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En avión

Ventana vs. pasillo: pros y contras del lugar que elegís (o te toca) en el avión

Cuáles son las ventajas y las desventajas de cada asiento y qué dice tu preferencia sobre vos.

Por Redacción Voy de Viaje.

Se podría decir que el mundo de los viajeros se divide en dos: los amantes de las ventanas del avión y los que no cambian su asiento en el pasillo por nada del mundo. Como todo, cada elección tiene sus pros y sus contras, y se disfrutan y se sufren sobre todo en los vuelos largos.

Hacemos un repaso de las características de cada uno para que las tengas en cuenta la próxima vez que selecciones asiento.

Vos y las nubes

Los que eligen ventana esgrimen un argumento casi imbatible: pueden ver cómo cambia el paisaje durante el vuelo. Observar cómo se aleja la ciudad de la que se parte, volar entre las nubes, captar algún amanecer o atardecer, admirar el mar y las montañas... es difícil aburrirse en este asiento.

Otra ventaja es que es, casi por consenso, el mejor sitio para dormir. Uno puede apoyar una almohada (o en su defecto un abrigo enrollado) contra la superficie que rodea la ventana y seguro terminará el viaje con menos dolor de cuello que el de al lado.

Y otro gran pro está en la relativa privacidad que se consigue: nadie lo molestará para pasar por su asiento. Por eso es un buen punto para trabajar (en viajes de negocios) y para los que prefieran encerrarse en su mundo y leer, escuchar música o ver una película. 

¿Y las desventajas? Principalmente dos: tener que pedir permiso al del lado cada vez que uno se quiere levantar y el tiempo extra que se demora en desembarcar, al salir después del pasajero del pasillo para buscar su equipaje.

Vos y la libertad de moverte

Para los del team pasillo, es fundamental el hecho de que puedan levantarse cuantas veces quieran sin depender de los demás. Los que necesitan ir seguido al baño, caminar para moverse durante el vuelo o simplemente comentarle algo a un familiar o amigo que quedó en otra fila valoran esta característica.

Por otro lado, tienen un espacio extra para estirar las piernas, que aprecian fundamentalmente en los vuelos de muchas horas.

Otra ventaja es que desembarcan más rápido: son los primeros en poder pararse a buscar su equipaje y los que en general se paran en el pasillo hasta que llega la autorización de salir del avión.

¿Las contras? En algún momento del viaje deberá levantarse (y en el peor de los casos despertarse) para que el pasajero de la ventana vaya al baño. Y, por supuesto, se perderá gran parte del paisaje durante el vuelo.

Palabra de experta

Hace un tiempo, la doctora y psicóloga Becky Spelman explicó al diario británico The Telegraph qué decía sobre cada persona la preferencia por la ventana o el pasillo del avión.

Según Spelman, en términos generales, los pasajeros que se sientan del lado de la ventana quieren tener el control en distintas situaciones, son más irritables y también tienden a ser más egoístas. Además, disfrutan más de las experiencias y experimentan menos ansiedad.

Por otro lado, quienes optan por el pasillo suelen ser más sociables y considerados con el resto, pero también tienen más miedos (es probable que la gente claustrofóbica o con temor a volar elija sentarse de este lado). Muchos son inquietos y a veces les cuesta dormir.

Y vos, ¿cuál preferís?

 

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