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Un recorrido virtual por los hoteles de película

Muchas veces el cine ha usado a los hoteles como sets de filmación. Aquí, algunos para visitarlos desde la pantalla. 

Por Silvina Pini (Especial).

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Desde siempre, los hoteles han tenido un especial atractivo para los directores de cine. Desde el tenebroso Stanley, que aún permanece abierto y donde Jack Nicholson enloquecía en El resplandor, hasta aquellos glamorosos donde las divas y galanes de la pantalla se han besado, bailado y traicionado mutuamente. La lista es infinita y algunos han aparecido varias veces, como el Bellagio y el Caesars Palace, de Las Vegas (¿Qué pasó ayer?, Rain Man, Ocean Eleven); el Savoy, de Londres (Notting Hill); Westin Grand Berlin, en Alemania (Bourne) y el Danieli de Venecia (El Turista).

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Ojos bien abiertos en Londres

La Royal Suite de The Lanesborough, transformada en imponente sala de billar, fue el escenario que eligió Stanley Kubrick para filmar varias escenas de Ojos bien cerrados (1999) con Nicole Kidman y Tom Cruise. La suite de 269 metros cuadrados, sala de estar, cocina y tres dormitorios incluye también servicio de mayordomo 24 horas y el uso de un Bentley con chofer. Su costo parte de los 15.400 dólares. Está ubicado en Knightsbridge, frente al Hyde Park, a minutos de Harrods y de Sloane St.

Son 93 habitaciones de las cuales 43 son suites de lujo. Al igual que todo el hotel, las habitaciones están ambientadas con muebles clásicos de 1820 y obras de arte del siglo XIX que aportan ese toque Regency tan británico. El restaurante Céleste ganó su primera estrella Michelin al año de ser inaugurado.

La Royal Suite del hotel The Lanesborough, un set de filmación por excelencia. (Mario Cherrutti)

Berlín para la Garbo

En 1932 el Oscar a la mejor película se lo llevó Grand Hotel, protagonizada por Greta Garbo y filmada en el Adlon Kempinsky, ubicado frente a las Puertas de Brandenburgo, en Berlín. Casi setenta años después, Liam Neeson recorría sus pasillos cuando filmó Unknown (2011). El hotel, de la cadena Kempinski, cuenta con 382 habitaciones clasificadas en 13 categorías, además de una enorme piscina y una gran terraza, perfecta para ver el atardecer con una copa. Hay cuatro bares y cinco restaurantes, desde el elegante Lorenz Adlon, ganador de dos estrellas Michelin.

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Glamour y tap en Rio

Sobre una de las playas más famosas del mundo abrió sus puertas en 1923 el Copacabana Palace, cuyo diseño se inspiró en otros dos hoteles, el Negresco de Niza y el Carlton de Cannes. Tiene 245 habitaciones y suites, 147 de las cuales se encuentran en el edificio principal y son las más lujosas, aunque todas tienen vista al mar. Por aquí anduvo dando pasos de baile la pareja de oro de Hollywood, Fred Astaire y Ginger Rogers, en 1933, cuando filmaron Flying Down to Rio. Orson Welles y su novia mexicana Dolores del Rio vivieron en el hotel los ocho meses de rodaje de It’s All True (1942), que Welles filmó al año siguiente de Citizen Kane. El director solía emborracharse y destruir la habitación. Una vez llegó a tirar un piano por la ventana que cayó en la piscina.

Una lista infinita de galanes y divas de la pantalla se hospedaron allí desde entonces, desde Kim Novak, Gene Kelly y Brigitte Bardot a John Wayne.

Villa Casa Casuarina, crimen a su puerta

En la concurrida Ocean Drive, en Miami Beach, se destaca una casona de estilo español de 1930 con una estatua de Afrodita en la entrada. Justamente esa imagen de la diosa del amor fue lo que cautivó a Gianni Versace en 1992, cuando pasaba sus vacaciones en Miami, y la última que vio cuando cayó asesinado en 1997 en las escalinatas de la entrada.

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Versace pagó casi tres millones de dólares por la casa y el pequeño hotel Revere lindero e invirtió otros 32 para convertirlo en 10 suites de lujo donde no faltan los frescos, tapices, fuentes y esculturas y hasta una piscina realizada en mosaicos, muchos de ellos de oro 24 quilates. Funciona además el restaurante Gianni que tuvo como primer cocinero a Donato de Santis, que se mudó a Argentina después del trágico final. En 2018 se filmó la miniserie El asesinato de Gianni Versace, de nueve capítulos, en la que participó Ricky Martin.

Villa Casa Casuarina, en Miami. (Mario Cherrutti)

Nueva York, el gran set

Definitivamente Nueva York es la ciudad más filmada del mundo, al punto que instaló un género: el de películas de Nueva York. Y entre los hoteles, el Plaza, sobre la 5ta Avenida, fue escenario de Desayuno en Tiffany’s (1961), Cocodrilo Dundee (1986), Perfume de mujer (1992), Casi famosos (2000) y Guerra de novias (2009), por nombrar sólo algunas.

En el emblemático hotel Chelsea se filmaron varias escenas entre Kim Basinger y Mickey Rourke en Nueve semanas y media (1986). El Waldorf Astoria fue el set de 20 películas, entre ellas El Padrino III (1990), Hannah y sus hermanas (1986), Alfie (2002) y El gran Gatsby (1974).

The Mark, en el Upper East, el lugar elegido por las celebridades. (Mario Cherrutti)

Pero Manhattan esconde clubes secretos a donde van las celebrities cuando se apagan las luces de los sets. The Mark, en el Upper East, es el hotel que eligen antes de las galas MET Renée Zellweger, Justin Timberlake, Scarlett Johansson, Katie Holmes, Russell Crowe o Naomi Watts, mientras que The Greenwich, en Tribeca, es propiedad de Robert de Niro, quien tiene en el barrio varios restaurantes y su productora de cine.

El hotel, de 85 habitaciones con vistas al río Hudson, está ambientado como si fuera la casa del propio de Niro y no es infrecuente toparse con el actor de Taxi Driver en el drawing room, una sala exclusiva para los huéspedes. El restaurante Locanda Verde, con entrada independiente, ofrece una cocina italiana moderna y está decorado, al igual que el hotel, con obras del padre de De Niro, un artista plástico que vivió toda su vida en Tribeca. Suelen verse por allí a Meryl Streep y Scarlett Johansson.

The Greenwich, en Tribeca, propiedad de Robert De Niro. (Mario Cherrutti)

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