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Una isla de y para películas

La tierra de Bob Marley tiene color, sabor y olor a Caribe. Sus costas son de las más filmadas por las cámaras de Hollywood.

Por Pablo Bertorello (Especial).

La tercera isla más grande y exótica del Caribe, es una musa inspiradora por naturaleza. De silueta escultural; apasionada del reggae; romántica; obsequiadora de atardeceres perfectos, y hasta promotora de James Bond, el agente secreto 007. Estas son sólo algunas de las cualidades que permiten vislumbrar a Jamaica como un prototipo digno para enamorarse.

Este exótico lugar es tierra no sólo de encantadoras playas, sino también de las orillas más requeridas y filmadas por el cine de Hollywood. A lo largo de la costa norte de la isla, reluce un paisaje heterogéneo y multicolor: sus majestuosas Montañas Azules dan paso a las verdes llanuras, a las brillantes arenas blancas y al mar color turquesa.

Los miles de turistas que llegan por año se permiten descubrir increíbles tesoros ecológicos, desde laberintos rupestres de piedra caliza y cascadas, hasta manantiales minerales con poderes curativos, pasando por arrecifes de coral llenos de peces, bosques tropicales cubiertos de nubes y deslumbrantes playas. Posiblemente Jamaica sea uno de los destinos más representativos del Caribe, su paisaje ofrece todo.
Tanta belleza natural va de la mano con el clima tropical, caracterizado por altas temperaturas que oscilan entre los 20º C y los 32º C. Si bien este país es conocido por el calor y el sol, también tiene dos épocas lluviosas, una de mayo a junio y otra de setiembre a noviembre.
En la isla predominan los colores, no sólo por la vestimenta de los jamaiquinos, sino también por la nutrida vegetación de más de 3.000 especies de plantas en las que residen más de 200 especies nativas de pájaros.

Cultura “no problem”.
En la tierra del no problem (no hay problema) el arte  se disemina a lo largo de toda su extensión y en cada rincón brotan espléndidas muestras de surrealismo, impresionismo y simbolismo. Su gente se muestra amigable, desenvuelta, atrevida, hospitalaria y con una sonrisa antagónica a su tono de piel que expresa su estilo de vida open mind (mente abierta).

La manera de hablar, de moverse, de bailar y hasta de vestir está cargada de energía creativa. Si bien Jamaica ha tenida una fuerte influencia cultural europea y africana, ha sabido recoger y fusionar estas tendencias para crear su propia identidad cultural, plenamente arraigada en cada habitante.

Devenida en nación independiente el 6 de agosto de 1962, Jamaica conserva vestigios de su rica historia y sus mezclas interculturales permitieron el surgimiento de formas religiosas como la rastafari, consideradas en los círculos devotos tradicionales como representaciones de rebelión en tiempos coloniales y en contra del statu quo.

Su impronta está estampada en la música, la pintura, la escultura y la alfarería. Los artistas trabajan con una gran variedad de estilos, ya sean académicos, autodidactas o intuitivos. Hay obras de arte por todas partes, del mismo modo que manifestaciones religiosas, a tal punto que el libro de los récords Guinness afirma que es el país del mundo con más iglesias por kilómetro cuadrado.

La experiencia Jamaica implica bailar con su ritmo. Los jamaiquinos afirman con orgullo que “su corazón no ha dejado nunca de bailar”. Apasionados por el latido del reggae, en cuanto empieza a sonar la música, las caderas comienzan a contornearse y las manos promueven el sonido de las palmas. La música tradicional adquiere un valor primordial ya que desde sus orígenes ha sido utilizada como una herramienta de libertad personal, de manifestación y expresión.

Imperdibles. Montego Bay.
Pisada en 1494 por Cristóbal Colón y denominada “El golfo de buen tiempo”, Montego Bay es más que un destino turístico, es también una ciudad auténtica con una historia de muchos años.

La bahía es un destino de ensueño gracias a la confluencia de su belleza natural y el lujo impulsado por la mano del hombre. La famosa avenida Hip Strip está repleta de tiendas, restaurantes, pubs y algunos clubes nocturnos. También para los amantes del golf ofrece los mejores campos profesionales situados en lujosos complejos turísticos y las imponentes y tradicionales casas coloniales.

Este rincón del mundo es además la meca para los amantes de los deportes acuáticos, que se complacen con la navegación,  esquí acuático, esquí remolcado con un paracaídas, excursiones en barcos y pesca.

Ocho Ríos. Por la preciosidad surgente de las cascadas, el Dunn's River Falls es una de las principales atracciones de Jamaica que queda registrada en cada cámara fotográfica que ronde el lugar. Esta serie de cascadas que conectan las montañas al mar dieron origen a su nombre. Actualmente Ocho Ríos es el lugar más visitado de Jamaica: unos 700.000 turistas se dan cita en sus playas cada año para instalarse en la comodidad de los complejos all inclusive que se levantan a orillas del mar.

A 20 kilómetros de Ocho Ríos, en el pueblo de Oracabessa, se encuentra la mítica playa de James Bond, que obtiene su nombre porque el creador del legendario personaje, Ian Fleming, residió allí algún tiempo. En esa zona se filmó la película Dr. No.

Port Antonio. Desde sus días en que los ricos y famosos de Hollywood lo utilizaron como el mejor destino secreto para vacacionar, el patrimonio de paisajes majestuosos de Puerto Antonio se convirtió en un destino inmejorable para aquellos viajeros que buscan conocer la auténtica isla.

Tal vez una de las playas más famosa sea Blue Lagoon Beach, donde se rodó parte del célebre filme La Laguna Azul, con la hermosa actriz Brooke Shields. Puerto Antonio es una absoluta muestra premiada de las mejores obras de la naturaleza gracias a las paredes de las verdes laderas, llenas de luz, que se deslizan hacia aguas cristalinas. La paz y el encanto de Puerto Antonio crean una magia romántica que hechiza y seduce a sus visitantes.

Negril. Este paraíso de la libertad es un placer para la vista y el alma. Aunque es el destino favorito de familias y parejas en luna de miel, el pueblo que fue asilo de hippies en los años ‘70, mantiene una imagen de destino salvaje para las vacaciones.

Quizá esta apariencia encuentra su razón de ser en que los visitantes más osados pueden atravesar caminos de tierra, alejados de las rutas principales, y acercarse a las playas nudistas de Bloody Bay, para relajarse.

O también en que su pintoresca costa está bordeada de altísimos acantilados que emulan atemorizantes trampolines, perfectos para buscar un clavado ideal. Este lugar también posee dos magníficos regalos para los amantes de la tranquilidad y la contemplación: las cataratas Mayfield, oportunidad ideal para aflojarse en uno de sus jacuzzis naturales, y la puesta de sol, con un cielo en llamas sobre las aguas turquesas, una auténtica ceremonia para guardar en la retina.

Jamaica, esa paradisíaca isla del mar Caribe, es la tierra del reggae de Bob Marley; del “no problem” (no hay problema); del arte que se disemina a lo largo de toda su extensión, y de un estilo de vida “open mind” (mente abierta). Sus playas y costas son de las más requeridas y filmadas por el cine de Hollywood, y en Negril, enclave ubicado en su extremo oeste, un resort exclusivo convoca a nudistas.

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