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La piedra más triste del mundo

Un león moribundo esculpido por Thornvaldsen en 1819 dedicado a los soldados de la Guardia Suiza 

Por Redacción Voy de Viaje.

Las obras de arte tienen la capacidad de hacernos sentir cosas cuando las observamos detenidamente: generan emociones y sensaciones que atraviesan el cuerpo y la mente. Es el caso del Monumento al León de Lucerna, conocido como el León Moribundo o el León Herido.
 
Esculpido en 1819 por el escultor danés Bertel Thorvaldsen, fue realizada en homenaje a la muerte de más de 700 milicianos de la Guardia Suiza durante la Revolución francesa en 1792. 
 
 
 
 
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Una publicación compartida de Gabriel Sepulveda (@gabo_sep) el5 Nov, 2016 a las 2:51 PDT

 
El León Moribundo, eternamente triste, está en la ciudad de Lucerna en Suiza. El escritor estadounidense Mark Twain le dedicó unas palabras que hicieron trascender esta obra como el trozo de piedra más triste del mundo, dijo exactamente: "El trozo de piedra más triste, conmovedor y contundente del mundo”. Frase incluida dentro de su crónica Inocentes del paraíso que escribió luego de unas largas temporadas allí. 

Los mercenarios de la Guardia Suiza se destacaban por dos razones principales: por ser soldados que brindaban su servicio en ejércitos extranjeros y por introducir en la guerra esquemas clásicos de combate, en especial el método militar suizo, que provocó profundos cambios en la organización y táctica de los ejércitos.

Actualmente, un pequeño ejército de 110 soldados de la Guardia Suiza se encarga de custodiar la seguridad del Sumo Pontífice, el Papa. 

 
 
 
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Una publicación compartida de Mariuxi (@mae_fotos_) el16 Abr, 2020 a las 5:44 PDT

Cuando defendían el Palacio de las Tullerías en París, Francia, los caídos fueron abandonados por Luis XVI. Esta historia fue la que utilizó el escultor para crear esta increíble pieza que genera innumerables emociones y sensaciones y es una atracción turística en sí misma. Este gran monumento está realizado en un acantilado de roca caliza en el Jardín de los Glaciares.

En su parte superior se lee en latín: Helvetiorum Fidei ac Virtuti que significa "A la lealtad y valentía de los suizos". En la parte inferior se detallan los nombres de los soldados muertos en combate y también de los sobrevivientes, 350 mercenarios suizos. 

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La Voz.