus porque en ese lugar el músico nacido en Salzburgo compuso una de sus obras maestras: Las Bodas de Fígaro.

Se trata de un edificio de cuatro plantas y el departamento que perteneció al genial compositor, que vivió allí entre 1784 y 1787, consta decuatro habitaciones, dos salones y una cocina.

Ciudad monumental. Al avanzar por la céntrica avenida Graben, y tras la Columna de la Peste (levantada en 1679 para conmemorar el fin de una epidemia), se llega al Palacio Imperial ubicado en la plaza de San Miguel, sede de la dinastía de los Habsburgo hasta la culminación de la primera Guerra Mundial.

Aquí están los aposentos reales, donde vivían Francisco José I y su bella y rebelde esposa, Elizabeth, más conocida como Sissi, y también las cámaras de la Plata y el Tesoro; el Museo de la Emperatriz Sissi (inmortalizada en la memorable película protagonizada por Romy Schneider), y los jardines de Heldenplatz.

En la actualidad, dentro de este impresionante marco cuyos orígenes se remontan al siglo XIII y construcciones de los siglos XV y XVII, funcionan institutos culturales, como el de los Niños Cantores de Viena, la Crianza de Caballos, reparticiones estatales y la Biblioteca Nacional, de siete pisos subterráneos y millones de libros clasificados.

Hay estatuas por doquier y en los grandes jardines está el restaurante Palmenhaus (casa de las palmeras), en lo que era el antiguo invernadero imperial, de 128 metros de largo con paredes de cristal y techos de 15 metros de altura, todo decorado con distintas variedades de plantas.

Dentro del palacio quedó un pequeño patio, donde estaba el  antiguo castillo, rodeado por un foso ya seco y arreglado con plantas y flores. Al salir por Stadtpark despide la estatua de Johann Strauss.

Otra parada obligada en el itinerario previsto por Maite, guía de la Oficina de Turismo de Viena, es la iglesia de los Agustinos en la que se casaron el emperador Francisco José I y Sissi. En ella, todos los domingos las misas son ambientadas con música de Wolfgang Amadeus Mozart o de Franz Joseph Haydn.

La Calle de los Judíos se caracteriza por una antigua sinagoga, la única que Hitler no destruyó porque no se percató de ella. Metros más adelante, sobre la calle Marco Aurelio, está la iglesia St. Ruprecht.

A esta altura y luego de la interesante recorrida se impone una pausa en la antigua confitería Demel, proveedora de la familia imperial. A través de los ventanales se observa la fabricación casera de las tortas (3,90 euros la porción) y las recordadas violetas confitadas que tanto gustaban a Sissi.

Lo que hay que saber
Viena Card. A los turistas les conviene adquirir la Viena card, por 18,50 euros, que permite el acceso a todos los medios de transporte y además, el ingreso a museos, centros culturales y de ocio, durante 72 horas.
Llegar en automóvil. Quienes lleguen a Viena en auto, deben adquirir en la frontera una viñeta que se recomienda colocar en el parabrisas del coche; cuesta 7,80 euros y permite  circular durante 10 días por las carreteras austríacas. No tenerla expone al pago de elevadas multas.
Otro dato para tener en cuenta es la obligación que rige entre el 1 de noviembre y hasta el 15 de abril, de colocar a las ruedas de los vehículos cadenas para nieve o llevar neumáticos especiales.
Austria. Es un país muy pequeño, ubicado en el centro de Europa. Viena, la capital, está dividida en 23 distritos (barrios) que aglutinan 1,7 millones de habitantes a los que se suman 700 mil más que viven en las inmediaciones.
Bosques. Un 48 por ciento del territorio son bosques, por lo cual su principal industria es la madera y el papel, además del turismo.

2016. Todos los derechos reservados.
La Voz.