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El paraíso en las Grutas de Tonantolgo, con aguas termales en el precipicio

El lugar está a sólo tres horas desde Ciudad de México, y las piletas de aguas termales parecen levitar. 

Por Mariana Otero (Especial).

La imagen es espectacular: desde un cañón profundo de rocas y verdes intensos, piscinas de aguas termales parecen levitar sobre el precipicio. Son las Grutas de Tonantolgo, un complejo termal en San Cristóbal, en el municipio del Cardonal (Hidalgo), a tres horas desde la Ciudad de México. 

A poco de llegar, el paisaje es sobrecogedor. Las pozas de agua caliente aparecen suspendidas en el aire de este paraíso escondido. Más allá hay un puente colgante que lleva hacia los maravillosos espejos azules de aguas curativas en grutas rocosas milenarias, que están bañadas por cascadas internas y externas. La armonía del lugar es perfecta.

Tonantolgo es un sitio privilegiado, con 70 pozos de aguas termales de color turquesa que emanan desde un río subterráneo que corre a 40 metros de profundidad. 

La gran gruta esconde un pozo de agua termal profunda, donde incluso es posible nadar, y también una cascada de agua caliente por la acción volcánica que se disfruta en la oscuridad rocosa. 

Sobre la misma pared del cañón se ingresa a un túnel de 15 metros, que parece esculpido en la montaña, siempre bañado de aguas tibias. Se siente como un sauna natural. 

En el lugar hay tres complejos de hoteles y piscinas en la parte inferior del cañón, con paredes de hasta 500 metros de altura. Todos pertenecen a la Sociedad Cooperativa Ejido de las Grutas de Tolantongo, que fue formada hace ya 30 años por las 112 familias que viven en San Cristóbal.

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