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Snorkel, encuentro con tiburones, cerdos nadadores, iguanas y mantarrayas

Un recorrido por exóticas playas de Bahamas. Conocé Atlantis, el colosal complejo hotelero. Bahamas: historia y playas de ensueño. Galería de fotos.

A menos de una hora de Nassau en una pequeña embarcación de Stuart Cove’s hay lugares de ensueño para realizar actividades de buceo o snorkel. El mar pasa del verde y los turquesas a los azules extremos. La profundidad suele rondar los 5 metros y los arrecifes son una tentación para los turistas y amantes de la naturaleza.

Sumergirse, ver cientos de peces de colores, y observar de forma nítida el entorno, es algo único en Bahamas. El agua es cristalina. Las excursiones varían sus precios según los servicios contratados. Desde 75 dólares para hacer sólo snorkel o hasta 170 para bucear y darle de comer a una familia tiburones de más de dos metros de largo.

No fue casualidad que una de las películas de Tiburón se haya filmado en Bahamas. La sensación de nadar y observar a pocos metros a estos “reyes del océano”, en su hábitat natural, es de alto impacto, no apto para miedosos. No ría (no se mueva) sólo obsérvelos. Son únicos.

Además de hacer snorkel, subamarinismo individual o buceo en cavernas, recientemente se abrió una nueva atracción que incluye esculturas (de más de 5 metros y 60 toneladas) sumergidas al suroeste de Nueva Providencia.

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Las islas de Exuma, otra atracción

Las islas de Exuma, situadas al sureste de Bahamas, poseen una belleza natural inigualable. Los bahameños dicen que en esa zona hay un islote “para cada día del año”, y es verdad, son unos 360 terruños que deparan -cada uno- aventuras diferentes.

Desde Nassau se puede acceder en vuelos de cabotaje, hidroavión, o por lanchas ultrarrápidas que llegan en unas dos horas. El tour en embarcaciones cuesta unos 175 dólares por persona (con comida incluida).

Una de las islas está llena de simpáticas iguanas – si es que vale el término- que degustan frutas y comen casi de la mano de los turistas.

También existe la idílica playa Big Major Cay o Pig Beach donde cerdos, de forma inexplicable, se adaptaron a la vida en el mar y nadan e interactúan con los turistas.

Se cree que los “chanchitos nadadores” fueron abandonados por una embarcación  y en su evolución se transformaron en expertos “anfibios”.

En otra de las islas, mantarrayas y tiburones se acercan a los turistas. A pedido de los guías, cuando uno los tiene cerca, hay que tratar de no moverse, sino esperar que solos se alejen. A las rayas se las puede alimentar con la mano. La sensación es única y si se quiere divertida.

En cambio, ver cómo los guías alimentan a los tiburones es comparable con tirarle una costeleta a una jauría hambrienta de rottweillers. Despedazan las presas e imponen respeto.

Nadar en las cristalinas aguas de Exuma es una aventura reconfortante, en la que sólo se debe estar atento. El paraíso existe.

Lo que hay que saber

  • Cómo llegar.  En avión: desde Buenos Aires (U 1451 con impuestos incluidos) y desde Córdoba (U 1447) a través de Copa Airlines vía Panamá.
  • Dónde dormir. Atlantis: habitaciones desde 300 dólares (acceso al parque acuático,  acuario y piscinas, entre otros servicios). Meliá: all inclusive desde 350 dólares.
  • Isla Exuma: tour en lancha rápida desde 175 dólares.
  • Snorkel: paseos en lancha con paradas para nadar, desde 100 dólares.
  • Atención: Para ingresar a Bahamas se exige el certificado de vacunación contra la fiebre amarilla.
  • Más información. www.bahamasturismo.es