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Sólo para valientes: la iglesia de calaveras de Milán

La capital lombarda esconde una insólita iglesia cuyas paredes están decoradas con miles de calaveras y huesos humanos en un macabro rococó.

Por Carla Oller (Especial).

Todos los que vienen a Milán, Italia, terminan con la boca abierta al llegar al Duomo, esa catedral gótica única para la cual se necesitaron 500 años de trabajo y cuya belleza es impactante. Pero lo que nadie sabe es que a un par de cuadras de allí, una pequeña iglesia esconde un macabro secreto: su decoración fue enteramente realizada con restos óseos humanos.

De época medieval, los orígenes de San Bernardino alle Ossa data del año 1127, cuando se construye en ese lugar un hospital para leprosos y, junto a él, un pequeño cementerio que en poco menos de 100 años se quedó sin lugar para los difuntos. Para solucionar el problema, se decidió construir un depósito para alojar los huesos, un osario. Con el paso del tiempo se levanta allí una pequeña iglesia bautizada como Maria Addolorata ed ai santi Ambrogio e Sebastiano.

En el osario, los huesos fueron colocados sobre las paredes para formar parte de la decoración. (Carla Oller)

La parroquia fue construida por los monjes Disciplini, una cofradía que practicaba la autoflagelación mientras los fieles decían sus oraciones, muy conocidos en aquellas épocas por ir vestidos con una bata abierta en la espalda, para que puedan verse las cicatrices, y una capucha que sólo dejaba ver sus ojos.

Los Disciplini también hacían culto a los muertos, algo que se confirma con los cuerpos momificados en el putridarium debajo de la iglesia. Esa relación particular que tenían estos monjes con la muerte es el motivo por el cual su iglesia luce así: había que impresionar a los fieles y concientizarlos sobre la fugacidad de la vida terrena.

A quién pertenecían estos huesos no se sabe a ciencia cierta: algunos historiadores piensan que podría tratarse de mártires cristianos muertos en batalla durante las Cruzadas, entrados los años mil; para otros se trata de milaneses asesinados por los godos, en los alrededores del 539 d.C.

El osario

Tibias, cráneos y fémures están dispuestos geométricamente en las altas paredes formando lúgubres composiciones de cruces. (Carla Oller)

San Bernardino alle Ossa es una iglesia inquietante, y eso se percibe apenas uno entra. Pasando por la pequeña puerta de madera del ingreso (la capilla se parece más a una casa que a un templo religioso) se puede ver el altar mayor y junto a él una reja que lleva a la cripta donde los Disciplini se flagelaban. A mano derecha, un pequeño cartel indica el camino hacia el osario.

Atravesando un oscuro pasillo, con velas encendidas y ornamentos varios, se llega a la capilla. Tibias, cráneos y fémures están dispuestos geométricamente en las altas paredes formando lúgubres composiciones de cruces. En las partes más bajas, miles de calaveras humanas son contenidas dentro de unas rejas: ahí fueron a parar los condenados a muerte. Los huesos están por todos lados, y el olor que se respira, entre humedad y sugestión, es realmente perturbante.

Entre todo este contexto de terror, un detalle nos devuelve la esperanza: el techo. Un hermoso fresco realizado por Sebastiano Ricci, el artista encargado de llevar a Milán la pintura véneta barroca. Con el nombre Triunfo de las almas en un vuelo de ángeles, la pintura nos habla de las almas ascendiendo al paraíso y otorga un poco de color a la oscura habitación.

Completan la sala un pequeño altar con la estatua de Nuestra Señora Dolorosa de Soledad (Santa María de los Dolores), vestida con una bata blanca y un manto negro que recuerda la vestimenta folclórica española. Efectivamente, la estatua fue colocada a mediados del siglo XVII durante la dominación de los aragoneses en la ciudad.

También hay lugar para las leyendas

Los orígenes de la iglesia y el osario se remontan al siglo XIII. (Carla Oller)

Mitos y leyendas urbanas completan la historia de esta iglesia del terror. Entre las calaveras colocadas en las rejas más bajas, es usual encontrar pequeños papelitos. Se dice que es posible dejarle mensajes a nuestros muertos, que ellos podrán leerlos en el más allá.

La noche del 1º de noviembre, el día de Todos los Santos, se rumorea que una niña realiza una danza macabra en el interior del osario, haciendo que los esqueletos allí presentes también cobren vida. De imposible comprobación, el mito asegura que pasando delante de la iglesia esa noche se puede escuchar el crujir de los huesos.

La iglesia fue reconstruida en 1712 tras un devastador incendio que hizo colapsar la estructura, pero no el osario, que sobrevivió intacto a las llamas. Creer o reventar.

Datos útiles

Inquietante y tenebrosa. Así es esta particular iglesia de Milán. (Carla Oller)

Dónde. San Bernardino alle Ossa se encuentra en Piazza Santo Stefano, junto a la iglesia Santo Stefano. El complejo religioso acoge a la comunidad de inmigrantes de Milán, quienes celebran allí sus misas en sus propias lenguas. Las comunidades ecuatoriana, salvadoreña, filipina y esrilanqués son las principales.

Visitas. Recorrer la iglesia y el osario es completamente gratuito, aunque en el interior pueden dejarse ofrendas. Está abierta de lunes a sábados, de 9 a 18, y cierra los domingos. Una visita guiada puede costar entre 12 y 17 euros. En www.gibart.it se pueden reservar en inglés o en italiano.

Curiosidades. Dentro de la iglesia se encuentran las sepulturas de la familia de Cristóbal Colón. El osario fue copiado por el rey de Portugal, quien decidió hacer una capilla similar en Évora tras visitarla.

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