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Una ciudad con forma de pez

Los orígenes del Carnaval veneciano se remontan al siglo XI, cuando el doge Vitale Falier permitió celebraciones en plazas públicas para que el pueblo se divirtiera antes de la Pascua.

Por Redacción LAVOZ.

Así, la oligarquía veneciana concedía a la población, sobre todo a las clases más bajas, un tiempo dedicado a la diversión, con fiestas, música y bailes desenfrenados, para olvidar problemas y desahogar tensiones.

Es que la República de Venecia era severa con sus normas de convivencia e imponía a los ciudadanos límites rígidos sobre cuestiones de moral y orden público.

Recién en el siglo XIII, el Carnaval fue declarado oficialmente como una festividad popular, que alcanzó el máximo apogeo en el siglo XV de manera coincidente con el período de mayor prosperidad y esplendor de la ciudad. Por esos años aristócratas, príncipes y nobles europeos llegaban a Venecia para divertirse y disfrutar del libertinaje tras el anonimato de las máscaras.

El Carnaval se convirtió así en la época del año en la que todo estaba permitido y en la que era posible liberar el cuerpo y la mente de cualquier atadura moral, y dejarse llevar a un mundo de placeres libertinos. El Carnaval permitía romper las ataduras de las clases acomodadas y dar a las clases humildes la ilusión de ser iguales a los ricos, por unos días.

Hacia finales del siglo XVIII, la Serenísima República de Venecia no era más que una pálida sombra de lo que había llegado a ser otrora. En 1797, la ciudad fue conquistada por Napoleón Bonaparte y los festejos comenzaron a ser menos fastuosos hasta que al llegar los Austrias, en 1814, los carnavales fueron prohibidos. Recién en 1979 se restablecieron y desde ahí, año tras año la gente comenzó a disfrazarse con trajes de época de los siglos XVII y XVIII.

También comenzaron a organizarse fiestas privadas en los grandes y suntuosos palacios. Los precios de las entradas para esas fiestas suelen ser muy altos y una noche puede llegar a costar hasta 500 euros.

Desde su reinstauración, los carnavales de Venecia son una fiesta que no paran de crecer y convocan a millones de turistas de todo el mundo que se acercan no sólo para conocer la ciudad sino también para vivirla y disfrutarla.

Una ciudad. Venecia está muy bien conectada al resto de Italia y del mundo, por una amplia red de ferrocarriles, autopistas y las principales compañías aéreas. Su aeropuerto es el tercero con mayor afluencia de turistas del país y uno de los más importantes de Europa.

Vista desde el aire, Venecia tiene la forma de un pez que flota sobre una laguna y que se une al continente a través de un puente que es por donde circulan trenes y vehículos.

Este pez está formado por 120 islas unidas por 440 puentes exclusivamente de uso peatonal, que cruzan cientos de canales y que le dan esa atmósfera tan particular.

Venecia está protegida del mar abierto por una franja angosta de tierra llamada lido (Lido de Venecia), famoso por sus establecimientos balnearios y por la Muestra de Cine que se celebra todos los años. La ciudad fue por más de un milenio capital de la República de Venecia y por esto fue conocida como la Serenísima, la Dominante y la Reina del Adriático, que es el mar sobre el que se asoma.

Para conocer. Todos los lugares que merecen visitarse se encuentran en el centro histórico de la ciudad: la Plaza de San Marcos, la basílica y el campanario. También están el Palacio Ducal y el Puente de los Suspiros; el Arsenal, las basílicas de Santa María de la Salud y de Santa María

Gloriosa de los Frari, junto a grandes museos que testimonian la riqueza artística y cultural.

Sobre el Canal Grande, principal vía de comunicación que tiene la ciudad y que la divide en dos a lo largo de 3.800 metros, se asoman los principales y magníficos palacios pertenecientes a la gran aristocracia veneciana. Son edificios que datan en su mayoría de los siglos XIV y XV, y que manifiestan el esplendor arquitectónico y el bienestar económico que desde un principio tuvo la República de Venecia.

Por sus características urbanísticas y por su patrimonio artístico, Venecia está considerada como una de las ciudades más hermosas del mundo y, junto a su laguna, forman parte del Patrimonio de la Humanidad tutelado por la Unesco.

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