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Imperdibles

La Última Cena de Leonardo da Vinci: la obra más difícil de ver

"La Última Cena", de Leonardo Da Vinci, se encuentra en Milán y se necesitan varios meses de anticipación para comprar una entrada. Algunos tips para conseguirlo y la info para entender su importancia.

Por M. Carla Oller (Especial).

Son casi 20 los años que Leonardo Da Vinci pasó en Milán, y su producción artística al servicio del duque Ludovico Sforza iniciada en el 1482 ha dejado una marca indeleble en una ciudad que hoy lo celebra, a 500 años de su muerte. El Cenacolo, como se conoce esa obra en Italia, se encuentra en el refectorio de la Iglesia Santa María delle Grazie y su última restauración tardó nada menos que dos décadas (fue terminada en 1999).

Restauro. Diez fueron los intentos de recuperación que se le realizaron a la obra. El último y definitivo lo hizo una mujer: Pinin Brambilla Barcilon. (M. Carla Oller)

Cuatro años tardó Leonardo en pintar esta maravillosa interpretación de La Última Cena, obra a la que el genio sumó todas sus ideas ligadas a la iluminación, los estudios de anatomía, la óptica y la perspectiva, sin dudas el gran aporte del arte Renacentista.

Esta imagen de los apóstoles había sido siempre un tema de gran tradición en el arte medieval, sin embargo Leonardo dotará el momento de ricos significados y alusiones simbólicas: Da Vinci elegirá un momento exacto, aquel en que Jesús declara: “Uno de ustedes me va a entregar”. Ese momento le permitirá a Leonardo explayarse sobre las diferentes reacciones de los apóstoles, que según su posición en la mesa, su temperamento, su pasión, su edad y hasta su clase social, responderán al anuncio.

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Los apóstoles sentados en los extremos de la mesa se preguntan: “¿Qué dijo?”; Pedro agarra un cuchillo, Andrés expresa con las manos un “yo no fui”, mientras Judas aprieta fuertemente una bolsa con dinero. La tensión y la emoción sobrevuelan la obra, y los escasos 15 minutos de rigor para conocerla hacen que la experiencia sea aún más excitante.

Miles de personas se acercan a contemplar la pintura más famosa de Leonardo Da Vinci. (123RF)

Leonardo hace una búsqueda de veracidad; él no se basará en leyendas ni en mitos sino en investigaciones biográficas y en datos reales. Cuentan los historiadores que solía vérselo al pintor recorriendo mercados y poblados cercanos buscando inspiración para el diseño de las manos, las orejas y las narices de sus personajes. Muchas fueron también las cartas de protesta que los monjes le enviaban al duque, ya que durante los cuatro años de trabajo, el comedor del convento quedó inhabilitado.

Como Leonardo tenía la imperiosa necesidad de corregir sus dibujos, decide cambiar la técnica del fresco por un técnica mixta de témpera al huevo. Eso, sumado a que la obra se realizó en la húmeda pared posterior de la cocina de la iglesia, provocaron que la pintura apenas unos años después de ser terminada ya comenzara a perderse.

Una entrada imposible

Las entradas para ver La Última Cena se pueden conseguir a través del sitio web oficial por un valor de 12 euros. Eso sí, hay que armarse de paciencia. Los tickets suelen ponerse a la venta con cuatro meses de anticipación, y en muy poco tiempo se agotan. Si tenemos una fecha de viaje precisa se debe hacer un seguimiento del sitio hasta dar con el día.

Otra forma de conseguir billetes es por teléfono, aunque no todas las operadoras hablan español.

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Si ambas opciones están agotadas, otra posibilidad es conseguir algún tour privado cuyos costos tienden a superar los 45 euros y también suelen agotarse. Hay varios sitios que ofrecen tours por la ciudad en español, con visitas guiadas a La Última Cena y a la iglesia, reestructurada por el célebre arquitecto renacentista Donato Bramante. Si esta alternativa tampoco funciona, se puede ir bien temprano hasta la iglesia y preguntar si han quedado tickets sin vender. Las guías que tienen billetes extras suelen revenderlos, es cuestión de suerte.

La Viña de Leonardo. Frente a la iglesia se encuentra la casa donde vivió el genio, conocida por ser el lugar donde producía su propio vino. (M. Carla Oller)

Datos útiles

CÓMO LLEGAR. La iglesia se encuentra en Piazza Santa María delle Grazie, 2. Se puede llegar en la Metro 1 y 2 y bajar en Estación Cadorna.

DÓNDE COMPRAR. En el sitio oficial www.cenacolovinciano.vivaticket.it se pueden conseguir los tickets a € 12 con tarjeta de crédito. Máximo cinco tickets por compra. El sitio www.freetours.com, suele tener entradas para tours privados en español. Para comprar por teléfono llamar al +39 02 92800360, de lunes a sábado de 8 a 18.30 hora de Italia. Es obligatorio llegar con 20 minutos de anticipación y se pueden conseguir audioguías en español por unos 5 euros extras. Hasta el 12 de enero de 2020, a la entrada del Cenacolo se le puede sumar la entrada a otros cuatro museos de la ciudad donde hay obras de Leonardo. Se llama 5xLeonardo y cuesta € 40. Sólo por compra telefónica.

QUÉ HACER. Con la app Cenacolo Vinciano se puede sustituir la audio guía y descargar mapas con los lugares donde Leonardo vivió y trabajó en Milán, como de otros museos con obras del genio del Renacimiento. Esta herramienta tiene además audios especiales para los más chicos y para no videntes.

PARA SABER. La iglesia Santa María delle Grazie fue completamente bombardeada durante la ofensiva aliada en Milán, en septiembre de 1943. Gracias a los monjes que cubrieron la Última Cena con sacos de arena, la obra logró sobrevivir hasta nuestros días. El ingreso a la Iglesia es completamente gratuito y se puede ver La fusión de la vieja iglesia medieval, realizada bajo el canon del gótico lombardo, y las intervenciones del renacentista arquitecto Bramante.

Las bolsas de arena que cubrieron la pared durante los bombardeos de los aliados a Milán en el verano del '43. Es un verdadero milagro que la obra haya sobrevivido hasta nuestros días.

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