Buscar Buscar Enviar por email Enviar por email Menu Menu Red de sitios Red de sitios Reloj Reloj Reloj Reloj Twitter Twitter WhatsApp WhatsApp Facebook Facebook Pinterest Pinterest Instagram Instagram Instagram Instagram Tumblr Tumblr Google+ Google+ Reproducir video Reproducir video Pausa Pausa Ver Ver Expandir Expandir Video Video Imagen Imagen Lista Lista Compartir Compartir Enviar Enviar Anterior Anterior Anterior Anterior Siguiente Siguiente Siguiente Siguiente Cerrar Cerrar Cerrar Cerrar Voy de Viaje Voy de Viaje En Familia En Familia En Pareja En Pareja Con Amigos Con Amigos Solos Solos En Avión En Avión En Auto En Auto Tips de Viaje Tips de Viaje Gastronomía Gastronomía Exóticos Exóticos Ciudades Ciudades Playas Playas Teens Teens Cuaderno de Viaje Cuaderno de Viaje Bus Bus Crucero Crucero Aventura Aventura
Curiosidades

El pasaporte a Europa que nos prestó Astérix (y su pelea con Coronavirus)

El popular personaje compitió en una carrera contra un romano llamado Coronavirus. A los 92 años, murió Albert Uderzo de uno de sus creadores.

Por Daniel Santos (Especial).

Conocimos Lutecia, el pretérito parisino; conocimos Nicae, antes que Niza; conocimos Burdigalia, antes que Burdeos; conocimos Massilia, antes que Marsella. Las historias de Astérix nos mostraron un mundo que iba mucho más allá de las aventuras fantásticas creadas por Albert Uderzo y René Gosciny, divertidos disparates.

Fueron aproximaciones a la historia y a la geografía, y por qué no al turismo en casa, en ese mundo de césares y romanos y galos valientes, forzudos e irreductibles, ayudados por la pócima mágica pero capaces de enfrentarse de a puñados contra ejércitos temibles. Inspirada en hechos y aldeas reales, que resistieron la invasión romana.

Astérix nos llevó por ese universo en que los años eran negativos (50 antes de Cristo) pero no lo sabían, recorriendo Hispania, Grecia, Germania, Helvecia (Suecia), de la mano y el lápiz de Alfred Uderzo, que acaba de fallecer a los 92 años.

Hace unos años se decidió reeditar la colección de las historias del galo (olvidables las versiones del cine), para el encanto de nuevas generaciones. Pero los que crecieron entre las décadas de 1970 y 1980 recuerdan los libros como oro puro. No estaban en todas las casas, pero quien las tenía era el dueño del pasaporte al mundo imaginario de batallas divertidas.

Astérix tenía todos los condimentos: el triunfo de los débiles, la posibilidad de detener una invasión injusta, el esfuerzo colectivo, y un poco de magia para el bien.

En aquellos años, viajar no era tan sencillo. Ni siquiera había pantallas suficientes para conocer el mundo a distancia. Los libros eran la clave para los mayores; Astérix para los niños. Galia, Córcega, las Pirámides de Egipto, Bretaña, las costumbres tradicionales de esas regiones formidables que ni siquiera sabíamos si eran de verdad. También África, la India o Bélgica fueron escenarios de estas historias atrapantes, para las que siempre se tomaron en cuenta distintas costumbres de cada lugar, o incluso sus figuras emblemáticas.

El 2017 salió la penúltima aventura, Astérix en Italia, que lleva el número 37 de la saga, aunque ya sin los creadores originales (como en las anteriores dos). La historia transcurre en Roma, donde se debe correr la carrera Transitálica, de la que participan Obélix y Astérix. 

Hay un corredor romano, que para Julio César debe ganar sí o sí, y hará hasta lo imposible: se llama Coronavirus, y su ayudante es Bacillus. 

Para no hacer spoilers, no contamos el final. ¿Habrá vencido Coronavirus a los héreos?

2016. Todos los derechos reservados.
La Voz.