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Un crucero por el Amazonas

El viajero que llegue con intenciones de hacer un viaje por el río, en plan de turismo de aventuras, lo que más notará es que, con temperaturas promedio de 30º de máxima y 23º de mínima, lo que mata es la humedad.

Por Redacción LAVOZ.

 

Que nace en Perú; que tiene 6.700 kilómetros de largo; que recorre 7.000 kilómetros; que su nombre proviene de una tribu de mujeres guerreras; que no, que significa “rompe canoas”. Lo cierto es que los estudiosos no se ponen de acuerdo con respecto al Amazonas, o el Solimoes. Para zanjar esa discusión, acá lo llamaremos Amazonas.

El viajero que llegue con intenciones de hacer un viaje por el río, en plan de turismo de aventuras, lo que más notará es que, con temperaturas promedio de 30º de máxima y 23º de mínima, lo que mata es la humedad.

El primer placer es disfrutar del aire acondicionado y el cóctel de bienvenida al abordar el Iberostar Grand Amazon, crucero de 1.500 toneladas; cuatro cubiertas y 74 camarotes, dos de ellos suite, todos con balcones; dos piscinas y jacuzzi en cubierta; dos restaurantes, y sistema todo (pero todo) incluido.

Serán cuatro días y tres noches, navegando por ese río tan ancho que parece un mar, de aguas aleonadas, que baña costas de tierras rojizas y verde selva. De diciembre a mayo, en la época de las lluvias, el Amazonas crece hasta 20 metros y deja su huella en las costas. En junio comienza la temporada seca y las aguas descienden.

El programa del crucero contempla varios desembarcos en lanchones con poderosos motores fuera de borda, para 22 pasajeros, en los que se realizan las excursiones.

Los paseos implican navegar por bellos igarapes (brazos del río o canales) y desembarcar para hacer un trekking por la selva (mata) amazónica y conocer cómo viven las familias en esa región. Hay pequeños poblados y caseríos, cuyas casas de madera están montadas sobre palafitos, para evitar que se inunden en la época de “llena”. También se accede, con un guía del mismo crucero, a información sobre la flora y fauna y cómo se extraía el caucho.

En otro paseo, será posible pescar pirañas y observar a los yacarés dormitando al sol, en las costas. Entre estos “bichitos”, hay algunos de la especie yacaré açú o negro, que llegan a medir tres metros de longitud. El otro tipo de yacaré que se observa en esa zona es el amarillo, que también desarrolla gran tamaño en su adultez.

Una de las excursiones programadas, nocturna, es salir con una de las lanchas con el guía en proa, munido de un potente reflector. A una seña del experto guía, el conductor de la embarcación se acerca lentamente a la costa y allí están: los yacarés permanecen quietos, como aletargados, con sus grandes ojos en la superficie.

Al ser encandilados por la luz del reflector, permiten que la lancha se acerque hasta centímetros de ellos. Si el tamaño lo permite, el audaz guía lo toma de la parte de atrás de la cabeza y de la cola y lo saca del agua, para que los “aventureros” tomen sus recuerdos fotográficos.

Luego vendrá otra excursión que no hay que perderse: navegar en el encuentro de las aguas. Un maravilloso fenómeno natural en el cual, las aguas del río Negro y del Amazonas se encuentran y comienzan su viaje juntos, pero no mezclados.

Resulta increíble ver cómo, las amarronadas y turbias aguas del Amazonas se unen a las del río Negro, que no son negras sino color té, pero mucho más claras que las de su vecino.

Sin entrar en explicaciones técnicas, nos quedamos con la versión del guía, Rafael: las diferencias de temperatura y densidad son tan grandes que ambos río corren paralelos por el mismo cauce sin mezclarse.

Unos kilómetros más adelante sus aguas comienzan a mezclarse, hasta fundirse en un gran caudal llamado, por supuesto, río Amazonas.

En alguna de esas excursiones, si tiene suerte, podrá ver a los delfines “pico de botella” que saltan junto a la lancha, en un juego en el que parecen saludar a los visitantes y a la vez evitar ser fotografiados.

Si esa suerte es mayor, podrá ver un delfín rosado, al que en la región llaman boto. Pero este cetáceo está acompañado por una leyenda muy peculiar: los nativos creen que el boto, por las noches, se convierte en un apuesto joven que sale del agua y se encamina hacia los poblados y asentamientos humanos, donde toma a las mujeres, solteras o casadas, y las convierte en futuras madres.

Los escépticos, que no atienden a este tipo de cuentos, opinan que ese es el argumento ideal para aquellas mujeres que quedan en situación “embarazosa” y deben dar explicaciones a maridos, novios o padres.

Este no es un viaje convencional; no se trata de turismo clásico, y tampoco cumple los requisitos de unas vacaciones tradicionales.

Pero si le gusta la aventura, el contacto con la naturaleza, el descubrimiento de otras formas de vida y paisajes e imágenes inolvidables, ponga ropa liviana y cómoda, calzado apropiado, gorra, anteojos para el sol, protector solar y repelente para mosquitos en el bolso y vaya. No se arrepentirá.

Lo que hay que saber

Paquete con aéreos y crucero: el paquete incluye pasajes aéreos con GOL; traslados aeropuerto / Hotel Tropical / Aeropuerto; traslados Hotel Tropical / Iberostar Grand Amazon / Hotel Tropical; city tour en la ciudad de Manaos; una noche de alojamiento en Hotel Tropical, en habitación Standard con desayuno; tres noches en Iberostar Grand Amazon navegando el río Solimoes, con régimen todo incluido; camarotes con balcón, y una noche más de alojamiento en Hotel Tropical, con desayuno. Precio por pasajero, en base doble, U$S 2.139 + U$S 209 de impuestos y tasas.

Más información: Comité Visite Brasil, Embajada del Brasil en Buenos Aires, Cerrito 1350, entrepiso, CP C1010AAB; teléfono (011) 4515-2422; fax (011) 4515-2403; E-mail: turismo@brasil.org.ar;  página en Internet: www.visitbrasil.com

 

 

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