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Turismo sin impacto en el Amazonas

La selva amazónica es la más importante del planeta. Cada año, un grupo guiado por una asociación cordobesa viaja hacia su interior.

Por Alejandra Boldo (Especial).

El Amazonas es la selva tropical más extensa del mundo. Conocida como el pulmón verde del planeta, tiene una extensión de casi seis millones de kilómetros cuadrados. La región alberga una enorme riqueza biológica y cultural y el mayor reservorio de agua dulce. Pero, al mismo tiempo, es una de las zonas más amenazadas.

Incluso el turismo constituye un riesgo para este destino, que es compartido por nueve países. Por eso, visitarlo requiere la pisada sigilosa de quien ingresa a un sitio sagrado, y la mejor propuesta es entrar “en puntas de pie”.

Desde 2008, Pumakawa, una asociación civil cordobesa sin fines de lucro que se dedica a la recuperación de la fauna silvestre y la restauración del monte nativo, organiza un viaje anual al interior de la selva, durante una semana, sin impactar en el medio ambiente.

La propuesta, guiada por la presidenta de la asociación, Kai Pacha, comienza con un viaje en avión de Córdoba a Iquitos, Perú. Lo que sigue son varias horas río abajo en canoa, hasta llegar a una comunidad en la que una casa de familia se convierte en hospedaje. En vivir con y como ellos, sin privilegios, consiste el resto de la aventura.

“Este tipo de viajes requiere de una preparación que permita llevar la mente blanda y desnudar nuestros condicionamientos. Una lista de valores y de reglas, para no anclar los tacos en la tierra ni deslumbrar con espejitos, permite alcanzar algo mucho mayor: ser impactados. La selva penetra en cada uno por su belleza, por el caudal insospechable de ternura, conexión y felicidad de su gente”, grafica Kai, quien fue distinguida como candidata al premio Cordobés del año 2016 que entrega La Voz.

Turismo solidario

Los próximos viajes selva adentro serán en mayo y en noviembre. Más allá de descubrir este impresionante lugar sin invadirlo, los viajeros también participan de una acción solidaria.

Cada año, Pumakawa colabora con las comunidades originarias. Durante el último viaje, ayudó con la terminación del techo de una escuela para que los niños que quedaban aislados en tiempos de la crecida del río pudieran seguir concurriendo a clases. Para este año, está previsto llevar útiles y elementos para que las clases sean más confortables, además de dictar un taller sobre basura inorgánica.

La sorprendente selva

La jungla amazónica está repartida entre nueve países: Brasil, Perú, Colombia, Bolivia, Ecuador, Guyana, Venezuela, Surinam y Guayana Francesa.

Allí, los árboles tienen 60 metros de altura en promedio, y la mayoría son de más de mil años. Se puede navegar entre sus copas debido al río alto.

Hay que tener en cuenta que en el Amazonas sólo se consideran dos estaciones: invierno, cuando el río esta alto, y verano, cuando baja. Los delfines del río también son una leyenda: rodean los botes, emiten sonidos y desaparecen.

En un entorno en el que la diversidad de especies de plantas y animales es exuberante, la medicina vegetal representa una enorme botica dispuesta a ser descubierta.

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