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Exóticos

Recorriendo Nueva Zelanda

En este lugar encontramos un paisaje que recuerda a los patagónicos: cetáceos, glaciares, bosques, ríos y hasta el viento. 

Por Pablo Sigismondi (Especial).

Isla Sur, la otra Patagonia

Los delfines saltan y se retuercen en el horizonte desparejo del mar; una marea de miles de albatros a toda velocidad aletean sobre nuestras cabezas y dejan en sombra la lejana costa. Las ballenas asoman su lomo sobre el agua helada. 

El guía comenta que “para los maoríes la naturaleza es sagrada porque en ella habitan los dioses y, además, todo lo que hay en ella también lo es: las montañas, los ríos, los bosques, los animales...En la naturaleza habita el espíritu sagrado, Mana, que incluso se transmite a los objetos producidos por el hombre. Por eso, cuando se prohibió la caza de ballenas, en 1922, sentimos paz en el espíritu. Ese es el lugar de encuentro, donde el Mana está presente”. 

FOTOGRAFÍAS. Increíbles imágenes de Nueva Zelanda

En el tren transalpino

A 181 kilómetros de Kaikoura, más al sur, se levanta la ciudad de Christchurch, la urbe más poblada en Te Wai Pounamu (Isla Sur). Desde aquí parte el viaje en el tren transalpino, que atraviesa la cadena de los Alpes neozelandeses y nos transporta a la costa del poniente, tras un trayecto que dura poco más de cuatro horas. Un coche mirador, especialmente acondicionado, brinda la posibilidad de un contacto directo con el paisaje y las altas cumbres de picos agudos y cubiertos de hielo y glaciares. 

El tren arriba a la localidad de Greymouth, un poblado situado sobre la costa del Mar de Tasmania. Allí espera otra postal patagónica: el glaciar Ka Roimata o Hine Hukatere (antes llamado Franz Josef). 

MARAVILLA. La octava maravilla del mundo

¡A saltar!

Sin embargo, la mayor adrenalina está en el próximo destino, el Skippers Canyon y el emocionante bungee­jumping. Este “juego”, que nació en Nueva Zelanda según afirman orgullosos sus habitantes, hoy posee cultores en el mundo entero. Lo que sí es verídico es que solamente aquí se puede saltar desde un puente y rebotar por el aire a 102 metros de un río. Este fue el sitio más popular de la ciudad de Queenstown hasta finales de 1990. Está ubicado al norte de la urbe, pasado el río Shotover. “Three, two, one, jump...!

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La Voz.